Estados Unidos formalizó este lunes la retirada de Siria de su lista de Estados patrocinadores del terrorismo, una designación que pesaba sobre el país árabe desde 1979 y que durante casi medio siglo limitó su acceso a asistencia internacional, operaciones financieras, tecnología y cooperación militar con Washington.
El anuncio lo hizo el secretario de Estado, Marco Rubio, quien explicó que la revocación se produjo tras cumplirse el período obligatorio de notificación al Congreso de 45 días, un trámite que comenzó el pasado 8 de julio cuando el presidente Trump remitió formalmente la solicitud al Legislativo. Al concluir ese plazo sin objeciones, la medida entró en vigor de manera automática.
Today, I formally rescinded Syria’s designation as a State Sponsor of Terrorism. This action unlocks new potential for Syria’s economic revitalization and progress. The Trump Administration continues to advance U.S. national security to achieve peace, prosperity, and security in…
— Secretary Marco Rubio (@SecRubio) August 24, 2026
Junto con la eliminación de Siria de la “lista negra”, el Departamento del Tesoro anunció que la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) retiró también a Hayat Tahrir al Sham (HTS) —antes conocida como Frente Al Nusra— de su listado de organizaciones terroristas globales y de entidades bloqueadas.
Este paso elimina la necesidad de licencias especiales para operar con estructuras del actual Gobierno sirio, en el que exmiembros de ese grupo ocupan posiciones relevantes.
Siria había sido incluida en la lista de patrocinadores del terrorismo en 1979, en los primeros años de existencia de ese mecanismo, por su respaldo a organizaciones armadas y su papel en conflictos regionales durante la Guerra Fría.
Desde entonces, la designación implicó un bloqueo prácticamente total a la ayuda exterior estadounidense, restricciones a la exportación de armamento y controles estrictos sobre transacciones financieras con el país.
Esas sanciones que se profundizaron durante la guerra civil siria iniciada en 2011 bajo el gobierno de Bachar al Asad.
Cambio de rumbo
El giro en la política de Washington hacia Siria se explica desde la transformación política que vivió el país tras la caída de Al Asad en diciembre de 2024, derrocado por una coalición de fuerzas rebeldes lideradas por Ahmed al Sharaa, actual presidente de transición.
El cambio de gobierno en la nación árabe abrió una nueva etapa diplomática entre ambos países: en 2025 se restablecieron relaciones bilaterales, y en noviembre de ese año, Al Sharaa fue recibido por Trump en la Casa Blanca.
¿Cómo afectará la caída de Al Asad a una región tan fracturada como Oriente Medio?
Ese encuentro histórico que marcó el fin de décadas de aislamiento diplomático sirio, y desde entonces, la administración estadounidense fue desmontando progresivamente el andamiaje de sanciones heredado de la era Al Asad.
Por su parte, Rubio enmarcó la decisión en la estrategia más amplia de la Casa Blanca hacia la región, orientada a consolidar la seguridad, la estabilidad y la prosperidad en Oriente Medio.
El Tesoro, no obstante, precisó que el levantamiento de estas restricciones no implica renunciar a sus mecanismos de lucha contra el terrorismo, y que Washington seguirá vigilando y sancionando a actores considerados una amenaza dentro de Siria.
Con la salida de Siria, la lista de Estados patrocinadores del terrorismo queda integrada por Irán (incluido en 1984), Corea del Norte (2017) y Cuba, reincorporada por Trump en 2021, tras haber sido retirada por Barack Obama en 2015.











