La conexión aérea regular entre Estados Unidos y Cuba registrará en septiembre una caída del 20% en comparación con agosto.
El dato, era “esperable considerando el fin del periodo de verano”, durante el cual, según el sitio Aviacionline, tres aerolíneas estadounidenses han operado un total de 91 vuelos semanales.
El sitio especializado apunta además que en la comparación interanual también se registraría una caída del 21% en el número de frecuencias y del 16,1% en la oferta de asientos.
Los datos fueron obtenidos a través de la herramienta Diio de Cirium y, subraya la fuente, muestran que American Airlines, Delta Air Lines y Southwest Airlines son las compañías que sostienen el puente aéreo.
La mayoría de estas operaciones se concentran en el estado de Florida, específicamente desde los aeropuertos de Miami y Tampa.
American Airlines, que se ha posicionado como el principal operador en este mercado, con 70 vuelos semanales, se comprometió a recortar sus vuelos en cuestión de día, según otra fuente.
Junto a esta aerolínea, los directivos de United y Southwest tomaron medidas para recortar ciertos servicios a la isla, lo que, según se comparte desde el sitio Cuba Trade, afectará a los viajeros en cuestión de días.
Pese a estos anuncios, American Airlines no tienen planes de abandonar el mercado cubano, tal como apuntan documentos consultados por el medio The U.S. Sun, aunque da cuenta de una solicitud al Departamento de Transporte para una exención temporal de inactividad para cubrir la temporada de invierno.
United Airlines suspenderá vuelos directos a Cuba desde Houston en septiembre
American Airlines conecta su centro de operaciones en Miami con seis destinos en Cuba: La Habana, Camagüey, Holguín, Santa Clara, Santiago de Cuba y Varadero y La ruta entre Miami y La Habana es la de mayor densidad, con 39 frecuencias semanales, precisa Aviacionline.
Delta Air Lines, además, ofrece 14 vuelos semanales entre Miami y La Habana, los cuales proporcionan 2240 asientos. Southwest Airlines suma una operación diaria a La Habana desde Tampa, hecho que se traduce en 7 vuelos y 1225 asientos cada semana.
En tanto, políticos como el congresista cubanoamericano Carlos Giménez o el senador por Florida Rick Scott insisten para que la Administración Trump vuelva a restringir los vuelos hacia Cuba en lo que constituiría un nuevo paso en la política de presión contra el Gobierno de la isla, cuyas consecuencias la siguen pagando los cubanos de a pie.