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Cuba, 1959-2019: un modelo económico aún por armar

Foto: David Garten.

Un ex ministro de Economía que habla de un exceso de control por encima de la gestión; un profesor que describe a la empresa estatal socialista casi quebrada que funciona sobre una mentira financiera; un periodista que no está de acuerdo con tales absolutismos; una cuentapropista que se queja de limitaciones; un funcionario que defiende la planificación centralizada sin aplastar al mercado; y un economista que pide coraje y humildad para aceptar que el modelo tiene defectos de partida.

El más reciente Último jueves del año de la revista Temas no tuvo desperdicio.

Bajo el julioverniano título de “Viaje al centro del modelo”, se sometió el actual sistema económico cubano a la mesa de disección, encontrándose no pocas patologías: paradojas estructurales, vieja mentalidad, sobreburocracia, desarticulación de actores productivos, contrapasos, perspectivas inciertas de rumbo, inflamada normatividad, incongruencias institucionales y dogmas de manual.

Y por si fuera poco, todo ese síndrome se agrava por morbos externos.

Una izquierda regional desperdigada, herida y bajo acoso y un Washington procurando implosionar las paredes del sistema cubano con los pistones de la maquinaria del bloqueo a toda máquina, han conseguido desequilibrar más aún el modelo y perturbar sus anheladas líneas de coherencia y acción.

Ya en septiembre de este año las presiones estadounidenses lograron poner en vilo energético a la isla y no pasa una semana sin que se apliquen nuevas sanciones salidas de una pérfida imaginación punitiva que daña a terceros países.

Tácticas de zafarrancho

“Estamos en una situación realmente crítica”, reconoció José Luis Rodríguez, uno de los seis panelistas invitados al debate.

Ministro de Economía durante los años más severos de Período Especial, Rodríguez sopesó un cuadro de déficits en materia financiera, energética y “en términos de muchas cosas”.

Ese escenario, que el gobierno describió como coyuntural para que fuera asimilado como superable en el corto plazo, obligó a “adoptar decisiones para sobrevivir a esta etapa igual que se hizo en el Período Especial”, comparó el actual asesor del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial.

“Hay que buscar divisas por prácticamente cualquier medio, con los costos que tiene, pero no hay otras alternativas”, justificó el académico en alusión a las acotaciones de la economista Tania García, quien afirmó no poder “compartir” un proceso de redolarización en la circulación monetaria.

“Ya vimos esa novela”, avisó la experta del Instituto cubano de Investigación Cultural Juan Marinello.

Para detener una sangría de capitales, valorada en unos mil millones de dólares, el Estado cubano implementó en octubre un sistema de venta de artículos de media y alta gama, a precios competitivos y en moneda libremente convertible mediante un depósito bancario en divisas.

Tales bienes eran adquiridos masivamente por viajeros-comerciantes en mercados exteriores para paliar el desabastecimiento y los altos precios en CUC en el mercado interno. Aprovechando esa brecha, ese mercado paralelo se hizo grande en la reventa a través de las redes sociales. Los dólares de estos cubanos se quedaban fuera la Isla

Tras la apertura de las nuevas tiendas, que pretenden ser un bypass para disminuir el comercio de la calle y retener las divisas, la sostenibilidad y reproducción ampliada del nuevo mercado dolarizado y cómo este se insertará coherentemente en las políticas económicas de la isla, provoca otras interrogantes en la agenda de los expertos.

Las tiendas recaudadoras de divisas en Cuba y sus aspiraciones

Cooperativas urbanas: el semáforo no pone la verde

El economista Raúl Cruz se representa el modelo como una red de pesca.

“Hasta que no seamos capaces de unir y coser los huecos, por ahí se va la eficiencia del modelo”, dijo en Último jueves este profesor y director docente de la Escuela de Gestión del Ministerio de Industrias.

Aunque para Cruz el espinazo del modelo debe ser la planificación centralizada, tal diseño debe correlacionarse con un mercado –“quiera o no el Estado, que muchas veces se acompleja, está ahí actuando”– resolver la distorsión cambiaria de las empresas estatales –“el peso cubano es uno a uno con el dólar”– y relanzar las cooperativas no agropecuarias , “a las que se les tiene un poco de temor”, pero que muchas surgen de “empresas estatales quebradas”, que “de pronto se destraban y empiezan a ser productivas y creíbles”.

Para el sociólogo Ricardo Machado, esas entidades exhiben un bajo índice de mortalidad, 12 por ciento, pero la puesta en vigor de nuevas regulaciones, según el académico, son “un pistoletazo en la frente de las cooperativas. Una buena parte de ellas colapsará”, predijo.

Dichas cooperativas, aprobadas a cuentagotas y que suman unas cuatrocientas en todo el país, tendrán un techo de crecimiento en su empleomanía, limitaciones territoriales en algunos casos y en ninguno dispondrán de licencias de importación directa.

“De manera general, entre las principales incidencias que se han detectado figuran la apropiación indebida de recursos e ingresos y corrupción”, señaló en septiembre una fuente oficial, que anunció que “en esta etapa no se crearán nuevas cooperativas, puesto que la prioridad es concentrar los esfuerzos en la consolidación de las constituidas”.

Reforma empresarial para un nuevo orden monetario en Cuba

Privados y estatales con camisas de fuerza

Marta Deus, una joven emprendedora cubana, repatriada desde España decidió probar fortuna en la Cuba del siglo XXI. Ella encabeza Deus Expertos Contables, una consultoría de negocios que asesora iniciativas privadas o colectivas.

“En el caso de las cooperativas, tengo a miles de personas que presentaron proyectos y que no llegaron a ninguna parte porque se quedaban atascadas en el Ministerio de Trabajo. Pedimos una mayor comunicación con el gobierno porque no la tenemos”, reclamó Deus, máster en Dirección y Administración de Empresas y una de las panelistas.

La experta sugiere que una eventual ley de PYMES “debería tener muchos requerimientos sociales, para beneficios al trabajador, a la comunidad y al medio ambiente” y pide que no se etiquete al sector privado como “nuevos ricos, sino que somos personas que queremos hacer cosas por la comunidad y que tenemos limitaciones legales para hacerlo”.

Pero las camisas de fuerza no parecen estar solo de moda entre los emprendedores privados.

El biólogo, con estudios de posgrado en administración de empresas, Oniel Díaz, de la Consultora Auge, fundada en 2014, opinó que tanto las empresas privadas como las estatales comparten problemas comunes: marco legal ineficiente y lleno de lagunas, restricción del comercio exterior, acceso a mercados mayoristas y burocracia.

“Hay un descuadre entre la realidad y lo que se desea hacer con el modelo, y eso lleva a algo peor aún y es el descuadre entre las leyes y la realidad, lo que produce caos”, advirtió Díaz.

Un veterano del periodismo económico, Ariel Terrero, concedió que existen “múltiples trabas” para la gestión del empresariado estatal, pero se negó a declararlo absolutamente inepto.

“No hay condiciones actuales para juzgar la eficiencia estatal. Cometemos un error muy grande si lo hacemos. Hay ejemplos de eficiencia con excelentes resultados”, dijo el también director del Instituto Internacional de Periodismo José Martí, de La Habana.

El joven economista Ricardo Torres demandó pruebas por sobre la retórica. “La eficiencia de la empresa estatal socialista tiene que ser demostrada en la práctica” y se preguntó por qué se le considera a nivel institucional “el elemento dominante en la economía”.

Los múltiples “cuellos de botella” de la política económica cubana

Un viaje a lo ignoto

Terrero se unió a las voces que piden “apretar el acelerador” de la reforma económica. “Demorarnos no evitará riesgos que estamos corriendo” y vaticinó que “habrá probables conmociones del modelo” una vez que se implemente la unificación monetaria.

“Para empezar a enderezar la situación que tenemos hay que buscar un ordenamiento monetario y cambiario. Es el actor fundamental, pero no suficiente”, complejizó Lázaro Toirac, asesor en el Ministerio de Economía y Planificación y otro de los panelistas en Último jueves.

Hablando a título personal, Toirac dijo que el proceso, que conlleva una reforma salarial, otra de seguridad y asistencia social, un reordenamiento de los precios y una recomposición completa de los subsidios, “es un viaje a lo ignoto”.

A mí me gusta pagar impuestos

Planificación y mercado ¿enemigos íntimos?

“La planificación centralizada fracasó y va a seguir fracasando. Hay exceso de burocracia en nuestro sistema de dirección y va seguir pasando hasta que no lo cambiemos”, consideró el economista Juan Triana.

Su radicalidad conceptual, sin embargo, no echó por la borda la planificación per se. “No se alcanza el desarrollo sobre bases no planeadas, pero tenemos que cambiar el concepto. O respetamos las leyes del mercado o las leyes nos pasan por arriba”, advirtió terminante el profesor e investigador de la Facultad de Economía y columnista de OnCuba.

El asesor Toirac, por su parte, concilió: “La planificación centralizada como instrumento no ha dado respuesta… porque como instrumento salió en auxilio” de un mercado inexistente y reemplazó la función del dinero, “pero como concepto no podemos renunciar” a su valor estratégico.

Para José Luis Rodríguez el modelo se resiente por visiones filtradas por aprensiones políticas. “Se reconoce al mercado, pero no se quiere aceptar que el mercado tiene sus leyes y queremos regularlo administrativamente”.

“Nuestro sistema de dirección está plagado de medidas de control, no de medidas de gestión. Es un control absurdo”, recriminó el experto.

En línea con Rodríguez, el investigador Ricardo Torres criticó una “hipertrofia normativa y legislativa que es apabullante”.

“Pareciera que hay una fe ciega en los instrumentos administrativos en la solución de los problemas”, dijo Torres, quien pidió igual régimen de oportunidades para todos los actores económicos en liza. “Nivélese el campo de juego y veremos que da cada uno”, requirió.

“Hasta cuándo podemos sostener una burocracia enorme con un país que tiene niveles deprimidos de productividad”, se preguntó el docente y reclamó aceptar que el modelo padece de “distorsiones acumuladas que son parte del problema y no de la solución”.

Las trabas que traban a las empresas estatales en Cuba

Un brindis por el debate

Cerca de doscientas personas colmaron el auditorio del centro cultural Fresa y Chocolate, el pasado jueves. Fue una audiencia multigeneracional y discrepante que el sociólogo y fundador de la revista Temas, Rafael Hernández, apreció a dieciocho años de iniciar la experiencia de Último jueves, en la que ha intentado evitar, con mucho tacto profesional, se convierta “en un muro de las lamentaciones”.

“No hacemos UJ para recomendarle al gobierno lo que debe hacer. Lo hacemos como un ejercicio de conocimiento y reflexión colectiva”, dijo Hernández antes de invitar a todos los presentes a celebrar, como buenos cubanos, las casi dos décadas del espacio con un trago de ron.

Foto: Ángel Marques Dolz.
Foto: Ángel Marques Dolz.