Mirka Francia, otra Morena del Caribe al Salón de la Fama del voleibol internacional

Mirka Francia en un partido de estrellas en Italia, durante la temporada del 2003. Foto: Fiorenzo Galbiati.

Si les preguntaran cuáles son las figuras del voleibol cubano incluidas en el Salón de la Fama del voleibol internacional, habría coincidencia de criterios en estrellas como Magalys Carvajal, Mireya Luis y Regla Torres, sin obviar, como es lógico, al mítico entrenador Eugenio George, protagonistas todos de los grandes éxitos de la Isla a finales del siglo pasado.

Ellos eran, hasta hace un par de días, los únicos cubanos exaltados en el templo de inmortales del deporte de la malla alta, al cual ya ha entrado de manera oficial Mirka Francia Vasconcelos (Villa Clara, 1975), miembro de las Morenas del Caribe en la década del 90 del siglo pasado.

Monarca en los Juegos Olímpicos de 1996 y 2000, la villaclareña ha recibido los honores del Salón de la Fama del voleibol internacional, ubicado en Holyoke, Massachusetts, donde ha llegado junto a otras cinco figuras como parte de la trigésimo cuarta inducción.

Quizás muchos no recuerden a Francia en roles protagónicos durante los cetros estivales de Atlanta y Sydney, o en los títulos mundiales de Brasil 1994 y Japón 1998, pero ella estuvo ahí, fue testigo en primera fila de resultados que encumbraron a las Morenas del Caribe en el sitial más alto del deporte universal.

Habitualmente saliendo desde la banca, Mirka logró también par de coronas en los Grand Prix de 1993 y 2000, así como en las tres platas y dos bronces consecutivos entre 1994 y 1998.

De manera individual, quizás su punto más alto fue en la Copa del Mundo de Japón, en 1999, cuando Cuba ganó invicta en 11 salidas. En aquel evento, Francia jugó con mayor regularidad ante la ausencia de Regla Torres, y culminó como la mejor bloqueadora.

Mirka Francia tuvo una exitosa carrera profesional en Italia y Turquía. Foto: Tomada de Lega Volley.

Mirka conquistó también cinco cetros en torneos NORCERCA y par de cetros panamericanos en La Habana 1991 y Mar del Plata 1995, así como el bronce en Winnipeg 1999. Pero, además de sus resultados con la selección nacional, la inducción al Salón de la Fama le llega por su exitosa carrera profesional en Italia y Turquía.

Al país transalpino arribó en 1998, cuando Cuba abrió la posibilidad de que varias de sus jugadoras se probaran en Europa. Francia comenzó por el Romanelli Firenze, en la Segunda División italiana, para pasar al año siguiente al Perugia, donde brilló hasta el 2008, con múltiples títulos nacionales y continentales.

Francia ganó sendos dobletes de Liga y Copa en 2003, 2005 y 2007, además de la Supercopa de Italia en el 2007 y la Copa de la Liga en el 2006. A nivel continental, logró par de coronas en la Champions (2006 y 2008) y dos Copas de Europa (hoy Copa Challenger) en 2005 y 2007.

Todos esos éxitos los cosechó ya sin ser miembro de la selección nacional cubana, luego de que las autoridades de la Isla decidieran no continuar contratando jugadores en Italia. Francia permaneció en Europa, tuvo un hijo en el 2001 y para el 2004 ya era ciudadana italiana, aunque siempre renunció a jugar internacionalmente con otra camiseta que no fuera la de su país.

Con el tiempo, Mirka dejó de ser una simple pieza de cambio. Al lado de la también cubana Taymaris Agüero, la villaclareña asumió protagonismo en el Perugia y mereció los premios individuales de mejor anotadora en el Final Four de la Copa de Europa 2007, así como el de mejor atacadora en la Champions del 2008.

En el 2009, Mirka Francia decidió poner fin a su etapa en Italia y firmó con el Eczacibasi Istanbul, el club más laureado de Turquía. Con 34 años y muchas horas de vuelo, la antillana no bajó el nivel y fue la mejor jugadora del plantel, tanto en las competencias domésticas como en Europa.

Al final, ese primer año en Turquía terminó con el subtítulo liguero (aquí fue líder anotadora, en servicio y ataque), la corona de Copa y el premio de mejor anotadora en la fase de grupos de la Champions.

En el 2011 repitió el cetro en la Copa, se encumbró en la Supercopa y, un año más tarde, conquistó por fin el trofeo de Liga, el último que ha ganado hasta hoy el Eczacibasi Istanbul.

Con todos estos logros, no es de extrañar su reciente exaltación al Salón de la Fama del voleibol internacional, tal cual afirmó George Mulry, director ejecutivo del templo de inmortales, quien recalcó que los elegidos del 2019 han sido personajes distintivos del deporte de la malla alta.

“Esta clase rinde homenaje a las leyendas del juego a través de la diversidad de género, disciplina y país, y representa un gran equilibrio de individuos merecedores épocas en nuestra historia deportiva”, señaló Mulry en un comunicado emitido por el Salón de la Fama, cuya sede radica en Estados Unidos.

Junto a Mirka Francia, han entrado también los jugadores de sala Valentina Ogienko (Rusia), Boris Gyuderov (Bulgaria) y Josef Tesar (República Checa), así como Zé Marco de Melo (Brasil-voleibol de playa) y el entrenador búlgaro Vasil Simov.

La selección la realizaron miembros del Salón de la Fama y también influyó el voto de los fans. Tras esta exaltación, el templo de inmortales del voleibol ya cuenta con 146 premiados de 24 países.