Iván Flavio Fariñas de Armas, conocido en el ámbito musical como “el abuelo del rock cubano“, falleció este 20 de mayo en La Habana a los 75 años, dejando un legado en la historia del rock en Cuba y un ejemplo de resistencia y creatividad para varias generaciones de músicos.
Su muerte fue confirmada este miércoles por el Instituto Cubano de la Música, que junto al Ministerio de Cultura expresó sus condolencias a familiares, amigos y a toda la comunidad artística de la isla, refirió un reporte de la Agencia Cubana de Noticias (ACN).
Un pionero del rock desde la adolescencia
Nacido en La Habana el 22 de junio de 1949, Iván Fariñas inició su carrera musical en la década de los 60, cuando aún era un adolescente, en un contexto donde el rock era un género prácticamente desconocido y poco aceptado en Cuba.
Su madre, Cecilia Aramí de Armas Jiménez, profesora de piano, fue su primer vínculo con la música y la inspiración para que desde muy temprano desarrollara su vocación artística.
Durante sus años escolares, fundó su primera banda de rock, Venaton, y más tarde, en la secundaria básica Tomás Romay, creó en 1965 la agrupación Los Halcones, que contó con músicos como Luis Rovira y Daniel Longres. Estas formaciones fueron la antesala de una carrera que lo llevaría a convertirse en una leyenda del rock cubano.
Posteriormente, Iván formó parte del Quinteto Negro hasta 1967 y en 1970 fundó y dirigió The Musical Power Men, banda que tuvo un papel fundamental en la escena local. De ella surgieron músicos que luego integraron agrupaciones emblemáticas como Nueva Generación y Sesiones Ocultas, en una época de ojeriza oficial hacia la música anglosajona contemporánea.
Viento Solar, la cumbre
En 1975, Fariñas fundó Viento Solar, agrupación que se convertiría en la plataforma principal para su obra y su influencia en la música cubana. En palabras del propio Iván, la idea era crear “una superbanda, algo similar a Grand Funk Railroad, pero con un sello propio y adaptado a las condiciones cubanas”.
Recordaba con humor y orgullo los comienzos humildes del grupo: “Empezamos practicando en una loma inexistente hoy día, situada en la Calzada de Puente Grandes. La guitarra bajo era una guitarra hecha artesanalmente y la batería era una Trowa de la Alemania Democrática”.
A pesar de las dificultades técnicas y las limitaciones políticas del contexto —dominaba el llamado Quinquenio Gris—, Viento Solar logró consolidarse como un referente del rock en Cuba.
Con esa banda, Iván Fariñas y sus compañeros se presentaron en espacios emblemáticos como el club La Zorra y el Cuervo, y compartieron escenario con artistas consagrados de entonces como Benny Vidal, Ricky Orlando y Elena Burke.
En 1978, Viento Solar reinauguró el Rumba Palace en Marianao y tocó junto a figuras como Francisco Fellove y Los Muñequitos de Matanzas.
A partir de 1987, tras un breve período explorando baladas, el grupo volvió al rock con fuerza renovada y participó activamente en los festivales de rock de Alamar, de los cuales fueron fundadores entre 1990 y 1992.
Un legado musical y cultural
Entre las obras más conocidas de Iván Fariñas destacan temas como “Amo la vida” y “Gato”, canciones que reflejan su estilo y compromiso con la música propia, en un momento en que muchas bandas cubanas solo interpretaban versiones de éxitos extranjeros.
Pedro Oscar Godínez, del portal digital Rock Critiko, destacó que “hay que reconocer que Viento Solar es la única banda en Cuba, y una de las pocas en el mundo, capaz de versionar el rockabilly tal y como es, logrando que la banda suene como algo salido de las manos de Bo Diddley, Muddy Waters o Scotty Moore, apoyándose claramente en Little Richard, Buddy Holly, Elvis y figuras posteriores como Wilbert Harrison, Gene Vincent y Eddie Cochran”.
El rockabilly, uno de los primeros subgéneros del rock and roll surgido en los años 50 en Estados Unidos, se caracteriza por una fusión de country, rhythm & blues y otros estilos, con un sonido rebelde y juvenil.
Iván Fariñas supo incorporar esas influencias y adaptarlas a la realidad cubana, creando un estilo propio que marcó a toda una generación.
Sin bandera blanca
A lo largo de su vida, Iván Fariñas enfrentó numerosos obstáculos, desde la falta de apoyo institucional hasta la incomprensión de sectores de la sociedad y la escena musical cubana.
En una entrevista, él mismo confesaba: “Me tildan de loco y paranoico, me envidian y han intentado anularme todo el tiempo. Pero aquí está mi obra, aquí está Viento Solar, cuarenta y seis años después, y la devoción sigue intacta”.
A pesar de sus problemas de salud su espíritu rockero permaneció intacto. “Yo me puedo morir mañana, pero muero siendo rockero… claro que sí, coño”, afirmaba con la pasión que lo acompañó en cada uno de sus proyectos.
Por sus aportes a la música cubana y su influencia en las nuevas generaciones de roqueros, Iván Fariñas fue merecedor de la Distinción por la Cultura Nacional, un reconocimiento a su trayectoria y compromiso con el arte.