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Pobladores del centro de Cuba le regalan una moto a un médico por sus atenciones durante la pandemia

El médico Miguel Alexander Concepción López sobre la moto que recibió de sus vecinos, en la localidad de Santa Lucia, en la provincia cubana de Sancti Spíritus. Foto: facebook.com/elsa.ramosramirez

El médico Miguel Alexander Concepción López sobre la moto que recibió de sus vecinos, en la localidad de Santa Lucia, en la provincia cubana de Sancti Spíritus. Foto: facebook.com/elsa.ramosramirez

El pasado 3 de diciembre, día de la Medicina Latinoamericana, los pobladores de Santa Lucia, un poblado del municipio de Cabaiguán en la central provincia cubana de Sancti Spíritus, sorprendieron al médico Miguel Alexader Concepción López con un acto en el que no faltaron los poetas, repentistas y una sorpresa muy especial: una moto Suzuqui como regalo.

“No mediaron autoridades ni movilización” indica la maestra Sandra Luciano, vecina de Santa Lucia y promotora de la idea impulsada a espaldas del médico desde un grupo en Facebook al que nombraron “Médico de Santa Lucia vive en la línea roja” al que se sumó la familia del especialista. Se unieron no solo personas de Santa Lucia, sino también de zonas aledañas, de Cuatro Esquinas, Cabaiguán, Sancti Spirítus.

Reunidos en multitud frente a la casa del especialista, los vecinos esperaron al doctor, quien, sin entender qué pasaba, aturdido y emocionado, fue testigo del acto, en el cual era protagonista.

“Más allá de lo material lo que más satisfacción me dio fue ver a tantas personas que fueron allí, prácticamente solos, por ellos mismos. Cuadraron el horario, esperaron, incluso algunos llevaban rato esperando… es muy grande”, dijo el Dr. Concepción López.

“La iniciativa nació del dolor”, declaró Sandra Luciano y lo cuenta la periodista de Radio Sacti Spíritus Elsa Ramos en su perfil de Facebook.

“Llamé al pueblo, a tantos agradecidos por la atención que él prestaba a tantas personas de la comunidad enfermas, porque fue un mes muy fuerte con la COVID. El llamado era a aportar lo que pudieran: desde 20, 50 pesos para hacerle un regalo al médico”, recuerda Luciano.

Para la maestra, las cosas comenzaron en octubre, cuando su familia, compuesta por su esposo, un hijo pequeño y su mamá de 85 años, con demencia, dieron positivos a la COVID-19. Tras 23 días luchando contra la infección, su madre falleció.

Pero, durante todo el proceso habían sido acompañados por el especialista, quien “no pudo hacer más porque Dios decidió que no se podía”, aseguró Luciano, quien narró cómo Miguel Alexander Concepción López los visitaba por la mañana y por la tarde, “estaba pendiente de todo, todos los días le preguntaba si estaba mejor hasta el viernes por la tarde y ella murió el sábado”.

“Fueron momentos muy difíciles”, contó el especialista: “yo tendí mi mano. Era difícil ver tantas personas que estaban enfermas, que ya habían pasado la COVID, estaban en sus casas y yo decidí ayudar a los médicos de la comunidad. A veces el solo hecho de estar cerca de ellos, orientarlos qué es lo que había que hacer, es sumamente importante”.

Fue así como viendo “la situación de Ale en su ir y venir al hospital, porque él es cirujano en el Hospital Provincial Camilo Cienfuegos, tantas personas buscándolo hasta en su tiempo de ocio, hablamos en familia de la idea de gratificarlo, pero hablamos de unir a las personas, el que quisiera unirse, para comprarle una motorina”, narró, por su parte, la promotora de la iniciativa popular.

“Como aquello fue creciendo, yo que soy maestra de la comunidad desde que tenía 18 años pensé: ‘no puedo ser confiable yo sola’. Entonces seleccioné a una trabajadora del Banco Popular de Ahorro, Maibi Garcés; ella fue la tesorera. Se hizo una auditoria de este dinero con miembros del grupo el día 25 de noviembre, tratamos de hacerlo con toda la transparencia que un pueblo necesita. Recogimos 256 mil 240 pesos”, cuenta la maestra.

Según Sandra, también “estimularon” a otro médico del Hospital Provincial conocido por Chichi, que igualmente había ayudado en esta etapa de epidemia.

“Le digo sin mentir al mundo y a quien tenga que decirle, que he vivido solo dos momentos como este, que fue el nacimiento de mis dos hijos. Nada se compara con esta emoción que viví ese día. Creo que mi madre me ha acompañado en todos estos momentos para darme esta fuerza y donde esté sé que estará satisfecha con este maravilloso gesto. El regalo propiamente nunca fue esa Suzuqui; el regalo, como le dijimos, es él, que es un privilegio, una bendición para todos nosotros”.