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El servicio de gas manufacturado volverá a expandirse en algunos municipios de La Habana con la incorporación de hasta 25 000 clientes este año, hecho que marca la reactivación de un proceso que no suma nuevos clientes de manera sistemática en más de una década.
La medida busca aliviar la presión sobre los hogares que dependen exclusivamente de la electricidad o del gas licuado de petróleo (GLP), en medio de un escenario marcado por apagones agudizados por la fuerte crisis energética.
El proceso de gasificación se realizará de forma gradual y se concentrará en municipios donde ya existe infraestructura instalada, señaló un reporte del periódico Granma.
Según explicó Daina Álvarez Álvarez, directora de la Empresa de Gas Manufacturado, la prioridad será conectar clientes con contratos pendientes de etapas anteriores, viviendas con redes ya instaladas hasta sus puertas y solicitudes acumuladas de la población.
Hasta el momento, 735 clientes han sido incorporados al servicio en la capital, de acuerdo con declaraciones del viceministro primero de Energía y Minas, Argelio Jesús Abad Vigoa. Según Granma, 284 551 personas cuentan con este servicio en la capital.
Gas manufacturado en La Habana
La reactivación de este programa, uno quince años después de haberse detenido, responde a un cambio en la política energética, que vuelve a apostar por el gas manufacturado producido a partir de recursos nacionales, como alternativa para diversificar el consumo y reducir la dependencia de combustibles importados, refirió el diario.
El sistema opera actualmente con dos modalidades. Por un lado, la planta de Melones, con capacidad de unos 40 mil metros cúbicos por hora, abastece municipios como La Habana Vieja, Centro Habana, Cerro, Plaza de la Revolución y Diez de Octubre, con un servicio continuo que no depende de electricidad.
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Por otro, el suministro en Playa y Marianao requiere bombeo eléctrico, lo que lo hace más vulnerable a interrupciones.
Para los hogares, el acceso a este servicio implica el pago de la instalación hasta la cocina y de los materiales empleados, pero ofrece la ventaja de una mayor estabilidad para la cocción de alimentos, incluso durante cortes eléctricos.
Además del impacto en la vida cotidiana, la ampliación del gas manufacturado tiene efectos en el sistema energético: reduce la demanda eléctrica en horarios pico y permite redistribuir el GLP hacia otras regiones del país, señaló el reporte.
Las autoridades prevén que, en la medida en que lo permitan los recursos disponibles, el servicio continúe extendiéndose a más zonas de la capital, con el fin de diversificar las fuentes de energía en un contexto de prolongados y constantes apagones.











