Icono del sitio OnCubaNews

Lo que nos deja «Un traductor»

Sebastián y Rodrigo Barriuso, realizadores cubano.canadienses

Los realizadores cubanos-canadienses Sebastián (izquierda) y Rodrigo Barriuso (derecha), directores de la película Un Traductor. Foto: imdb.com.

Septiembre llega como un mes crucial para el cine cubano. La entrada en vigor del Decreto Ley 373 cumple un viejo anhelo para los realizadores cubanos, con escasos recursos legales para aquellos que escogen hacer cine sin el apoyo o auspicio del Instituto Cubano del Arte y la Industria Cinematográfico (ICAIC), única institución regente en materia de cinematografía nacional.

Un reconocimiento al cine independiente cubano supone la selección de la película Un Traductor, como candidata por Cuba en la carrera hacia los premios Oscar, noticia que ha tomado por sorpresa incluso a Rodrigo y Sebastián Barriuso, directores del largometraje.

A propósito de la candidatura, Oncuba conversó con ambos cineastas, quienes esperan un cambio a partir de la noticia, en favor de todos quienes trabajan para bien del cine cubano, dentro y fuera de la Isla.

¿Esperaban este resultado con la película?

SB: No. La verdad que cada resultado ha sido una sorpresa muy agradable. Uno no anda pensando en reconocimientos ni premios cuando trabaja, pero sí sabes que la posibilidad es real porque si no, no se enviara el material a festivales ni a ningún otro evento competitivo. Es muy grato ver el cine lleno, sentir la reacción del público, que te escriban y te den sus opiniones, que escriban sobre la película, aunque sea una crítica.

RB: Esperanza sí teníamos, mucha. Trabajamos siempre teniendo en cuenta al público, con la idea de que el cine como medio audiovisual y artístico tiene el poder de aunar y enseñarnos que son más las cosas que nos unen que aquellas que nos separan.

Quizás por eso ha funcionado la película, que ha recogido premios del público en India, Suiza, Italia, Panamá… Decir que no se sueña con el reconocimiento es falsa modestia, pero tampoco podemos decir que lo esperábamos.

El elenco principal de la película Un Traductor en la premier del filme en el Sundance Festival. Foto: zimbio.com

¿Cómo llegan a trabajar con el Sundance Institute?

SB: A Sundance llegamos a través del 11no Encuentro de Coproducción del Festival de Cine de Guadalajara. Allí conocimos a Paul Federbush, le presentamos el proyecto y luego de varias reuniones, recibimos la invitación de Sundance a hacer un taller de guión durante el Festival de Cine de La Habana a fines de 2015. Fue una experiencia muy enriquecedora.

RB: Sundance no solo fue la plataforma que estrenó la película, sino también la organización que la impulsó desde sus primeras etapas. A través del Sundance Institute el proyecto participó en el laboratorio de guión que se realizó en La Habana en diciembre de ese mismo año, luego en el de edición, y finalmente en el de música y sonido.

Sundance fue una pieza clave para la realización de Un Traductor. Fue natural entonces que eligiéramos Park City como el lugar ideal para lanzarla al mundo.

Los hermanos Barriuso presentan su ópera prima en los talleres del Sundance Institute. Foto: sundance.org.

El tema de Chernóbil se ha vuelto recurrente en el mundo audiovisual en los últimos tiempos. 

SB: La película tuvo buena acogida desde el inicio. En Sundance y otros festivales importantes hemos llenado las salas, se han añadido presentaciones, etc. Uno de los elementos que, a mi entender, hacen que esto sea así, es la manera de contar una historia que tiene tantas aristas. El público ha reaccionado de una forma muy similar en Estados Unidos, India, China, Brasil, México, Panamá, Suiza, Cuba.

Chernóbil se estrenó un año y pico luego de que nuestra película se hubiera exhibido en todos estos países con culturas tan diferentes. Chernóbil, sin embargo, ha jugado un papel positivo para nosotros sin dudas, debido al alcance de la serie de HBO que ha sido mucho mayor, por supuesto, lo cual nos da una ventaja para re-posicionar la película en mercados que aún no hemos podido explorar. De pronto, la serie puede ser nuestro principal aliado de marketing.

RB: Un Traductor aborda una temática que es, digamos, difícil de digerir, pero lo hace desde un punto de vista positivo, respetuoso y que defiende, ante todo, el humanismo. Sabemos que, a pesar de la temática, hay apetito por películas que muestran el viaje de crecimiento de los personajes, la habilidad de sobreponerse ante los obstáculos, la necesidad de continuar…

La misión humanitaria que llevó a los niños de Chernóbil a Cuba se convirtió en un ejemplo hermoso de cómo siendo miembros de la comunidad internacional, siempre podemos hacer más para ayudar a aquellos en necesidad. Pensamos que siempre hay lugar y tiempo para historias que nos inspiran a ser mejores.

«Un traductor» en Tarará

A raíz de la serie de HBO varios medios de comunicación cubanos reprocharon que no se había dado tratamiento a los niños que recibieron atención médica en Cuba. Pero eso ya estaba la película…

SB: A Cuba le tocó jugar este papel tan importante que tratamos de describir en la película y estamos muy felices de haber contado un pedacito de esa gran historia. La realidad es que cada autor decide de qué quiere hablar y a SKY/HBO le interesó más el origen que el post accidente. Sobre Chernóbil solo había varios materiales, casi todos de horror, gore, recreando situaciones post apocalípticas.

Es una lástima que los medios que reprocharon se hayan enfocado más en la serie que no habla, que en la película que habla, por ejemplo. Cada quien se queja según cuán cercana le sea la dolencia.

Cada vez que leíamos un artículo que hablaba de cómo no se había incluido Tarará u otras misiones de apoyo, pensábamos y bromeábamos “vean Un Traductor”, pero realmente no compartimos el descontento de algunos medios.

No se puede abarcar toda la historia de Chernóbil en una miniserie, película o novela. La serie no cuenta la historia de lo que ocurrió dos o tres años después del desastre, sino la historia de cómo ocurrió, el porqué y de cómo se manejó la situación por el gobierno soviético. Pensar que la serie debió haber abordado la temática de la diáspora, es como pensar que nuestra película debió haber narrado el accidente en sí.

Obviamente la serie suscita curiosidad y deseo de saber qué suerte corrieron estas personas; ahí nos toca investigar y nutrirnos de varias obras que han sido producidas a raíz del desastre.

La vuestra no es la primera película independiente que el ICAIC elige para representar a Cuba en una competencia de esta envergadura, pero la selección de Un Traductor parecería marcar una tendencia.

SB: Con la implementación del nuevo Decreto 373 veremos qué se puede esperar.

Durante mucho tiempo los cineastas, independientes o no, han abogado por la necesidad de democratizar el cine, de regularlo y de legalizar muchos aspectos. Este decreto es el resultado directo de la persistencia y labor de muchos cineastas en Cuba, y del ICAIC junto a ellos. Legislar un componente cultural tan importante como es la industria del cine, una sola, producido en un estudio o fuera de él, lleva tiempo y debe hacerse con sumo cuidado.

Nuestra nominación por el ICAIC es el resultado de muchos de esos elementos. El cine independiente cubano lleva varios años demostrando su seriedad y compromiso a la hora de contar diferentes aspectos de nuestra realidad y como los mostramos al mundo. Las historias van a variar. Las ganas de contarlas, no.

RB: Este momento es mucho más grande que la nominación de nuestra película para representar a Cuba en los Oscar. Habla de la labor que un número significativo de cineastas ha realizado para validar el cine independiente en nuestro país, así como de la disposición del ICAIC no solo de avalarlo e incluirlo, sino también de premiarlo.

No se puede negar que nuestro país está siendo representado en los festivales de cine más importantes por películas que han sido producidas de forma independiente, y nos llena de esperanza saber que estamos llegando al punto donde podemos coexistir y nutrirnos mutuamente.

Queda trabajo por hacer, pero esperamos que la relación entre artista independiente e institución se continúe fortaleciendo y propicie diálogos que, a corto y largo plazo, beneficiarán al cine de nuestro país. Esperamos seguir viendo al cine independiente en la representación oficial de nuestro país a niveles internacionales.

Rodrigo (izquierda) y Sebastián (derecha), merecieron el premio a la mejor dirección en el Festival de cine de Shangai. Foto: deskgram.net.

¿Qué opinan acerca del cine independiente cubano?

SB: El cine cubano independiente existe, está vivo y saludable (aunque siempre puede estar mejor). Lo ha estado desde hace mucho tiempo gracias a la energía de miles de personas que lo hacen posible.

El anuncio del ICAIC debe recibirse como un logro para el cine iberoamericano. El G20 fue fundamental, como lo ha sido el ICAIC en escuchar y reaccionar de esta manera. Las opiniones abundan y el descrédito puede suscitar polémica, pero no por ello es atinado o verdadero. Todos dependemos de todos en esta industria, pero la labor de autogestión que tantos productores independientes han llevado a cabo debe ser admirada.

La memoria histórica cultural cubana está en los hombros de todos nosotros, que hacemos desde dentro y fuera de Cuba, a pesar de las más polémicas (reales o no) opiniones, a pesar de las miles de maneras de entender que es cine independiente.

RB: Es necesario, incluso vital para el desarrollo de nuestra identidad como cubanos y para el futuro saludable de las artes cinematográficas en Cuba y la región iberoamericana. No se puede tapar el sol con un dedo, y, afortunadamente, nadie quiere hacerlo; nuestra nominación lo demuestra. El cine independiente continuará desarrollándose, también lo hará el ICAIC, y, para dicha de todos, la relación entre ambas entidades.

Carlos Lechuga: «El cine independiente cubano existe, todo el mundo lo sabe»

¿Qué ventajas te otorga ser realizador independiente, en el ámbito del cine cubano?

RB: Es difícil contestar esta pregunta sin haber hecho cine producido por el ICAIC.

Hacer cine es difícil, en Cuba y en cualquier lugar del mundo. Para nosotros la autonomía del artista independiente es primordial, a pesar de las ventajas y dificultades que pueda acarrear; es el modo de trabajo que hemos usado hasta ahora.

Pertenecemos a una generación de artistas que aboga por la proactividad y que busca formas de acelerar los procesos de realización. No podemos dejar de mencionar que, a pesar de haber sido producida de manera independiente, Un Traductor contó con el apoyo indispensable del ICAIC y otras organizaciones oficiales, como el Ministerio de Salud Pública.

Esperamos que esta película y nuestro trabajo ejemplifique cuan fructífera puede ser la colaboración entre artistas independientes e instituciones.

La película Un traductor ha tenido un recorrido internacional que la avala de cara a la posible candidatura a los Oscar por Cuba.

SB: Yo creo que son más los retos que las ventajas. Pero como en todo, en el reto está la diversión, el crecimiento. Ser independiente significa tener autonomía y control creativo, pero al mismo tiempo hacer cine es un esfuerzo colectivo y no debe ser una obra de adoración al ego.

Al ser un esfuerzo tan grande por parte de tantas personas, cada una con una voz, una visión y un ego que atender, uno tiene que estar dispuesto a comprometer su visión para incorporar voces nuevas en la medida que se incorporan al proceso. En el ámbito específico del cine cubano, no importa si eres independiente o haces cine producido directamente por ICAIC u otra institución, porque la creación va a estar influenciada por otros temas tan grandes o importantes como puede ser la logística misma de la producción.

¿Esperan volver a filmar en Cuba nuevamente?

¡Siempre! Nuestro país es hermoso, complejo, enigmático. Está lleno de historias que merecen y necesitan ser contadas. Regresaremos y sabemos que contaremos con el mismo apoyo y calidez que se nos brindó durante la realización de Un Traductor.

SB: Cada vez que sea necesario. Hay tanto por contar y desarrollar en nuestra industria porque Cuba y sus historias brindan un reto muy interesante, la urgencia de amplificar historias locales a sentimientos universales. Están ahí, y a nosotros nos encanta jugar con eso.