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El agravamiento de la escasez de combustible en Cuba como consecuencia del cerco petrolero de la Administración Trump tiene ya sus primeros efectos visibles en la isla.
Apenas horas después que el presidente Miguel Díaz-Canel asegurara este jueves que su Gobierno pondrá en marcha un plan de contingencia ante el escenario generado por la captura de Nicolás Maduro por EE.UU. y las crecientes presiones desde Washington, han comenzado a trascender medidas tomadas por varias entidades y a nivel local para hacer frente a la crisis.
A la espera de que se detalle públicamente el plan gubernamental aprobado —algo que debe ocurrir en los “próximos días”, según Díaz-Canel—, lo ya informado supone más afectaciones a la economía y la vida del país, con medidas que van desde ajustes en los horarios laborales y la docencia hasta suspensiones en el transporte y paralización de actividades e inversiones.
Una de las primeras instituciones en informar sobre sus acciones ante la crisis fue la Universidad de La Habana. La principal casa de altos estudios del país circuló un conjunto de disposiciones que deberán adoptarse “para garantizar la continuidad de sus procesos académicos y administrativos”, según reseña la Agencia Cubana de Noticias (ACN).
El plan incluye la posposición del Congreso Universidad 2026 y la extensión de la modalidad semipresencial, a partir de este viernes y por espacio de un mes, a todas las carreras y programas de Técnico Superior Universitario (TSU).
También se prevé el ajuste de los programas de estudio, a partir del diseño de actividades que puedan realizarse desde los domicilios o territorios, así como una atención diferenciada a los estudiantes becados hasta que pueda concretarse su traslado hacia sus hogares.
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En la Isla de la Juventud
Por su parte, la emisora Radio Caribe publicó desde su perfil en Facebook que en el municipio especial de la Isla de la Juventud se adoptó un esquema de racionamiento al suministro eléctrico que puede variar en dependencia de la disponibilidad de combustible para la generación.
A su vez, el plan de las autoridades locales contempla el cierre de edificios administrativos durante los fines de semana, la desconexión permanente de hornos eléctricos y equipos de climatización y la paralización de las inversiones en el territorio pinero, entre ellas las relacionadas con los sectores eléctrico, agrícola y pesquero, entre otros.
Las medidas también implican la reorganización de los horarios laborales, con la ampliación del teletrabajo, el cierre temporal de centros internos de educación y la reubicación de estudiantes en escuelas próximas a sus lugares de residencia.
Las afectaciones del transporte se centran en la disminución de frecuencias en las rutas principales, y del ferry que une la isla con el municipio Batabanó a una o dos veces por semana.
Está previsto, además, la limitación en el territorio de las actividades recreativas hasta que se restablezca el suministro de combustible, y en el caso de las formas de gestión no estatal, se indica que podrán laborar “garantizando las condiciones sin el servicio eléctrico”.
Otros indicios
Ante el agravamiento de la compleja situación energética que afronta el país, se espera que las medidas de emergencia alcancen a otros sectores de la vida económica, entre ellos el turismo.
Algunas publicaciones en redes sociales se han hecho eco del cierre de hoteles en la cayería norte del centro de la isla y la reagrupación de los clientes en una de las principales instalaciones de esa zona, aunque hasta el momento no se ha informado al respecto de manera oficial.
También en las redes se ha divulgado de manera extraoficial sobre ajustes y restricciones en el transporte. Incluso se manejó la cancelación total de las operaciones del transporte urbano en la capital del país debido al déficit de combustible, algo que fue desmentido por el Gobierno de La Habana en su perfil de Facebook.
En cambio, sí quedó confirmado que en Las Tunas fueron suspendidas las rutas en ómnibus que conectan a esa provincia con los territorios de Camagüey, Holguín y Santiago de Cuba.
También quedó cancelada la ruta alterna hacia Matanzas, y en el caso de la conexión con La Habana, las autoridades del sector informaron que se mantendría una única salida del servicio expreso en horas de la noche.
En cuanto al sistema ferroviario, se adelantó que en los próximos días serían informadas “otras medidas que se estudian”.
Ajustes en marcha
Durante una comparecencia ante medios de comunicación este jueves Díaz-Canel adelantó que el Gobierno de la isla había aprobado un grupo de medidas para enfrentar la falta del combustible en el país, y avanzó que su aplicación demandaría “esfuerzo” y “sacrificio” a los cubanos.
El mandatario confirmó que, debido a las presiones del Gobierno de Estados Unidos, desde el pasado mes de diciembre Cuba no había recibido suministros de petróleo desde el exterior.
Los efectos de esa situación ya se han hecho sentir y van camino a empeorar impulsados por la orden presidencial con que la Administración Trump, entre otras cosas, instruye la imposición de aranceles a los países que continúen suministrando combustible a la isla.
Las primeras señales del plan de ajuste las dio días atrás el vicecanciller Carlos Fernández de Cossío, cuando en declaraciones a la agencia EFE adelantó el diseño e inminente puesta en marcha de un “proceso de reorganización” que sería “muy difícil para la población en su conjunto”.
Sin aportar mayores detalles, Díaz-Canel expuso horas después que el plan gubernamental toma como referencia el diseñado por el expresidente Fidel Castro durante el llamado Período Especial, conocido como “opción cero”, el cual implicaba un racionamiento extremo, la autosuficiencia alimentaria y el uso del transporte no motorizado, entre otras medidas.
“Están contempladas (alguna de esas medidas), también actualizadas porque hay situaciones diferentes en estas directivas”, aseguró el mandatario.











