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Cuba anunció este sábado la cancelación de su Festival del Habano, uno de los eventos más prestigiosos y rutilantes de la industria tabacalera mundial, en momentos en que la isla enfrenta una grave crisis energética agravada por el bloqueo petrolero de Estados Unidos.
La decisión, comunicada por correo electrónico a los participantes, deja en suspenso una cita que cada año atrae a miles de visitantes y recauda millones de euros en su tradicional subasta de humidores, en el que participa la élite de consumidores del mejor tabaco del mundo.
Este sábado, la página oficial del evento no había referido aún la cancelación del encuentro.
Más de 18 millones de dólares, nuevo record en subasta del Festival del Habano
Un festival interrumpido y un golpe a las finanzas sanitarias
El comité organizador informó que la edición prevista del 24 al 27 de febrero quedaba postergada, sin precisar una nueva fecha. La cancelación golpea a un sector que en 2025 había logrado recaudar 16,4 millones de euros en su subasta anual, fondos que oficialmente se destinan al sistema de salud pública.
En la clausura de la edición anterior, siete humidores de marcas icónicas como Cohiba, Montecristo, Romeo y Julieta, Partagás, Hoyo de Monterrey y H. Upmann fueron subastados por más de 17 millones de dólares, cifra récord para el evento.
El mayor monto correspondió al humidor conmemorativo del quince aniversario de la Línea Behike de Cohiba, vendido por 4,6 millones de euros.
El presidente Miguel Díaz-Canel asistió a la gala final de 2025, donde se entregaron los Premios Habanos y se celebraron competencias como el Concurso de Torcedores y el Habanos World Challenge.
La velada culminó con un concierto de la mítica banda estadounidense Earth, Wind & Fire, que saltó a la fama a mediados de la década de 1970, cuando su mezcla distintiva de funk, soul, jazz y pop irrumpió en las listas de éxitos.
Polémica en el Capitolio
La edición del festival en 2025 ocasionó una fuerte controversia generada por una fastuosa cena en el Capitolio Nacional, en un escenario donde gran parte del país sufría apagones prolongados.
Unos 600 invitados VIP participaron en una velada descrita por los organizadores como destinada a un “selecto grupo”.
Las imágenes de una alfombra roja en la escalinata del Capitolio Nacional, inaugurado en 1929 para dar cabida al Congreso de la nación, y todo el fasto iluminado del Salón de los Pasos Perdidos, provocaron indignación en redes sociales.
“El lugar es la sede de nuestro Parlamento y ahora se utiliza en imágenes que asemejan a una especie de burdel de los años 50”, criticó la doctora en Ciencias de la Comunicación Ana Teresa Badía.

Otros periodistas y ciudadanos calificaron el evento como “el Versalles cubano”, denunciando el contraste entre la opulencia de la gala y la precariedad cotidiana de la población en un sitio sagrado, donde yace la Tumba del Mambí (soldado) desconocido de las guerras de independencia del siglo XIX.
Aunque algunos defendieron la recaudación de divisas para la salud pública, el debate reflejó el malestar social en medio de la crisis energética y la pobreza generalizada.
La suspensión del Festival del Habano se suma a la lista de actividades afectadas por la falta de combustible, entre ellos la Feria Internacional del Libro de La Habana, el evento cultural de mayor masividad en la isla desde el filo de los 2000, aunque su origen data de 1982.
El tabaco como motor económico y símbolo de identidad
Más allá de la polémica, el sector tabacalero sigue siendo uno de los pilares de la economía cubana y de la identidad nacional de la isla. Los habanos son considerados entre los mejores puros del mundo y constituyen una de las principales fuentes de exportación de la isla.
En 2025, la compañía Habanos S.A. reportó ventas superiores a 500 millones de dólares, con presencia en más de 150 países. El Festival del Habano, además de su impacto cultural, funciona como vitrina para consolidar relaciones comerciales y atraer inversiones.
Las subastas de humidores, que han alcanzado cifras récord, se presentan como un símbolo del prestigio internacional de los habanos. Los fondos recaudados se destinan oficialmente al sistema de salud, reforzando el vínculo entre la industria tabacalera y el bienestar social.
El propio Fidel Castro (1926-2016), fumador de habanos hasta la década de los 80, siendo Cohiba su preferido, era un animador ferviente de los festivales y bajo su firma se vendieron no pocos humidores de lujo fabricados por ebanistas cubanos.
La fama del habano cubano comenzó a consolidarse internacionalmente desde finales del siglo XVI y principios del XVII, cuando el tabaco cultivado en Cuba empezó a ser reconocido en las cortes europeas traído por los conquistadores españoles.
Con el tiempo, especialmente en el siglo XIX, los habanos se convirtieron en símbolo de lujo y prestigio mundial, gracias a la calidad de las vegas cubanas y al arte de los torcedores.
Actualmente existen 27 marcas oficiales de Habanos cubanos, todas gestionadas por la corporación Habanos S.A. y protegidas bajo la Denominación de Origen Protegida (D.O.P.) Habanos, que garantiza su autenticidad y calidad.
Entre las más reconocidas a nivel mundial se encuentran Cohiba, Montecristo, Romeo y Julieta, Partagás, Hoyo de Monterrey y H. Upmann, junto con otras como Punch, Sancho Panza y Por Larrañaga.
Estas marcas representan distintos estilos, sabores y tradiciones dentro del universo del habano, y son consideradas un símbolo de lujo y prestigio internacional.
En el siglo XIX, Cuba llegó a tener cientos de marcas y fábricas dedicadas a la producción de tabacos, pero con el paso del tiempo el portafolio se consolidó hasta quedar en las 27 actuales.











