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Desde los cinco meses transcurridos de su derrota electoral ante Donald Trump, los demócratas han estado como ausentes y fuera del juego. Una mezcla letal de falta de liderazgo, escasa capacidad de convocatoria y anonadamiento los ha sumido en un impasse del que aún no se recuperan.
Lo anterior viene a unirse, casi por derecho propio, a una consecuencia: las bases del partido se han visto cada vez más frustradas por la falta de acción de sus líderes, incapaces de frenar la ofensiva sin precedentes de Trump en múltiples aspectos de la realidad político-social del país.
Solo recientemente se han venido produciendo movimientos enfilados a levantarse de la lona, aun cuando hayan tenido que acudir a métodos y procedimientos alternativos, empantanados como están en las estructuras legislativas.
El gesto de Cory Booker

El senador demócrata por New Jersey Cory Booker acaba de estar más de 25 horas hablando ininterrumpidamente en el Senado, de pie, sin comer ni ir al baño. Una forma de protesta que se ubica a medio camino entre la desobediencia civil del movimiento de derechos civiles de los 60-70 y la huelga de hambre.
Fue, de muchas maneras, una expresión del llamado a “hacer algo” de Michelle Obama durante la Convención Demócrata del año pasado. Y, específicamente, un gesto encaminado a romper la inacción de los líderes del partido.
“Me levanto esta noche con la intención de interrumpir la actividad normal del Senado de Estados Unidos mientras me sea físicamente posible. Me levanto esta noche porque nuestra nación está en crisis”, dijo Booker en su alocución inaugural el lunes pasado.
Y añadió: “En tan solo 71 días, el presidente [Trump] ha causado un daño tras otro a la seguridad de los estadounidenses, la estabilidad financiera, los cimientos de nuestra democracia y cualquier sentido de decencia común. Estos no son tiempos normales en nuestra nación. Y no deberían ser tratados como tales en el Senado de Estados Unidos”.
Fue un mensaje a la sociedad acerca de su visión de los demócratas, un punto en el que las encuestas no mienten. Según una medición de Quinnipiac de febrero pasado, aproximadamente la mitad de los interpelados desaprobaba la labor de los demócratas en el Congreso.
El dato contrasta marcadamente con el inicio de la presidencia de Biden (2021): más de 8 de cada 10 aprobaban la labor del partido en el Congreso, e incluso con el inicio del primer mandato de Trump (2017), cuando aproximadamente 6 de cada 10 la aprobaban. Los índices de favorabilidad de los demócratas están en sus mínimos históricos (29 %) justamente por ese descontento.
Las palabras y la acción de Booker no pretenden ser sino un detonante para abrir el camino mientras el presidente Trump busca impulsar su agenda en un Congreso controlado por los republicanos. “Confieso que he sido imperfecto. Confieso que he sido inadecuado en este momento. Confieso que el Partido Demócrata ha cometido errores terribles que le dieron vía libre a este demagogo”, dijo Booker.
“Confieso que todos debemos mirarnos al espejo y decir: ‘Lo haremos mejor’”.
La gira de Bernie Sanders y Alexandria Ocasio-Cortez
Pero, con todo, este de Broker no es en modo alguno un gesto aislado. Desde hace unas semanas los congresistas Bernie Sanders y Alexandria Ocasio-Cortez están recorriendo todo el país en medio de grandes mítines y concentraciones de personas. Muchos lo quieren ver como una suerte de resurgimiento, acaso prematuramente. Se trata de un llamado a la acción frente al control absoluto del Partido Republicano sobre el Gobierno Federal.
La gira, titulada “Combatir la Oligarquía”, pretende presionar a los legisladores republicanos para que voten contra los recortes a Medicaid, las reducciones de impuestos a los ricos y otros planes fiscales antipopulares.
Pero no son acciones de masas per se. Los equipos de ambos líderes recopilan nombres y direcciones de correo electrónico de las personas asistentes y les envían mensajes animándolas a llamar a sus congresistas y presionarlos para que voten contra el proyecto de presupuesto republicano.
“No se trata solo de republicanos. Necesitamos un Partido Demócrata que luche con más ahínco por nosotros”, dijo Ocasio-Cortez a una multitud reunida en el Anfiteatro Craig Ranch, en Las Vegas. “Pero eso significa que, como comunidad, debemos elegir y votar por demócratas y funcionarios electos que sepan defender a la clase trabajadora”.
Sanders, por su parte, ha expresado en uno de esos mítines: “Tenemos dos Américas muy diferentes. En una de ellas, las personas más ricas nunca, jamás, en la historia de nuestro país, han tenido una vida tan buena. A quienes están en la cima les va extraordinariamente bien. Hoy tenemos más desigualdad de ingresos y riqueza en nuestro país que nunca”.
Sin embargo, entre sectores demócratas moderados preocupa que Sanders y Ocasio-Cortez, los radicales de la hora, puedan inclinar al partido muy hacia la izquierda y, a la larga, desanimar a los votantes indecisos y terminar funcionando como un boomerang.
Los Town Halls
Los Town Halls son asambleas públicas en las que legisladores locales y nacionales se reúnen con sus electores, bien para escuchar sus opiniones sobre temas de interés o debatir sobre futuras leyes y/o regulaciones.
Se trata de una institución cuyos orígenes se remontan a Nueva Inglaterra, un foro de reunión para que los colonos debatieran asuntos comunitarios, tomaran decisiones y gobernaran localmente. El término proviene de los edificios físicos del Town Hall (ayuntamiento) donde solían celebrarse. En los siglos XVII y XVIII, en ciudades como Boston se utilizaban como una forma de democracia directa a la que todos los habitantes podían asistir, debatir y votar sobre impuestos, caminos o leyes locales, entre otros temas.
En marzo, el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano Mike Johnson, animó a los legisladores de su partido a no acudir a los Town Halls ante la presencia de personas que denunciaban los recortes al Gobierno Federal. Haciéndose eco del presidente Trump, dijo que esas expresiones de descontento popular las impulsaban saboteadores pagados. El líder demócrata de la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, respondió entonces: “No necesitamos manifestantes pagados. El pueblo estadounidense está con nosotros”.
Ante ese hecho, los demócratas están apelando a la estrategia de celebrar asambleas en distritos controlados por los republicanos, buscando sacarle partido al llamado de Johnson, conectar con votantes frustrados, ganar escaños en disputa y tratar de obtener el control del legislativo en las elecciones de medio término de 2026.
“Ante todo, estamos llenando el vacío dejado por nuestros colegas republicanos, a quienes sus líderes les han dicho que no se enfrenten a sus electores porque lo que hacen no es popular”, declaró el representante Maxwell Frost, demócrata por Florida.
“Y como demócratas —añadió—, queremos que la gente de todo el país, incluso de los estados clave, sepa que cuando sus representantes se abstengan de hacer su trabajo porque intentan recortar la Seguridad Social, Medicare y Medicaid, intervendremos y llenaremos ese vacío, sin importar quiénes sean”.
Hay ciertamente una gran ola de votantes ansiosos indignados por el desmantelamiento del Gobierno Federal por parte del presidente Trump y Elon Musk. “La gente está furiosa, furiosa y temerosa de que les quiten la atención médica. Eso es lo que más escuché”, dijo el representante Ro Khanna, demócrata por California.
Y subrayó: “Están enojados y movilizados. Y si tienes 1 000 personas en tu distrito tan enojadas y movilizadas —y tocando puertas y listas para movilizar a la gente— eso debería ser una gran señal de alerta para estos republicanos”.
En estas asambleas se está dando una interesante particularidad. No es inusual que los representantes republicanos sean abucheados, aun cuando no asistan al evento –si esto ocurre, en su lugar, los electores colocan una gigantografía con la figura del ausente y proceden como si estuviera ahí. Los republicanos han venido reiterando, sin embargo, la idea de que se trata de activistas pagados. “Esto es lo que dicen los partidos políticos para intentar desarmar o hacer que parezca que lo que está sucediendo no está sucediendo realmente”, declaró un participante.
Pero los demócratas electos también se enfrentan a críticas de sus propios votantes por no oponerse a los republicanos con mayor firmeza. “En este caso particular, lo que parece estar generando es mucha energía y entusiasmo para salir y hacer algo”, dijo otro.
Y concluyó: “Los demócratas en Washington no hacen lo suficiente. No están luchando. Bueno, es bastante evidente que la gente de la base está descontenta con todo lo que está sucediendo”…