Continúa la sangría del fútbol cubano

Otros seis futbolistas de la Isla decidieron quedarse en EE.UU. antes de competir en el Preolímpico del Caribe en Islas Vírgenes. Ya son 22 los jugadores cubanos que han abandonado sus equipos en distintos torneos internacionales desde noviembre del pasado año hasta la fecha.

Cuba ha perdido a más de una decena de sus principales talentos durante los últimos ocho meses. Foto: Tomada del blog Fútbol de Cuba.

Con un extrañísimo uniforme amarillo, la selección cubana de fútbol, categoría Sub-23, debutó con victoria en las eliminatorias del Caribe, que ofrece dos boletos para el Preolímpico de la CONCACAF del próximo año.

El conjunto dirigido por Frank Pérez remontó un marcador adverso de 0-2 ante los anfitriones de Islas Vírgenes Estadounidenses y se llevó el triunfo 3-2, con dianas del pinareño Jean Carlos Rodríguez, el artemiseño Karel Espino y el villaclareño Lázaro Monzón.

Pero lo más llamativo de este equipo es que lograron el triunfo con solo ¡13 jugadores!, 11 en el campo y dos en la banca, situación que no cambiará para el resto del certamen, pues seis hombres de la nómina decidieron bajarse del carro antes de comenzar la competencia.

Con una extraña indumentaria amarilla, Cuba jugó su primer partido en la eliminatoria olímpica en Islas Vírgenes, donde solo contarán con 13 futbolistas disponibles. Foto: Tomada del blog Fútbol de Cuba

Los cienfuegueros Serguei Campillo, Jansiel Blanco, Ansel Armenteros y Adrián Darcourt, el matancero Yosniel Alberto González y el espirituano Eduard Puga, dejaron la delegación en una escala en Nueva York, lo cual viene a confirmar el pésimo momento que atraviesa el fútbol cubano, golpeado por una ola de resultados negativos, la fuga en masa de sus talentos y la inoperancia de los dirigentes.

La ruta hasta Islas Vírgenes

La selección olímpica cubana salió de la Isla hace poco más de una semana rumbo a El Salvador, donde debían efectuar varios partidos de preparación de cara a la eliminatoria caribeña. Además, allí buscarían el visado estadounidense para entrar a Islas Vírgenes.

La hoja de ruta, aunque apretada por el tiempo, estaba muy bien delimitada y, en teoría, permitiría a los cubanos llegar sin mayores complicaciones a la sede del torneo regional, clasificatorio para el Preolímpico de CONCACAF.

Pero en El Salvador no tardaron en aparecer los problemas. Al margen de los resultados en los duelos amistosos –cuatro derrotas–, el equipo tuvo una primera visita infructuosa a la embajada de Estados Unidos el pasado lunes, pues al parecer no tenían cita concertada para realizar los trámites.

Al día siguiente volvieron y resolvieron el visado de todos los jugadores, aunque uno de ellos, el portero Lázaro Radamés García, no completó el proceso por dificultades de su pasaporte, según relata el blog Fútbol de Cuba, al tanto de todos los movimientos de la selección.

Los problemas con la documentación de Radamés forzaron su baja de la eliminatoria en Islas Vírgenes, por lo que ya el plantel llegaría al torneo con 19 jugadores. Pero esa cifra disminuiría dramáticamente en unas horas, cuando la comitiva llegara a Estados Unidos.

Sí, no se asombre. Los chicos viajaron de El Salvador a Nueva York (vuelo de casi cinco horas), para después volver a bajar, específicamente hasta Islas Vírgenes (otras cuatro horas en el aire).

Y como se podía suponer, un tránsito por Estados Unidos, aunque sea de solo unas horas, es peligroso con grupo de muchachos jóvenes llenos de ideas y ambiciones. Allí seis jugadores tomaron distintos rumbos y no continuaron la pesada travesía con el equipo, que quedó reducido entonces a 13 hombres para afrontar un torneo de varios partidos.

Esos 13 “sobrevivientes” llegaron a Islas Vírgenes en dos vuelos diferentes, y prácticamente saltaron del aeropuerto al terreno, por lo que su victoria frente a los anfitriones en la apertura de la eliminatoria caribeña tiene un gran mérito.

La grieta del 2019 es inmensa

Cuba ha perdido ya a 22 futbolistas desde noviembre del 2018 hasta la fecha. Estos seis chicos de la Sub-23 solo vienen a ponerle la tapa al pomo a una etapa desastrosa para los equipos de la Isla, que se han dejado efectivos en el camino en todos los eventos internacionales en que han participado.

La estampida comenzó en la eliminatoria mundialista de la categoría Sub-20 en noviembre pasado, que se jugó en la Florida. Allí, un total de 12 muchachos dejaron la selección comandada por Raúl González Triana.

Pese a los buenos resultados del plantel (victorias sobre Belice, República Dominicana, Antigua y San Martín), una derrota contra Honduras les impidió pelear por la clasificación a la lid del orbe en Polonia. Este detalle aceleró la fuga y, a la postre, solo regresaron a la Isla Manuel Cruz, Marlon Sánchez, Lázaro Monzón, Karel Espino, Jean Carlos Rodríguez, José Pérez y Christian Flores.

Después, en la Copa Oro, otros cuarto futbolistas también se separaron de la selección absoluta en medio de la debacle que se vivía frente a México, Martinica y Canadá, los tres verdugos que asestaron 17 goles y no permitieron ninguno a las huestes de Raúl Mederos.

El mediocampista Daniel Luis (d) de Cuba en acción ante el mediocampista Stephane Abaul (i) de Martinique, este miércoles durante un partido de la Copa de Oro en el Broncos Stadium at Mile High de Denver, Colorado (EE. UU.) EFE/ Todd Pierson

Yasmani López, Daniel Luis Sáez, Luismel Morris y Reinaldo Pérez tomaron distintos rumbos en suelo estadounidense y mantuvieron vigente la racha negativa de jugadores “perdidos” en el torneo cumbre de la CONCACAF.

En total, Cuba suma ya siete ediciones consecutivas de la Copa Oro –desde el 2002 hasta la fecha– con al menos un “desertor” en sus filas, lo cual confirma que este certamen es el puente ideal de los futbolistas del patio para probar suerte en Estados Unidos.

La más reciente bomba en Nueva York ha incrementado la cuenta, detalle que preocupa y mucho, pues la sangría se ha producido, fundamentalmente, con jugadores jóvenes, talentos en pleno crecimiento que tienen sus mejores años por delante y que representaban el futuro de la selección nacional.

Para tener una idea, de los 22 futbolistas que han decidido no continuar en las filas del plantel nacional durante los últimos meses, solo Yasmani López (31 años) supera las tres décadas de vida; el resto son menores de 25 años y muchos de ellos menores de 23.

Estas fugas masivas van a tener una incidencia directa en el futuro a corto y mediano plazo del fútbol cubano, porque se han perdido generaciones casi completas, lo cual creará un vacío enorme en el futuro.

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