En uno de los pulsos más esperados del VI Clásico Mundial de Béisbol (WBC), el equipo de Estados Unidos se impuso cerradamente a República Dominicana para cortar el sueño quisqueyano y alcanzar su tercera final consecutiva.
En lo que para muchos era una final adelantada, los fanáticos del béisbol no fueron defraudados por dos de los mejores elencos del torneo, que lucharon a brazo partido por la victoria. Finalmente, los norteamericanos terminaron llevándose la mejor parte ante un conjunto dominicano que no había caído hasta entonces en ningún encuentro.
Pulsos como este, que terminó con ajustadísima pizarra de 2-1, suelen definirse por los detalles. Ahora pesó, y mucho, la capacidad de los lanzadores estadounidenses para sortear la contundencia del lineup caribeño y sus constantes emboscadas, reseña el sitio web mlb.com.
Aaron Judge and Team USA are flying on to the #WorldBaseballClassic Final! 🦅 pic.twitter.com/5KzVlEJMHG
— World Baseball Classic (@WBCBaseball) March 16, 2026
De exponer el calibre de ataque dominicano se encargó temprano Júnior Caminero, y nada menos que frente a Paul Skenes —el reciente premio Cy Young—, a quien le despachó una pelota más allá de los límites del IoanPark, de la ciudad de Miami, donde se congregaron casi 37 mil almas.
Se trató del tercer vuelacercas del jugador de Quisqueya en el torneo, y el número 15 de un equipo desde ahora recordista en este acápite.
La batería estadounidense, igual de temible, también padeció ante los brazos quisqueyanos, con la diferencia de los dos batazos claves que se llevaron las cercas, que pudieron ser tres si Julio Rodríguez no hubiese robado de forma espectacular un jonrón a Aaron Judges.
JULIO RODRÍGUEZ HOME RUN ROBBERY! #WorldBaseballClassic pic.twitter.com/Z2u9e8dorl
— World Baseball Classic (@WBCBaseball) March 16, 2026
A Luis Severino le duró muy poco la euforia por el cero redondeado con ponches al propio Judge y Schwarber con el rancho ardiendo en el tercer capítulo, porque una entrada más tarde Gunnar Handerson se encargó de equilibrar el pizarrón con batazo de vuelta completa.
Y sin terminar el inning, pero con el relevista Gregory Soto ya encaramado en la lomita, Roman Anthony sonó un estacazo similar para poner delante a EE.UU. Ese sería a la postre el batazo que enseñó a los dominicanos el camino de salida del Clásico.
ROMAN ANTHONY GIVES TEAM USA THE LEAD! #WorldBaseballClassic pic.twitter.com/JjEYhF0rQe
— World Baseball Classic (@WBCBaseball) March 16, 2026
Tensión al límite
Antes del polémico último lanzamiento del choque, con el que el cerrador Mason Miller ponchó a Geraldo Perdomo con el posible empate anclado en la tercera almohadilla, el duelo fue una verdadera montaña rusa de emociones.
Si apenas se marcaron tres carreras en toda la noche fue responsabilidad de los lanzadores, pero también de jugadas defensivas de altísimo nivel.
Momentos muy complicados vivió Skenes en el cuarto rollo, cuando los rivales llenaron las bases, lo que le obligó a acercarse más rápido al límite de lanzamientos.
Igual de críticos fueron los instantes vividos por sus rescatistas, como fue el caso de Tyler Rogers, quien necesito solo dos lanzamientos para obligar a Juan Soto a batear para doble play con dos hombres en posición anotadora. O de David Bednar, al ponchar a Fernando Tatis Jr. y Katel Marte en la séptima entrada, con rivales en la intermedia y la antesala.
Aaron Judge delivered a strike.
Paul Skenes loved it! #WorldBaseballClassic https://t.co/PTThTvYGmd pic.twitter.com/KBxPkTcbl1
— World Baseball Classic (@WBCBaseball) March 16, 2026
Así se sucedieron las acciones que levantaron al graderío, entre las que destacó el disparo que soltó Judge desde el jardín derecho para “enfriar” a Tatis Jr. en su intento por llegar a la tercera almohadilla.
“Sí, me quito el sombrero ante nuestro cuerpo de pitcheo. Es un lineup increíble el que Dominicana te presenta. Le tengo un respeto increíble”, declaró tras el juego Mark DeRosas, mánager de Estados Unidos.
“Y que nuestro bullpen llegue y haga el trabajo que hizo… Dominicana nunca dejó de amenazar. Fue un tráfico constante, nunca relajado. Un juego que recordaremos siempre, ¿verdad?”, agregó.
En efecto, la tensión sólo amainó tras el discutible strike que decretó el éxito de un equipo que en el cierre de la fase de grupos estuvo cerca de quedar eliminado.
DeRosas y sus muchachos quedan ahora a la espera de su rival en la final, que saldrá del choque de este lunes entre las selecciones de Venezuela —vencedora en cuartos de final ante el favorito Japón— e Italia, responsable de la única derrota de EE.UU en el torneo.











