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El presidente Donald Trump afirmó este viernes que Cuba atraviesa una “muy mala situación” tras perder el respaldo petrolero y financiero de Venezuela y “nadie sabe realmente qué va a pasar con Cuba”, dejando en suspenso el futuro inmediato de la isla que en los últimos días ha estado en su radar retórico luego del ataque a Caracas.
Por su parte, el secretario de Estado, Marco Rubio, sostuvo que el problema fundamental de Cuba es la falta de competencia y su insistencia en mantener el control político por encima de la economía.
Ambas declaraciones se produjeron este viernes en una mesa redonda en la Casa Blanca con ejecutivos de las gigantes energéticas internacionales, entre ellas estadounidenses, en la que también se discutió el futuro de la industria petrolera venezolana.
“Cuba dependía de Venezuela para el petróleo y el dinero, y nadie sabe realmente qué va a pasar con Cuba. Les está yendo muy mal. Es completamente del Tercer Mundo”, dijo Trump, quien destacó también la fortaleza del exilio cubano en Estados Unidos y sugirió que muchos estarían dispuestos a regresar para ayudar a reconstruir la isla.
El mandatario subrayó que Cuba “no tiene energía ni petróleo” y que su dependencia de Caracas la dejó vulnerable. “Lo que sí tienen es gente muy fuerte, y personas muy poderosas militarmente”, añadió, en referencia al papel de asesores cubanos en la protección del gobierno venezolano durante años.
Rubio fue aún más tajante: “La parte fundamental del problema de Cuba es que no son competentes. Prefieren tener control político sobre la gente en lugar de una economía. Pueden tener un país real con una economía real donde su gente pueda prosperar, o continuar con su dictadura fallida, que llevará al colapso sistémico y social”.
Estados Unidos mueve parte de su flota militar en el Caribe hacia el norte de Cuba
Parte de los buques de guerra estadounidense desplegados en el Mar Caribe durante el período previo a la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro fueron reubicados, y dos de ellos estarían al norte de Cuba, según Washington Post.
Al menos los barcos USS Iwo Jima y USS San Antonio habrían sido posicionados al norte de Cuba, en el océano Atlántico, según informaron funcionarios de defensa, quienes hablaron al diario bajo condición de anonimato.
Trump convoca a las petroleras, no sin cautela de las empresas
La mesa redonda en la Casa Blanca reunió a ejecutivos de Chevron, ExxonMobil, ConocoPhillips y la española Repsol, entre otros. Trump aseguró que las compañías están dispuestas a invertir hasta 100 mil millones de dólares para revitalizar la industria petrolera venezolana, aunque aclaró que se trataría de capital privado y no de fondos del gobierno estadounidense.
“Van a invertir su dinero, no el de nuestro Gobierno, no lo necesitan, pero sí nuestra protección”, dijo el líder republicano, prometiendo seguridad gubernamental para las operaciones.
Los directivos, sin embargo, se mostraron cautelosos. Darren Woods, consejero delegado de ExxonMobil, señaló que su empresa necesita “cambios significativos” en Venezuela antes de volver a invertir. “Si miramos a las estructuras comerciales y el entorno que está en pie hoy en Venezuela, es imposible invertir”, subrayó.
Por su parte, Ryan Lance, CEO de ConocoPhillips, insistió en que se requiere una reestructuración de la deuda soberana venezolana para financiar cualquier inyección de dólares. Su compañía mantiene uno de los mayores reclamos contra el Estado venezolano por la expropiación de activos en 2007, con una deuda que asciende a 12 mil millones de dólares.
En contraste con la cautela estadounidense, la española Repsol expresó su disposición a aumentar sustancialmente su presencia en Venezuela. Josu Jon Imaz, consejero delegado de la compañía, dijo a Trump que Repsol está lista para triplicar su producción de petróleo en los próximos años.
“Hoy producimos 45 mil barriles diarios de petróleo y estamos listos para triplicar esa cifra, invirtiendo sustancialmente en el país”, afirmó Imaz, destacando que la empresa ya garantiza parte de la estabilidad energética venezolana con su producción de gas.
El inicio de la normalización con Caracas
Las discusiones energéticas se produjeron en paralelo a un giro diplomático. Tras la captura del expresidente Nicolás Maduro y la juramentación de la exvicepresidenta Delcy Rodríguez como mandataria interina, Washington y Caracas iniciaron un proceso para restablecer relaciones diplomáticas, interrumpidas desde 2019.
Este viernes, diplomáticos estadounidenses llegaron a Caracas para evaluar una “reanudación gradual” de los vínculos, mientras Rodríguez envió una delegación a Washington. El acuerdo incluye la reactivación de la industria petrolera venezolana, con Estados Unidos asumiendo un papel decisor en la selección de las compañías que operarán en el país.
“Ustedes están negociando con nosotros directamente, no están negociando con Venezuela”, dijo un Trump a los ejecutivos, garantizando seguridad y asistencia a quienes decidan invertir.
Escepticismo y riesgos
Pese al entusiasmo de Trump, las petroleras estadounidenses recordaron los riesgos de operar en Venezuela, donde sus activos fueron confiscados en dos ocasiones en el pasado. “Nuestros activos han sido confiscados allí dos veces, así que se imaginarán que reingresar por tercera vez requeriría cambios bastante significativos”, advirtió Woods, de ExxonMobil.
El deterioro de la infraestructura petrolera venezolana, las sanciones estadounidenses y la incertidumbre política siguen siendo obstáculos. Aunque Venezuela posee las mayores reservas probadas de crudo del mundo —unos 303 000 millones de barriles, equivalentes al 17 % del total global—, gran parte se encuentra en la Faja del Orinoco en forma de crudo extrapesado, que requiere tecnología avanzada y grandes inversiones para su explotación.
El inicio de la normalización con Venezuela también tiene implicaciones regionales. Trump intensificó la presión sobre Colombia y México, a cuyos gobiernos acusa de ser laxos con el narcotráfico, aunque suavizó tensiones con el presidente colombiano Gustavo Petro en una llamada telefónica.
María Corina Machado es invitada al reparto
Mientras tanto, la oposición venezolana, encabezada por María Corina Machado, busca el reconocimiento internacional de su victoria en las elecciones de 2024, que asegura le fueron arrebatadas por Maduro.
Por lo pronto, Trump aseguró que hablará con Machado sobre su capacidad para jugar un posible rol en el futuro de Venezuela, cuando ambos se encuentren la semana próxima en Washington.
La líder del partido Vente Venezuela manifestó su intención de compartir con Trump el Premio Nobel que recibió. El mandatario calificó como “muy amable” la propuesta y sostuvo que “no se me ocurre nadie en la historia que merezca más el Premio Nobel que yo”, aludiendo a su presunto papel en la resolución de conflictos internacionales.
Machado, que ya había dedicado el galardón a Trump en el momento de recibirlo, reiteró en una entrevista con la cadena Fox News que “ciertamente quiere dárselo y compartirlo con él”. Sin embargo, el Instituto Nobel noruego aclaró que el premio no puede transferirse a terceros, cerrando la posibilidad de que el expresidente estadounidense sea reconocido oficialmente como copropietario del galardón.










