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El Gobierno de EEUU aseguró este jueves que no consultó con su par cubano sobre la ayuda humanitaria para damnificados del huracán Melissa, valorada en tres millones de dólares, y sostuvo que nunca ofrecerá ayuda directa a las autoridades de la isla.
Durante una rueda de prensa virtual, el subsecretario de Estado interino para Asistencia Exterior, Asuntos Humanitarios y Libertad Religiosa, Jeremy Lewin, confirmó que la decisión se tomó sin consultar a La Habana.
“No consultamos al régimen si querían ayuda, no es su ayuda. No están en ninguna posición de cuidar de su gente y tomar decisiones sobre esto”, dijo, citado por la agencia EFE.
Según el funcionario, el envío de alimentos y artículos de primera necesidad para unas 24 mil personas se organizó a través de la Iglesia católica en Cuba, lo que habría provocado un retraso en el arribo de los suministros, que comenzaron a llegar casi tres meses después del impacto del huracán.
“La Iglesia católica publicó una carta pública en la que declaraba que estaría dispuesta a aceptar esto, y hasta el momento, el régimen no ha interferido y le ha brindado a la Iglesia católica las protecciones necesarias para llevarlo a cabo”, añadió Lewin.
EEUU comienza envío de ayuda por 3 millones de dólares a damnificados de huracán Melissa
La ayuda de EEUU
El miércoles, el Gobierno estadounidense envió un avión con 525 paquetes de alimentos, 650 kits de higiene y agua potable para mil familias a la provincia de Holguín.
Está previsto que otra aeronave con suministros similares aterrice este viernes en Santiago de Cuba.
Además, un buque comercial debe arribar en las próximas semanas a esa misma ciudad con el resto de la ayuda comprometida por Washington.
En total, la Administración Trump prometió tres millones de dólares en asistencia humanitaria para unas 6 mil familias, equivalentes a 24 mil personas, residentes en las provincias más afectadas por Melissa: Santiago de Cuba, Holguín, Granma y Guantánamo.
La respuesta del Gobierno cubano
Desde La Habana, el Gobierno cubano reiteró el miércoles que acepta la ayuda humanitaria procedente de EE.UU, pero a la vez acusó a Washington de intentar utilizarla con fines “oportunistas y de manipulación política”.
La Cancillería cubana señaló que los envíos comenzaron a llegar 77 días después del desastre natural y sin una comunicación oficial previa entre ambos gobiernos.
En un comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores (Minrex), se indicó que, pese a que la Administración estadounidense anunció desde octubre su intención de enviar asistencia, no fue hasta el 14 de enero cuando el Departamento de Estado informó públicamente que una parte de esta llegaría a la isla.
De acuerdo con el Minrex, las autoridades cubanas fueron informadas por la Iglesia católica de que la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos actuaría como canal para hacer llegar la ayuda material financiada por el Gobierno estadounidense.
La Cancillería subrayó que Cuba acepta la ayuda internacional, siempre que esta beneficie directamente a la población y no se utilicen las necesidades de los damnificados “para lucrar políticamente bajo el disfraz de gesto humanitario”.
Asimismo, La Habana precisó que aceptó la donación “sin condicionamientos” y destacó que la considera un gesto del pueblo estadounidense, cuyos impuestos sostienen los fondos públicos empleados por su Gobierno.
Las autoridades cubanas no reportaron víctimas mortales por el huracán Melissa, el más intenso de la temporada ciclónica en el Atlántico, que dejó más de 100 fallecidos en Jamaica, Haití, República Dominicana y Panamá.
No obstante, reconocieron severos daños materiales, con afectaciones en más de 90 mil viviendas, 600 instalaciones de salud, más de 2 mil centros educativos, alrededor de 100 mil hectáreas de cultivos y numerosas infraestructuras de transporte, telecomunicaciones, electricidad y agua.










