|
Getting your Trinity Audio player ready...
|
Cuba podría tener este sábado apagones que dejarían sin servicio eléctrico de forma simultánea hasta al 65 % del país durante el horario de mayor demanda, en la tarde-noche, según estimaciones de la estatal Unión Eléctrica (UNE) recogidas por la agencia agencia EFE.
De acuerdo con esos datos, la capacidad de generación prevista para la jornada será de 1120 megavatios (MW), frente a una demanda máxima estimada de 3.130 MW. Esto supondría un déficit de 2010 MW y una afectación calculada en 2040 MW, es decir, la cantidad de carga que deberá desconectarse para evitar apagones desordenados.
La isla atraviesa una profunda crisis energética desde mediados de 2024. Según la Unión Eléctrica de Cuba (UNE), adscrita al Ministerio de Energía y Minas, actualmente nueve de las 16 unidades de generación termoeléctrica del país se encuentran fuera de servicio por averías o trabajos de mantenimiento. Estas plantas representan cerca del 40 % del sistema de generación eléctrica y, en muchos casos, operan con infraestructuras que acumulan décadas de explotación y un déficit crónico de inversiones.
Otro 40 % del sistema energético dependía de la llamada generación distribuida —motores que funcionan con diésel o fueloil—, que el Gobierno ha señalado que permanece prácticamente paralizada desde enero debido a la escasez de combustible.
Expertos independientes citados por EFE apuntan que la actual crisis responde a una combinación de factores, entre ellos la infrafinanciación del sector durante años y las sanciones de Estados Unidos, que La Habana denuncia como una política de “asfixia energética”.
Desde que comenzaron a divulgarse de manera sistemática las estadísticas energéticas en 2022, uno de los mayores déficits se registró el pasado 7 de marzo, cuando alrededor del 68 % del país quedó sin electricidad de manera simultánea. Días antes, además, una avería en una central termoeléctrica del occidente provocó un apagón masivo que dejó sin servicio a millones de cubanos en varias provincias, incluida La Habana.
Los apagones se han convertido en uno de los principales factores de presión sobre la economía cubana —que se ha contraído más de un 15 % desde 2020, según cifras oficiales— y también en detonante de algunas de las protestas registradas en el país en los últimos años.











