Cuba quiere relaciones normales con EEUU, afirma alto diplomático

No obstante, si la administración del presidente Donald Trump rompe los nexos oficiales entre los dos países, La Habana no va a perder “el sueño”, dijo este lunes el director de Estados Unidos de la Cancillería de la Isla, Carlos Fernández de Cossío.

Carlos Fernández de Cossío, director de Estados Unidos de la cancillería cubana, durante la presentación a la prensa en La Habana el 14 de marzo de 2019, de los resultados de la investigación cubana sobre los incidentes de salud sufridos por diplomáticos norteamericanos en Cuba. Foto: Otmaro Rodríguez.

Carlos Fernández de Cossío, director de Estados Unidos de la cancillería cubana. Foto: Otmaro Rodríguez / Archivo.

El gobierno de Cuba desea establecer relaciones normales con Estados Unidos, pero si la administración del presidente Donald Trump rompe los nexos oficiales entre los dos países, La Habana no va a perder “el sueño”, dijo este lunes un alto funcionario de la cancillería.

Las declaraciones del director de Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exteriores de la Isla, Carlos Fernández de Cossío, se produjeron en la víspera del quinto aniversario del histórico reinicio de la normalización diplomática impulsada por el expresidente Barack Obama.

Aquel momento de 2014 significó el punto más alto del acercamiento tras una ruptura de seis décadas en las que Washington sancionó a Cuba presionando un cambio de modelo político. La situación actual sería el punto más bajo desde entonces.

“No creo que vaya a haber una ruptura de relaciones. Francamente no sé si las va a haber. Sí conozco que hay un grupo de personas poderosas que tienen esa intención”, dijo a la prensa Fernández de Cossío. “Pero lo que no puede Cuba es sorprenderse con esa realidad, si es que sucede”.

El 17 de diciembre de 2014, Obama y su entonces homólogo Raúl Castro sorprendieron al mundo con una declaración al unísono en la cual anunciaban el restablecimiento de las relaciones diplomáticas de camino a una normalización que conllevó la reapertura de las embajadas, facilidades para viajes, permisos para líneas aéreas, intercambio en materia de telecomunicaciones, acuerdos entre académicos, entre muchas otras cosas.

Sin embargo, la llegada al poder del presidente Donald Trump dio un giro de 180 grados a la política hacia Cuba con el retiro de personal diplomático, la persecución empresarios que negociaran con Cuba o a navieras que trajeran petróleo, listas negras de firmas, cancelación de viajes de cruceros u obstáculos para giras de sus ciudadanos y una retórica anticomunista dura.

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Obama aseguró que la política de sanciones no había alcanzado el objetivo de lograr cambios políticos en la Isla, pero Trump las endureció asegurando que no habían sido lo suficientemente fuertes.

“Durante años no tuvimos relaciones con los Estados Unidos y aquí nadie perdió el sueño”, dijo el diplomático cubano encargado de los nexos entre las dos naciones.

“No es algo que deseamos. Cuba cree que deben existir relaciones bilaterales con los Estados Unidos y trabaja a favor”, dijo Fernández de Cossío, quien afirmó que “actualmente en el gobierno de Estados Unidos no existe la voluntad de construir una relación pacifica y respetuosa con La Habana”.

“Mientras exista la ley Helms-Burton no es posible pensar en una relación sostenible entre nuestros países, y cualquier esfuerzo futuro para la relación bilateral va a tener que tomar en cuenta el obstáculo que representa esa ley”, agregó.

La falta de nexos económicos y políticos con Estados Unidos tiene impacto financiero en la pequeña isla del Caribe y la obliga a pagar mucho más en fletes para sus productos o genera inestabilidad en las materias primas, le limita el crédito o le impide contar con proveedores y socios si estos a su vez tienen intereses en la vecina nación, uno de los mercados más poderosos del mundo.

AP / OnCuba

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