En un inusual ejercicio de real politik, el presidente estadounidense, Donald Trump, aseguró el miércoles que no empleará la fuerza militar para hacerse con Groenlandia y dijo haber alcanzado un “marco de futuro acuerdo” con la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) sobre la isla ártica bajo tutela de Dinamarca.
De igual forma, confirmó que, tras lograr ese pacto, no impondrá los aranceles prometidos a los países europeos que se oponían a sus planes de adquirir el territorio autónomo danés.
El anuncio, realizado durante el Foro Económico Mundial en la localidad suiza de Davos, supuso un giro en la postura del mandatario norteamericano, que durante semanas había aumentado la presión sobre Groenlandia e incluso había amenazado con medidas militares y arancelarias.
Un cambio de tono en Davos
Trump afirmó que, tras reunirse con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, se logró un entendimiento preliminar sobre Groenlandia y la región ártica.
“Con base en este entendimiento, no impondré los aranceles que debían entrar en vigor el 1 de febrero”, escribió en su red Truth Social.
Trump anuncia un acuerdo sobre Groenlandia con la OTAN y retira amenaza de aranceles. https://t.co/778oJWsR3u
— EFE Noticias (@EFEnoticias) January 21, 2026
El mandatario calificó el pacto como “fantástico para Estados Unidos” y aseguró que le otorga “todo lo que quería”, especialmente en temas de seguridad nacional. “Estará en vigor para siempre”, añadió ante periodistas, en un discurso que acaparó la atención de la élite económica y política reunida en Davos.
En el peor de los escenarios, si Estados Unidos hubiera intentado conquistar Groenlandia por la fuerza, se habría desatado una crisis internacional de gran magnitud, con ruptura en la OTAN, sanciones masivas de Europa y un aumento del riesgo de confrontación con Rusia y China.
Retiro de amenazas arancelarias
La aparente distensión sobre Groenlandia llegó después de semanas de tensión con Europa.
Trump había amenazado con imponer aranceles de hasta un 25 % a ocho países europeos, entre ellos Alemania, Francia y Reino Unido, por respaldar a Dinamarca en su rechazo a vender la isla. La posibilidad de una guerra comercial había sacudido los mercados internacionales, que reaccionaron con alivio tras el anuncio del presidente.
Los principales índices de Wall Street registraron alzas, reflejando la percepción de que la crisis diplomática podría estar entrando en una fase de negociación más estable.
La isla en disputa y reacciones de Dinamarca y Groenlandia
Groenlandia, rica en minerales estratégicos y ubicada en una región clave del Ártico, ha sido objeto de creciente interés geopolítico. Trump insiste en que la isla es “vital” para la seguridad de Estados Unidos y de la OTAN frente a Rusia y China, en un eventual escenario de deshielo que abre nuevas rutas marítimas y oportunidades de explotación de recursos.
Aunque Dinamarca ha reiterado su negativa a negociar la isla, el presidente estadounidense ha insistido obsesivamente en la necesidad de lograr su adquisición o, al menos, asegurar una presencia militar reforzada en el territorio.
El ministro de Relaciones Exteriores danés, Lars Lokke Rasmussen, calificó los recientes anuncios de Trump como “mensajes positivos”, al destacar que el mandatario descartó la opción militar y pausó la guerra comercial. No obstante, insistió en que Dinamarca no entregará el territorio a Washington, algo que consideró “una línea roja”.
En Groenlandia las autoridades locales han difundido consignas de preparación ante posibles crisis, instando a la población a almacenar alimentos y mantener listas sus armas de caza. Los groenlandeses se han mantenido firmes en su postura de que el territorio “no está en venta”.
La ambición de Trump sobre la isla había provocado una pugna con Europa. El presidente francés, Emmanuel Macron, prometió “plantar cara a los matones”, mientras la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, anunció una respuesta “firme” a las amenazas arancelarias.
Los líderes europeos se preparaban para una cumbre de emergencia en Bruselas cuando Trump suavizó su postura en Davos. Aun así, la cumbre no fue suspendida y en Europa persiste la desconfianza sobre el alcance real del acuerdo y las intenciones de Washington en el Ártico.
El borrador del acuerdo. Ojo con la letra chica
Según reportes de Axios y The New York Times, el borrador del acuerdo no implica una transferencia de soberanía de Groenlandia a Estados Unidos, pero sí contempla el despliegue del sistema de defensa antimisiles “Cúpula Dorada” y una actualización del Acuerdo de Defensa de 1951 entre Washington y Copenhague.
También se discute la posibilidad de que Dinamarca ceda “pequeños bolsillos” de territorio para bases militares estadounidenses, un esquema similar al de las bases británicas en Chipre. La OTAN, por su parte, señaló que las negociaciones continuarán para garantizar que Rusia y China no logren establecer presencia en la isla “ni económica ni militarmente”.
El anuncio de Trump se produjo en un discurso extenso y desafiante en Davos, donde el presidente criticó a socios europeos, se burló de líderes como Macron y lanzó ataques contra Canadá y Somalia. En varias ocasiones se refirió erróneamente a Groenlandia como “Islandia” y aseguró, de manera equivocada, que Estados Unidos paga el 100 % del presupuesto de la OTAN.
La intervención, que se prolongó 70 minutos, generó incomodidad en el auditorio y obligó a cancelar una sesión sobre Oriente Medio.
El interés de Washington en Groenlandia refleja la creciente competencia geopolítica en el Ártico. El deshielo, debido al cambio climático, abre nuevas rutas de navegación y facilita el acceso a recursos minerales, lo que convierte a la isla en un punto estratégico para la seguridad internacional.
Trump ha reiterado que Estados Unidos necesita controlar este territorio para evitar que caiga bajo influencia de Moscú o China. Los líderes groenlandeses, sin embargo, han dejado claro que su futuro debe ser decidido por su propio pueblo, y que no desean convertirse en estadounidenses.












