El Ministerio de Salud Pública aplicará una reducción del personal presencial en hospitales y policlínicos, junto con la creación de brigadas médicas en los municipios, como parte de un paquete de medidas para garantizar la atención sanitaria en Cuba en medio de la severa crisis energética.
El ministro de Salud Pública José Ángel Portal Miranda durante su intervención en el programa Buenos días de la televisión cubana, explicó que la disminución de personal busca reducir la movilidad dentro de las instuciones médicas, así como el consumo de electricidad.
No obstante, aclaró, se hará “sin comprometer los servicios esenciales”, y que la la estrategia retoma experiencias aplicadas durante la pandemia de la COVID-19, cuando se priorizó la permanencia en los centros de los especialistas que residían más cerca.
Entre las principales acciones, el ministerio prevé dar mayor solución a los problemas a nivel municipal. Para ello, profesionales de la salud cambiarán temporalmente sus funciones habituales y se desplazarán hacia las comunidades donde residen los pacientes, con el objetivo de disminuir los traslados de la población.
Asimismo, se conformarán brigadas médicas móviles, similares a las que se activan durante huracanes u otras contingencias, que permanecerán por períodos determinados en los territorios más necesitados.
Bajará la actividad quirúrgica
El plan incluye además una reducción de la actividad quirúrgica electiva. Portal Miranda explicó que solo se mantendrán las cirugías impostergables, urgentes o emergentes, debido a su alta demanda de electricidad y a la necesidad de garantizar condiciones seguras para los pacientes, especialmente en áreas de terapia intensiva y observación.
En el ámbito epidemiológico, el ministro anunció un incremento en la producción de hipoclorito de sodio, ante posibles dificultades en el acceso a agua potable. La medida busca asegurar la desinfección del agua en los hogares y reducir riesgos sanitarios asociados al consumo de agua no segura.
“Sabemos que puede haber problemas con el abastecimiento de agua y que la población tenga que acceder a agua no segura, de modo que con el hipoclorito puedan clorarla”, señaló.
Las acciones forman parte de la respuesta del Gobierno cubano a la crisis energética agravada por la falta de importaciones de crudo desde diciembre, en un contexto que obliga a reorganizar servicios básicos.
Frente a ese escenario, el Gobierno ha respondido con un paquete de medidas de emergencia que incluye el racionamiento de combustibles, la reducción de servicios públicos y la priorización de actividades esenciales en sectores como la salud, el servicio de agua y la defensa.
Cuba responde con medidas de supervivencia al desafío de un colapso energético diseñado por EEUU
“Al no haber combustible suficiente, no podemos mantener los niveles de venta que veníamos teniendo en semanas anteriores”, reconoció el viceprimer ministro Óscar Pérez-Oliva Fraga durante la transmisión de la Mesa Redonda el pasado viernes.
“No vamos a colapsar, porque el pueblo cubano no colapsa”, aseguró el viceprimer ministro, antes de anunciar que el Gobierno facilitará los trámites para que las empresas privadas “que tengan la posibilidad” importen su propio combustible. Y subrayó que el Estado distribuirá paneles solares a trabajadores esenciales, centros sociales y bancos.










