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La Habana recibirá ómnibus donados por Japón

Ómnibus donados por Japón para el transporte público de La Habana. Foto: Perfil de Facebook de la Embajada de Cuba en Japón.

Ómnibus donados por Japón para el transporte público de La Habana. Foto: Perfil de Facebook de la Embajada de Cuba en Japón.

El sistema de transporte público de La Habana tendrá 84 nuevos ómnibus en los próximos meses, con la llegada a Cuba de un donativo de la Japan International Cooperation System (JICS).

La noticia fue anunciada por la embajada cubana en Japón a través de su perfil oficial de Facebook, en el cual se informa que los autobuses fabricados en Colombia deben arribar a la Isla entre los meses de julio y septiembre del presente año.

 Katia Monzón, consejera económico-comercial de la representación de Cuba en la nación asiática, y Takuma Momoi, funcionario de la entidad nipona, revisaron por estos días la ejecución de los donativos correspondientes a los tramos 3 y 4 de la Ayuda Financiera No Reembolsable del gobierno del país asíatico, donde se incluyen los ómnibus, confirmaron medios de prensa cubanos.

Además, se conoció que el equipo de mantenimiento para los autobuses debe salir de Japón el venidero 26 de mayo, para arribar a puerto cubano el 18 de julio, de acuerdo con el cronograma previsto por ambos países.

Ya en 2019 la capital del país recibió otro envío de 89 (50 son articulados y 39 híbridos) vehículos para el transporte público, en esa ocasión procedentes de China, todos de la marca Yutong, adquiridos mediante un convenio entre los ministerios cubanos del Transporte y de Economía y Planificación, con entidades de ese país.

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Al cierre de 2018 La Habana contaba con unos 700 autobuses del sistema público de transporte en explotación, distribuidos en 126 rutas, una cifra que las propias autoridades reconocían como muy por debajo de la demanda. Sin embargo, en octubre de 2020, cuando se restableció el transporte público en la ciudad tras un período paralizado por la pandemia, apenas comenzaron a prestar servicio poco más de 500.

Este déficit complica la situación del transporte en la capital cubana, ya de por sí difícil por la pandemia y la crisis económica, y es en parte suplido por los transportistas privados, otros ómnibus y vehículos que cubren determinadas rutas, así como por otras alternativas que circulan en territorio habanero.