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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este domingo que su administración está iniciando conversaciones con el gobierno cubano, un anuncio que coincide con un incremento significativo de la presión económica sobre la isla y que ha generado expectativa e inquietud en sectores políticos y sociales vinculados a Cuba.
“Estamos empezando a hablar con Cuba. Ellos necesitan ayuda por razones humanitarias”, declaró Trump a la prensa durante un vuelo a Florida, sugiriendo que las autoridades de La Habana podrían buscar un acuerdo con Washington en medio de una severa crisis económica y energética.
.@POTUS on Cuba: “We’re starting to talk to Cuba… A lot of people that live in our country were treated very badly by Cuba… They haven’t seen their family, their country, for many, many decades. I’ll be able to work that out.” pic.twitter.com/OhkHbkuRzu
— Rapid Response 47 (@RapidResponse47) February 1, 2026
El mandatario estadounidense aseguró que muchas personas que residen en Estados Unidos, especialmente de origen cubano, “han sido tratadas muy mal por Cuba” y que existe el deseo, tanto suyo como de ese sector de la comunidad inmigrante, de que esas familias puedan regresar a su país natal y reunirse con sus seres queridos.
Ante la pregunta sobre si su política podría derivar en una crisis humanitaria en la isla, Trump respondió que “no tiene por qué ser una crisis humanitaria, porque Cuba podría acercarse a Estados Unidos y “hacer un trato”, lo que, según él, permitiría que “Cuba sería libre de nuevo”.
Las declaraciones se producen tras las medidas económicas más duras anunciadas recientemente por la Casa Blanca, incluyendo una orden ejecutiva que impone aranceles a los países que suministren petróleo a Cuba. Washington ha argumentado que se trata de una respuesta a lo que considera amenazas a la seguridad nacional, mientras que La Habana ha calificado estas acciones de “chantaje y coerción”.
Trump declara “emergencia nacional” y amenaza con aranceles a países que suministren petróleo a Cuba
La presión se intensifica en un contexto de aguda crisis energética y económica en Cuba, que enfrenta prolongados apagones, escasez de combustible y una falta crónica de divisas para importar petróleo. Estas medidas han limitado la capacidad de la isla para mantener servicios básicos y han sido interpretadas por analistas como parte de una estrategia de presión para empujar a Cuba hacia la mesa de negociaciones.
Aunque Trump no especificó detalles sobre el nivel de dichos “contactos” ni sobre qué tipo de acuerdo podría alcanzarse, su pronunciamiento marca un giro retórico respecto a los últimos meses, en los que la administración estadounidense ha intensificado su ofensiva económica, especialmente tras la interrupción del suministro de petróleo procedente de Venezuela y los envíos de México.
Hasta ahora, desde La Habana no ha habido una confirmación oficial de conversaciones formales entre ambos gobiernos, y analistas señalan que la falta de precisión en torno a este acercamiento mantiene un alto grado de incertidumbre sobre el futuro de las relaciones bilaterales.










