El Gobierno de China rechazó esta semana el embargo impuesto a Cuba por Estados Unidos, al que acusó de privar al pueblo cubano de su “derecho a la supervivencia y al desarrollo”, y aseguró que seguirá prestando apoyo a la isla “dentro de sus capacidades”, ante un posible endurecimiento de las sanciones estadounidenses.
El portavoz del Ministerio de Exteriores chino Guo Jiakun expresó la “profunda preocupación” de Pekín y su “firme oposición” a las medidas de Washington, a las que instó a poner fin “de inmediato”, al considerar que “violan el derecho internacional” y “socavan la paz y la estabilidad regional”.
“Pedimos a la parte estadounidense que deje de privar al pueblo cubano de su derecho a la supervivencia y al desarrollo, que ponga fin al bloqueo y a las sanciones contra Cuba”, afirmó Guo en una rueda de prensa de la Cancillería.
El portavoz añadió que China “continuará proporcionando apoyo y asistencia a Cuba dentro de sus capacidades” y se mostró convencido de que la población de la isla “superará sus dificultades temporales”.
Presiones crecientes desde Washington
Las declaraciones se producen después de que el Gobierno cubano denunciara un endurecimiento del embargo estadounidense, especialmente en el ámbito energético, y en un momento en que medios como Político han informado de que la Administración del presidente Donald Trump estaría estudiando bloquear la llegada de petróleo a la isla.
Rusia, uno de los principales aliados tanto de La Habana como de Pekín, consideró el lunes “alarmante” un eventual cierre total del suministro energético al país caribeño.
El pasado 20 de enero, China aprobó una ayuda de emergencia que incluye 80 millones de dólares en asistencia financiera y un donativo de 60 mil toneladas de arroz, según informó la Presidencia cubana.
China vuelve al rescate de Cuba con una ayuda de 80 millones de dólares y 60 mil toneladas de arroz
Cuba atraviesa una grave crisis económica y energética, marcada por la escasez de productos básicos, la falta de combustible y frecuentes apagones, un contexto que las autoridades cubanas atribuyen en gran medida al endurecimiento de las sanciones estadounidenses, además de a factores internos y al impacto acumulado de la pandemia.
La isla lleva varios años sumida en una de sus peores crisis debido entre otros factores a la ineficiencia de su sistema económico centralizado y traducida en desabastecimiento de combustible, alimentos, medicinas y otros productos básicos.











