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“Si para mediados de marzo no vemos a un tanquero en el horizonte, Cuba habrá llegado a la hora cero”, advirtió Jorge Piñón, investigador del Instituto de Energía de la Universidad de Texas, EEUU, en conversación con el diario español El País publicada este sábado.
La frase resume la gravedad de la crisis energética que atraviesa la isla, marcada por la falta de hidrocarburos, el deterioro de las termoeléctricas y el endurecimiento del bloqueo estadounidense que busca la asfixia de la economía del país, que ha decrecido 15 % en los últimos cinco años.
“Se va a poner peor”. Crisis del transporte tras el bloqueo petrolero a Cuba
La advertencia de un experto
Nacido en la matancera Cárdenas en 1946 y con una larga trayectoria en compañías como Shell, Amoco Oil y BP, Piñón sigue de cerca cada embarque de crudo que llega a Cuba.
Según sus cálculos, en línea con otros de carácter internacional, el país necesita unos 100 mil barriles diarios para sostener servicios básicos de electricidad y transporte, pero la producción nacional apenas cubre 40 mil. El resto dependía de envíos de Venezuela, México y Rusia.
“El último barco que llevó crudo a La Habana fue el Ocean Mariner, que cargó 85 mil barriles desde México y atracó el 9 de enero”, recordó. Desde entonces, los suministros se han interrumpido. “La situación en Cuba es extremadamente crítica”, enfatizó.
El experto subrayó que la isla carece de reservas estratégicas y de capacidad de almacenamiento: “Siempre ha vivido al día en lo que es el petróleo”. La falta de combustibles líquidos afecta no solo la movilidad y la generación eléctrica, sino también la distribución de agua y la preparación de los alimentos, a partir de sistemas eléctricos de cocción muy difundidos en la isla.
Además, Piñón señaló que el 60 % de las termoeléctricas no funcionan por falta de mantenimiento y que el sistema eléctrico, envejecido y dañado, solo ofrece un suministro intermitente. “Ellos están tratando de incrementar las energías renovables, particularmente la solar, pero son pequeños parques que operan solo cuando el sol brilla”, explicó.
En su análisis histórico, Piñón recordó que Cuba ha dependido de potencias alineadas ideológicamente con el gobierno: primero la Unión Soviética y luego Venezuela. “Con Chávez, del 2007 al 2015, Cuba estaba recibiendo casi 100 mil barriles diarios”, calculó.
Para el académico petrolero, la crisis actual es también resultado de la negativa del gobierno a modificar su modelo económico: “Cuba no ha querido soltar su modelo centralizado y es el único país todavía que funciona bajo un modelo de los días de Stalin”.
Piñón abandonó Cuba en 1960, cuando apenas tenía 14 años, como parte de la llamada Operación Peter Pan que siguió al triunfo revolucionario de 1959 y que, organizada por la CIA y la iglesia católica estadounidense, extrajo a unos 15 mil niños y adolescentes sin sus padres bajo una campaña de desinformación sobre la abolición de la patria potestad en la isla.
En Estados Unidos, Piñón construyó una sólida carrera en la industria energética, experiencia que más tarde trasladó al ámbito académico. A lo largo de los años ha regresado en varias ocasiones como visitante, y en cada viaje ha constatado con pesar el deterioro de la situación. Hoy, frente a la escasez de combustibles, describe la realidad de la isla como “penosa” y advierte que las dificultades para los cubanos serán cada vez mayores mientras la crisis energética se prolongue.
“Algún lado tiene que ceder”, insiste sobre el diálogo político que puede existir entre La Habana y Washington. “Lo que está pasando es duro para todos, ya sea cubanos de aquí o cubanos de allá”, dijo a El País.
Brasil: solidaridad y presión sobre Petrobras
Mientras la isla enfrenta el desabastecimiento, en Brasil trabajadores petroleros y movimientos sociales lanzaron la campaña “Petróleo para Cuba”. La Federación Unificada de Trabajadores del Petróleo (FUP) envió una carta oficial a Petrobras solicitando una reunión para discutir un envío de emergencia de combustible, refirió un despacho de la agencia Prensa Latina.
“Petrobras, como empresa pública de un país soberano, debe involucrarse para garantizar el suministro de petróleo a la nación caribeña”, declaró Paulo Neves, director de la FUP.
La iniciativa cuenta con el respaldo de sindicatos, partidos políticos y organizaciones como el Movimiento de los Trabajadores Rurales sin Tierra (MST), que además impulsa la compra de medicamentos para enviarlos a Cuba.
João Pedro Stedile, dirigente del MST, denunció que el bloqueo estadounidense ha afectado la capacidad del gobierno cubano para adquirir medicinas en el mercado internacional. “Como mínimo, tenemos la obligación de buscar una forma de aliviar el sufrimiento de quienes padecen alguna enfermedad allí”, afirmó.
El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva estudia coordinar un envío de ayuda humanitaria, siguiendo el ejemplo de México. Según el Ministerio de Desarrollo Agrario, la acción estaría a cargo de la Agencia Brasileña de Cooperación. Lula mismo ha instado al Partido de los Trabajadores a apoyar a Cuba, calificando la situación como una “masacre especulativa” de Estados Unidos.
Una caricatura publicada en el portal Brasil247 sintetizó el espíritu de respaldo: Fidel Castro señala a Trump y le dice, “Bloqueaste el petróleo que va para Cuba, pero nosotros resistiremos con algo que tú no tienes, la solidaridad y la simpatía del mundo”.
Marco Rubio: “Cuba no tiene economía”
En contraste con los gestos de solidaridad, desde Estados Unidos el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, endureció su discurso contra La Habana.
Durante una entrevista con la agencia Bloomberg, rebotada por la agencia alemana DPA, tras participar en la Conferencia de Seguridad de Múnich, afirmó que “el problema fundamental de Cuba es que no tiene economía y que la gente que manda en el país no sabe cómo mejorar la vida diaria sin abrir la mano en los sectores que controlan”.
Rubio sostuvo que el gobierno ha sobrevivido gracias a ayudas externas: primero de la URSS y luego de Hugo Chávez. “Por primera vez no tiene ayudas de nadie”, subrayó. Para el jefe de la diplomacia estadounidense, los dirigentes cubanos “prefieren estar al frente de un país moribundo que permitirlo prosperar”.
El dolor de cabeza del “quita y pon” en Cuba, los constantes apagones intermitentes
Apagones masivos: el boletín diario de la UNE
Entre otras manifestaciones ostentosas, la crisis energética se refleja en los apagones que afectan diariamente a gran parte del país. La Unión Eléctrica de Cuba (UNE) informó que este sábado el 56 % del territorio quedará sin corriente durante la tarde-noche, cuando aumenta el consumo, reseñó un despacho de la agencia española EFE.
La capacidad de generación prevista es de 1389 megavatios frente a una demanda máxima de 3100 MW, lo que deja un déficit de 1711 MW. Se estima que la afectación real alcanzará los 1741 MW.
Actualmente, seis de las 16 unidades termoeléctricas están fuera de servicio por averías o mantenimiento, incluidas dos de las tres mayores. Esta fuente representa alrededor del 40 % del mix energético nacional.
Por otra parte, unos mil MW están paralizados en la generación distribuida —grupos electrógenos— por falta de combustible, pues emplean fundamentalmente el diésel para su funcionamiento.
Expertos independientes calculan que serían necesarios entre 8 mil y 10 mil millones de dólares para sanear el sistema eléctrico. El gobierno, por su parte, responsabiliza a las sanciones estadounidenses y denuncia una “asfixia energética” en toda la línea, ante lo cual puso en marcha un plan de sobrevivencia nacional.
El programa actualizó medidas de otro similar diseñado en los años 90, con Fidel Castro en el poder, a tenor del colapso soviético y que contemplaba la llamada “Opción Cero”, para tiempos en que no entrarse a la isla ningún cargamento petrolero, extremo al que entonces nunca se llegó.











