Un incendio de gran magnitud, acompañado de una densa columna de humo negro, fue controlado esta tarde en las instalaciones de la refinería Ñico López del municipio de Regla, en La Habana.
“Incendio controlado”, escribió en su cuenta de Facebook el periodista Lázaro Manuel Alonso, minutos después de anunciar que un equipo de prensa de Canal Caribe se desplazaba al lugar.
El hecho, que no ocasionó daños humanos, ocurrió en “un almacén que contenía un producto aditivo en desuso y no se propagó a otras áreas”, detalló el director de la refinería, Maikel David Cabrera, quien asegura que la planta sigue funcionando con normalidad.
Cuba se encuentra actualmente en una grave crisis energética pues a los problemas estructurales endógenos se ha sumado el bloqueo petrolero impuesto por EE.UU., que impide la entrada de crudo importado al país desde enero.
La Ñico López, indica EFE, es una de las tres refinerías de Cuba, una antigua instalación energética que fue nacionalizada en 1960 y cuenta con capacidad para procesar tanto el pesado crudo nacional como petróleo importado.
Se trata de una infraestructura que arrastra problemas de años en el ámbito técnico. Se ha advertido además de su proximidad a zonas densamente pobladas, con el riesgo que ello conlleva, y del impacto de sus vertidos en el ecosistema de la bahía.
El incendio se produce en plena crisis energética en Cuba. Desde mediados de 2024 la isla sufre prolongados apagones diarios que alcanzan las 20 horas en gran parte del país, por las frecuentes averías de sus centrales termoeléctricas y la falta de divisas para importar suficiente combustible.
Los recurrentes incendios
En los últimos años han sido recurrentes los incendios en termoeléctricas como entidades asociadas a la generación de energía en el país. En agosto de 2022, la base de supertanqueros de combustible de la provincia de Matanzas, la principal infraestructura de reservas estratégicas del país, ardió en llamas tras la caída de un rayo.
Las autoridades demoraron una semana en controlar el incendio, que se convirtió en el mayor desastre industrial en la historia reciente del país y se cobró la vida de 17 personas.
Las llamas dañaron por completo la estructura de hasta cuatro tanques, de un total de ocho, con una capacidad de 50 mil metros cúbicos cada uno.
En diciembre pasado, un incendio en uno de los conductos de la caldera del Bloque 6 de la Central Termoeléctrica (CTE) Diez de Octubre, en Nuevitas, provocó la salida de una unidad que aportaba 60 megawatts (MW) al Sistema Electroenergético Nacional de Cuba.
Meses atrás, en septiembre, otro siniestro de gran magnitud se desató “en un área de la termoeléctrica Antonio Maceo (Renté)”, en Santiago de Cuba, un hecho que no dejó fallecidos ni accidentados.
Otro suceso en agosto del pasado año en la subestación eléctrica Güira 4000 dejó sin servicio a 4600 clientes en Güira de Melena, Artemisa. Afectó el transformador de la subestación, interrumpiendo el suministro eléctrico en casi todo el municipio salvo en la Fábrica de Carretas y Gabriel.










