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El encanto del pasado

En el año 1830, en Cuba, no pasó nada extraordinario. Domingo del Monte editaba “El Puntero literario”, al tiempo que atendía la Sección de Literatura de la Sociedad Económica Amigos del País. Heredia se distraía en México con la revisión de la segunda edición ampliada de su obra poética. Gertrudis Gómez de Avellaneda respiraba aliviada en su Santa María de Puerto Príncipe natal tras haber renunciado un año antes —con apenas 15 años— a un ventajoso matrimonio y herencia del abuelo. Quizás lo más importante fue la llegada de la señora Ana López desde Zaragoza. No tardó mucho en abrir la fondita “La Zaragozana”, que con el tiempo se convertiría en el restaurante más antiguo de Cuba y quien sabe si hasta de toda América.

Cuando la familia Currais a finales de los años 50 adquiere “Villa Miramar”, —residencia de Carlos Miguel de Céspedes— acometen su reforma capital y en homenaje a la fundación de “La Zaragozana”, también de su propiedad, inaugura su nuevo restaurante con el nombre de 1830.

Hace un par de semanas recordaba con una amiga las matinés que en sus jardines acogía al grupo Los Kents. Impartía entonces semiótica y tipografía en el Instituto Superior de Diseño y era difícil no dejarse llevar por el espíritu y la energía de los estudiantes. Recordé también sus buenos momentos como restaurante a principios de los 80. Los gourmets de la familia apenas lo visitaban. Preferían los del circuito del otro lado de El Vedado, para ir caminando, supongo. El 1830 les quedaba un poco lejos.

Busqué otros establecimientos nombrados por años concretos. Cientos, por cierto y en todas partes. Lo curioso es que la historia acumula tantos acontecimientos que no hay año mejor que otro. Cada país insiste machaconamente en la exaltación de sus fechas libertarias. Tanto que resulta casi imposible que sean aprovechadas más allá del ámbito de la historia y la política. Intenté seguir algún tipo de cronología.

Encontré varios restaurantes llamados 1840. Uno en Teldorf, una villa inglesa al este del condado de Shropshire y otro en Berlín. Nada pasó en 1840. Se emitió el primer sello de correo de la historia, el Penny Black, por valor de 1 penique y con la efigie de la reina Victoria. En Rusia el gobierno quiso obligar a los campesinos a cultivar papas, pero estos rehusaron sembrarlas porque las consideraban malignas —las manzanas del diablo, les decían. Se sublevaron en masa en lo que hoy se conoce como “la guerra de la patata”. Miles de muertos.

El “1850 Restaurant + Brewing Company” ofrece un amplio menú desde el 2017 en Mariposa, California. ¿Qué pasó en 1850? California se convirtió en el estado 31 de los Estados Unidos. En 1860 Carolina del Sur se separa de los Estados Unidos y provoca la Guerra de Secesión. Esto parece haber inspirado un montón de pizzerías. 1870 fue un año ignorado por todos.

1880 será recordado por la instalación del primer poste de luz eléctrica del mundo, en Indiana y por el primer tranvía, en San Petersburgo. Ambos acontecimientos son recordados en el “Circa 1880 Restaurant & Co.” en Baird, Texas, en los Estados Unidos, con una buena oferta de pollo frito y en la “Alte Brauerei 1880” en Gera, Alemania. 1890 nos trae algo verdaderamente relevante. El restaurante de Gordon Ramsay en el Savory Hotel, Strand, de Londres, donde nos tienta con un menú de nueve platos por 125 libras por persona. A partir de septiembre será de 140 y se le añadirá un 15 por ciento por el servicio. Curiosamente, en ese año, William Kemmler se convierte en el primer hombre en ser ejecutado en la silla eléctrica en Estados Unidos.

La Habana empieza a ponerse interesante a partir de 1900. Tanto que inspira el “Habana 1900” en la calle 8, en Miami y el 1920 muy cerca del Valle de Viñales en Pinar del Río. Un siglo después de su fundación, en 1930, la “Zaragozana” recibió al poeta Federico García Lorca, porque sabía que allí cocinaban el mejor caldo gallego de toda Cuba. “Havana 1957” tiene cinco restaurantes en Miami: Pembroke Pines, Española Way, Lincoln Road, Ocean Drive y Breakwater. Allí nos dicen que conservan el auténtico sabor de Cuba, su gloria imbatible.

Es posible que a partir de los 60’s empezamos a perder el glamour. Los restaurantes empezaron a llamarse como capitales de países integrantes del CAME. Varsovia, Sofía, Moscú, o con nombres de altos dignatarios como “El Emperador” o “El Mandarín”, seres de luz que vivían en sitios inaccesibles como “La Torre”, inamovibles como “La Roca” u orientado a las pecuarias carantoñas: “El Conejito” o “El Cochinito”. El restaurante “Miami”, ubicado en Prado 110, esquina a Neptuno desapareció súbitamente. Pero en la ciudad de Miami dicen que está el mejor restaurante cubano del mundo: el “Versailles Restaurant Cuban Cuisine”. Mucho énfasis en el pasado luminoso. “Old’s Havana Cuban Bar & Cocina”, “Doce Provisiones”, “Puerto Sagua”, “90 Millas” y “Bella Cuba”. Se replicó y salvó de la ruina moral a “La Carreta” y nació un fenómeno social como “El Palacio de los Jugos”.

Cosa curiosa. No se han utilizado nombres de años después de los 60’s. Parece que la historia reciente no tiene tanta gracia. Como los griegos y los egipcios modernos. Perdieron el encanto.