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Cuba atraviesa una crisis energética sin precedentes llevada al extremo tras el establecimiento de un bloqueo petrolero de Estados Unidos, que ha dejado a la isla sin importaciones de crudo desde diciembre, ante lo cual el Gobierno ha respondido con un paquete de medidas de emergencia.
El programa incluye el racionamiento de combustibles, la reducción de servicios públicos y la priorización de actividades esenciales en sectores como la salud, el servicio de agua y la defensa.
“Al no haber combustible suficiente, no podemos mantener los niveles de venta que veníamos teniendo en semanas anteriores”, reconoció el viceprimer ministro Óscar Pérez-Oliva Fraga durante la transmisión este viernes de la Mesa Redonda.
“No vamos a colapsar, porque el pueblo cubano no colapsa”, aseguró el viceprimer ministro.
Pérez-Oliva añadió que el Gobierno cubano facilitará los trámites para que las empresas privadas “que tengan la posibilidad” importen su propio combustible. Y subrayó que el Estado distribuirá paneles solares a trabajadores esenciales, centros sociales y bancos.
Igualmente, el ejecutivo explicó que la primera decisión del país es continuar con el desarrollo del programa de instalación de parques solares fotovoltaicos, bajo los auspicios de China. Para fines de 2026, esta fuente de energía debe entregar unos 2 mil MW al mix energético de la isla, que ahora mismo sufre de apagones de más de 20 horas consecutivas en todo el país, salvo en La Habana, donde las interrupciones han alcanzado hasta 17 horas en las últimas semanas.
Racionamiento y servicios esenciales
El Consejo de Ministros aprobó limitar la venta de combustibles y concentrar las actividades administrativas de lunes a jueves para ahorrar energía.
Pérez-Oliva subrayó que el poco combustible disponible se destinará a “los servicios esenciales, la generación de electricidad, los servicios de salud, el abastecimiento de agua y las actividades de defensa”.
Por su parte, el ministro de Transporte, Eduardo Rodríguez Dávila, confirmó que se mantienen los vuelos nacionales e internacionales y el funcionamiento de aeropuertos y puertos, aunque los trenes y autobuses interprovinciales operarán con menor frecuencia.
El funcionario aseguró que los servicios médicos como los traslados de pacientes para quimioterapia y radioterapia continúan garantizados mediante el esquema de Medibús, así como los enfermos renales necesitados de hemodiálisis, que en algunos casos tendrían que quedar hospitalizados.
El destino inmediato del transporte público de pasajeros en Cuba se orienta hacia la racionalización y la electrificación, con la incorporación de triciclos, además de proyectos de estaciones de carga con respaldo solar.
Con una Habana colapsada en su red de itinerarios de ómnibus, Rodríguez Dávila adelantó que en la capital se realiza un análisis para reorganizar las rutas de transporte público, buscando sostener los servicios esenciales mientras se avanza hacia un modelo más resiliente y apoyado en energías renovables.
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Energía renovable y producción nacional
El Gobierno apuesta por acelerar la instalación de parques solares fotovoltaicos y sistemas domésticos de energía renovable.
Pérez-Oliva afirmó que “ese es el camino, ese es el punto a donde tenemos que llegar”, en referencia a la independencia energética.
Además, se anunció un incremento en la producción nacional de petróleo pesado para sostener la generación eléctrica, una de las causas de las constantes roturas y mantenimientos parciales de las viejas usinas, cuya unidad más reciente de generación data de 1995 en la Central Termoeléctrica Lidio Ramón Pérez (Felton), ubicada en Holguín.
Por primera vez, quienes generen electricidad podrán venderla directamente a terceros, lo que abre un nuevo espacio para actores económicos no estatales.
Agricultura y alimentos
La crisis energética también impacta la producción de alimentos. El gobierno decidió proteger con combustible la siembra de arroz —con una meta de 200 mil hectáreas— y otros cultivos estratégicos, como el tabaco, al tiempo que se promueve la agricultura urbana y el uso de tracción animal para suplir la falta de maquinaria.
“No vamos a disponer de combustible para la participación masiva de equipamiento en las labores agrícolas”, reconoció Pérez-Oliva, quien llamó a integrar todas las formas productivas y a buscar alianzas con actores económicos no estatales para reducir precios.
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Salud, educación y protección social
El sector salud mantiene prioridad absoluta. Se garantizan tratamientos de quimioterapia, radioterapia y hemodiálisis, incluso con la posibilidad de ingresar pacientes en hospitales si fuese necesario.
La ministra de Educación, Naima Trujillo Barreto, aseguró que el sistema docente continuará su curso, aunque con adaptaciones locales y flexibilidad en horarios. “Hoy comienza un proceso de diálogo fundamental”, dijo, destacando la participación de las familias en la toma de decisiones escolares.
En el ámbito laboral, el ministro de Trabajo, Jesús Otamendiz Campos, anunció modalidades de teletrabajo, ajustes de horarios y reubicaciones para proteger a los trabajadores. A quienes no consigan un reacomodo en el mercado laboral, se les pagará un mes de salario antes de quedar vacantes.
Turismo, cultura y defensa
El turismo, vital para la entrada de divisas frescas y en franco retroceso pospandémico, se mantiene operativo con planes de ahorro energético en instalaciones hoteleras. También se protege la producción de tabaco y otros rubros exportables.
En el ámbito cultural y deportivo, se reorganizan actividades comunitarias y se garantiza la continuidad de la Serie Nacional de Béisbol, aunque con medidas para reducir el gasto de combustible.
“Se aseguran las actividades de preparación para la defensa y el orden interior”, afirmó Pérez-Oliva, en medio de una febril preparación militar de la población civil como establece la doctrina nacional de defensa, establecida en los años 90 ante el derrumbe soviético.
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Un país bajo presión
El presidente Miguel Díaz-Canel denunció el “bloqueo energético” de Washington y calificó de “criminal” la política hacia Cuba, al tiempo que reiteró la disposición de un diálogo multitemático con la Casa Blanca, pero sin presiones y bajo ciertas condiciones, entre ellas el respeto a la soberanía de la isla.
“Se decía que hoy estábamos colapsados. Probablemente no se lo estén explicando. Nosotros no vamos a colapsar porque el pueblo cubano no colapsa y lo ha demostrado durante toda su historia”, aseguró, por su parte, Pérez-Oliva.
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Estados Unidos cerró el grifo de petróleo venezolano hacia Cuba tras la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero, y pocos días después anunció aranceles para cualquier país que suministrara combustible a la isla en una medida extraterritorial que ha sido rechazada por aliados de Cuba como Rusia y China.
La Habana, que importa dos tercios de sus necesidades energéticas, perdió así un aliado clave y un suministro vital. Expertos estiman que, de los 110 mil barriles diarios que requiere Cuba, Venezuela aportaba unos 30 mil en 2025, lo que deja a la isla en una situación crítica.
Más allá del parón petrolero, la sociedad cubana padece los efectos combinados de la crisis dejada tras la pandemia de covid-19, las pésimas decisiones económicas que dispararon la inflación y la pobreza generalizada, el agotamiento de un modelo de gestión productiva centralizada y las sanciones de Washington, ahora elevadas a la categoría de asfixia energética.









