Ante la creciente presión de la Administración Trump y las declaraciones emitidas en respuesta a Washington por el Gobierno cubano, la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba (COCC) alertó sobre el “riesgo de un caos social” en la isla y abogó por el diálogo “para resolver desavenencias”.
En un mensaje publicado este sábado, dirigido a “todos los cubanos de buena voluntad”, la COCC recordó su declaración de junio pasado, en la que llamaba a “cambiar el rumbo” de la “realidad dolorosa y apremiante” del país, y lamentó que, lejos de mejorar, la situación haya ido a peor.
“Lamentablemente, la situación ha empeorado y se ha agravado la angustia y la desesperanza. Las noticias recientes, que anuncian, entre otras, la eliminación de toda posibilidad de que entre petróleo al país, disparan las alarmas, especialmente para los menos favorecidos”, apunta la Conferencia.
Los obispos cubanos consideran que, en este escenario, “el riesgo de un caos social y de violencia entre los hijos de un mismo pueblo es real” y señalaron que “ningún cubano de buena voluntad se alegraría de ello”.
“Cuba necesita cambios y son cada vez más urgentes, pero no necesita para nada más angustias ni dolor. No más sangre ni más lutos en las familias cubanas. ¡Demasiado hemos tenido en nuestra historia reciente!”, dijeron en su mensaje.
Los religiosos aseguran anhelar “una Cuba renovada, próspera y feliz, pero sin aumentar el sufrimiento de los pobres, de los ancianos, de los enfermos, de los niños cubanos” y agradecieron la solidaridad de personas, gobiernos e instituciones con los afectados por el huracán Melissa.
Diálogo y diplomacia
Apelando a la postura de la Santa Sede y el Derecho Internacional, aunque sin mencionar directamente a Washington y La Habana, la COCC aboga porque los Gobiernos resuelvan “sus desavenencias y conflictos a través del diálogo y la diplomacia, no la coerción ni la guerra”.
“Los hombres, hablando, se entienden”, señala la declaración eclesiástica, y añade que “siempre que exista buena voluntad, es posible encontrar vías para solucionar los conflictos y buscar el triunfo de la verdad y el bien, de la justicia, el amor y la libertad”.
Además, la Conferencia de Obispos afirma que “el respeto a la dignidad y al ejercicio de la libertad de cada ser humano dentro de la propia nación, no puede supeditarse ni condicionarse a las variables de los conflictos externos”.
“En múltiples ocasiones, la historia ha mostrado que un ambiente de sana pluralidad y respeto recíproco dentro de un país, precisamente es lo que ha contribuido, y no poco, a la distensión y al intercambio fructífero a nivel internacional”, señala el mensaje de los religiosos.
Parafraseando a San Juan Pablo II, la COCC llama a “’que el mundo se abra a Cuba”, pero que Cuba se abra a su propio pueblo, a todos los cubanos, sin exclusiones ni estrategias que busquen favorecer solamente a algunos”.
“Para esto —asevera la declaración— se necesita poner el bien de Cuba por encima de los intereses de parte. Se necesita alma grande, a lo José Martí, cuando soñó y trabajó para que la Patria fuera ‘Con todos y para el bien de todos'”.
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Ofrecimiento de mediación
En su mensaje, los obispos afirmaron que la Iglesia Católica continuará acompañando al pueblo cubano en su misión religiosa y “sirviendo a los pobres, los enfermos, las familias, los presos”.
A su vez, ofrecieron su disponibilidad “para, si así se lo solicitaran, contribuir a rebajar el tono a las hostilidades entre partes y crear espacios de fecunda colaboración en orden al bien común”.
Citando las palabras del Papa León XIV en la Misa de inauguración de su Pontificado, abogaron porque fuera verdad, también para Cuba la frase “¡esta es la hora del amor!”, y se preguntaron, como León XIII, si la caridad de Dios prevaleciera en el mundo, “¿no parece que acabaría por extinguirse bien pronto toda lucha allí donde ella entrara en vigor en la sociedad civil?”
Finalmente, los obispos invocaron a la Virgen de la Caridad, “Madre del pueblo cubano”.
“Que, por su intercesión, llegue para nosotros la “hora del Amor”. Que la sensatez y la cordura prevalezcan sobre las amenazas, discordias y posturas que parecen irreconciliables. Para que todos los hijos e hijas de esta tierra, podamos vivir en paz, dignos y felices aquí. Oramos para que Dios bendiga a Cuba”, concluyeron su mensaje.









