Carlos Acosta: sin la danza habría acabado de delincuente o en una balsa

A Carlos Acosta le costó mucho tiempo entender que la separación de su familia a causa de la danza era algo positivo, que su padre no lo había forzado a ser bailarín por capricho. Ahora, con 44 años, lo tiene muy claro: «el arte me salvó», afirma rotundo en una entrevista con Efe.