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Yordan Álvarez ya es oficialmente el rey de los bateadores de Grandes Ligas en 2026. La temporada regular del mejor béisbol del mundo bajó sus cortinas este domingo con el cierre del calendario oficial y el gigante cubano terminó como líder de average ofensivo entre todos los peloteros del circuito, incluyendo la Liga Americana y la Nacional, algo que jamás había logrado un jugador de la isla.
El chico nacido en Colombia —no el país, sino el municipio tunero del suroeste oriental cubano— dominó la carrera con el madero tras un curso de otra galaxia. El zurdo de los Astros lideró Las Mayores en average (.316), promedio de embasado (.432), slugging (.604) y OPS (1.036), una combinación explosiva que en los últimos 70 años solo la habían materializado otros seis jugadores:
* 2025: Aaron Judge
* 2013: Miguel Cabrera
* 2002: Barry Bonds
* 1999: Larry Walker
* 1980: George Brett
* 1957: Ted Williams
De todos ellos, Judge, Cabrera, Bonds y Brett conquistaron el premio de Jugador Más Valioso (MVP) en esas temporadas de ensueño, mientras a Williams se le escapó en una dura porfía con Mickey Mantle. Walker, por su parte, fue “penalizado” por jugar como local en Coors Field de Colorado, un paraíso para los bateadores donde los números ofensivos solían inflarse algo más de la cuenta.
Estos datos indican que Yordan debe ser uno de los favoritos para quedarse con el MVP, algo que nunca ha logrado un bateador designado a tiempo completo en la Liga Americana. Eso sí, competencia no le faltará. El cierre letal con el madero de Pete Alonso y Junior Caminero, además del excepcional rendimiento del lanzador Cam Schlittler, los ubica a ellos también con opciones de pelear por el galardón.
Pero, en lo que se resuelve este enigma, Yordan ya puede presumir de la corona de bateo, uno de los títulos clásicos de MLB, aunque ya no se le da tanto valor como antaño por el peso de las estadísticas avanzadas y la sabermetría. De cualquier manera, este cetro ofensivo ubica al tunero como miembro de un exclusivo grupo de cubanos campeones de bateo.
Los pioneros, ¿olvidados?
Más de un siglo atrás, los negros no podían jugar en las Ligas Mayores. La cruda barrera racial golpeaba sin piedad a notables estrellas del juego, las cuales, afortunadamente, con el paso del tiempo han sido reconocidas por MLB como parte del circuito de Grandes Ligas, integrando formalmente sus estadísticas y récords en la historia del béisbol profesional estadounidense.
Los cubanos marcaron pautas en estos diamantes de las Ligas Negras, donde José de la Caridad Méndez, Alejandro Oms, Bernardo Baró, Manuel “Cocaína” García y Orestes Miñoso, por solo mencionar algunos, dejaron grabados sus nombres a fuego.
De hecho, en estos circuitos encontramos las primeras referencias de antillanos que ganaron coronas ofensivas en lides profesionales de Estados Unidos. Hay que viajar hasta 1920, cuando Cristóbal Torriente literalmente destrozó la pelota en la Negro National League vistiendo la franela de los Chicago American Giants.
El cienfueguero dominó el circuito en impulsadas (50) y en promedio ofensivo con un astronómico .393, además de compilar un OPS de altura (1.019). Oficialmente, hace 106 años se convirtió en el primer cubano campeón de bateo en todo el sistema de Ligas Mayores.
Esa fue una primera demostración de una carrera fulgurante en tierras norteñas, donde dejó línea ofensiva de .339/.427/.519/.946 durante diez temporadas de servicio. Además, destacó como lanzador y fue exaltado al Salón de la Fama de Cooperstown en 2006 gracias al voto del Comité de las Ligas Negras.
Torriente fue un pionero, abrió un camino por el que después transitó Valentín Dreke, otro cubano campeón de bateo en MLB. El patrullero central, hijo de Unión de Reyes, fue el rey ofensivo de 1924 en la National Negro League con los Cuban Stars tras promediar .389 en poco más de 200 comparecencias al plato.
Por si fuera poco, dos años más tarde el inmortal Martín Dihigo lideró la Eastern Colored League en jonrones (14), promedio ofensivo (.375), slugging (.737) y OPS (1.212). Esa campaña, además, completó 35 entradas en cinco salidas como lanzador, aportando tres victorias a su equipo, el Cuban Stars West.
El triplete de Tony Oliva
En 1951, Orestes “Minnie” Miñoso quedó cerca de convertirse en el primer cubano campeón de bateo en las entonces llamadas Ligas Mayores, que por aquellos tiempos no reconocía a los circuitos negros como parte del sistema.
En su peregrinaje por los Chicago White Sox y los Cleveland Indians, el patrullero matancero bateó .326 y lideró la Liga Americana en triples (14), bases robadas (31) y pelotazos (16), pero la corona ofensiva se le escapó en la batalla contra Ferris Fain. Algo parecido le ocurrió durante otras campañas en las que se incluyó en el top 10 de los mejores bateadores de su circuito.
Si Miñoso, principal figura del béisbol cubano en MLB durante los años 50 y principios de los 60, no lograba llegar a la cima del promedio ofensivo, parecía que nadie de la isla lo conseguiría, hasta que apareció un novato de Pinar del Río para cambiar las reglas. Hablamos de Tony Oliva, quien justo conquistó la corona de bateo en su primera campaña a tiempo completo en MLB.
Tony Oliva: “Llegar a Cooperstown no es un premio solo para mí”
El vueltabajero, guardabosques de los Twins desde sus inicios en Grandes Ligas, tuvo un impacto inmediato y en 1964 arrasó en la Liga Americana con sus lideratos en anotadas (109), imparables (217), dobles (43) y average (.323), dejando atrás a verdaderas leyendas como Brooks Robinson o Mickey Mantle.
Esa fue tan solo la primera de sus tres coronas de bateo, porque logró repetir en 1965 y 1971. Justo en el 65, Oliva se convirtió, junto al puertorriqueño Roberto Clemente, en los primeros latinos con títulos ofensivos en temporadas consecutivas, algo que después solo han materializado el panameño Rod Carew y los venezolanos Miguel Cabrera, José Altuve y Luis Arráez.
La guinda de Yuli Gurriel
En la extraña temporada beisbolera de 2020, jugada en medio de la pandemia de Covid-19, parecía que Yulieski Gurriel estaba sepultando sus opciones de mantenerse en acción como un jugador de todos los días. El espirituano promedió solo .232 y todos sus indicadores se desplomaron, haciendo pensar lo peor.
Sin embargo, en 2021 el inicialista de los Astros resurgió de sus cenizas y culminó como líder ofensivo de la Liga Americana, además de ganar el Guante de Oro. Con ese doblete se convirtió en el primer pelotero de MLB con más de 35 años premiado en una misma campaña por su excelencia defensiva y su promedio de bateo.
Historia viva: Yuli Gurriel es campeón de bateo de la Liga Americana
De hecho, los únicos jugadores que habían ganado la corona ofensiva y el Guante de Oro en una misma campaña después de cumplir los 30 años eran Roberto Clemente, Larry Walker e Ichiro Suzuki, tres indiscutibles inmortales de Cooperstown.
La estocada de Yandy Díaz
Sin hacer mucho ruido, Yandy Díaz ha sido uno de los más recios toleteros cubanos en MLB durante las últimas cinco campañas. El villaclareño, natural de Sagua la Grande, es el tercer jugador de la Liga Americana con más imparables (826) desde 2022 hasta la fecha, únicamente superado por Bobby Witt Jr. (879) y Vladimir Guerrero Jr. (846).
Su promedio de bateo (.299) en ese lapso también es el tercero más alto del circuito entre todos los peloteros con al menos 500 partidos jugados, solo por detrás de Aaron Judge y Yordan Álvarez, ambos con average de .304.
El punto cumbre de Yandy en estos cinco años lo vimos en 2023, cuando pegó 22 cuadrangulares, remolcó 78 carreras y dejó un OPS de .932, el más alto de su carrera en MLB. Además, terminó líder de los bateadores de la Americana con promedio de .330, superando por muy estrecho margen a Corey Seager (.327).
Podría decirse que el inicialista de los Rays le arrebató de las manos la corona ofensiva al torpedero de los Rangers en cuestión de 11 días. Desde el 19 de septiembre, el cubano pegó 13 jits en 24 turnos oficiales y subió su average de .319 a .330, mientras Seager tuvo una mayor carga de partidos y no lo hizo mal (12 imparables en 46 turnos), pero no le alcanzó para desbancar al villaclareño.












