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Una iglesia moderna crece en Sandino

Sagrado Corazón de Jesús en Sandino. Foto: Eduardo González Martínez.

Sagrado Corazón de Jesús en Sandino. Foto: Eduardo González Martínez.

Belkys transita cerca de donde se erige hace meses lo que podría ser la primera iglesia católica construida en Cuba después del triunfo de la Revolución Cubana. En un descampado céntrico del poblado de Sandino, Pinar del Río, los albañiles levantan la obra que se edifica gracias a una donación de iglesia de St. Lawrence (San Lorenzo), en Tampa.

Observa con detenimiento el progreso de la estructura que crece buscando el cielo. Aguarda el momento de la terminación para tener, finalmente, un lugar apropiado donde profesar su fe.

De concluirse en tiempo, se convertiría en el primer templo de este tipo levantado en más de 50 años en Cuba, explica a OnCuba el Obispo de Pinar del Río, Monseñor Jorge Enrique Serpa. Si bien, aclara, no se trata de una competencia con otras diócesis, que también poseen permisos similares.

Sería un momento importante en la historia de una nación con práctica religiosa reconocida, pero no exenta de dilemas y momentos claves de acercamiento entre Iglesia y Estado.

Así quedará la Iglesia de Sandino.

“Esto se debe gracias a la idea, años atrás, del padre Ramón Fernández, quien vive actualmente en Tampa, y bajo el calor del padre Thomas Morgan, que acogió la iniciativa de comenzar la ayuda para la construcción. Hoy, el padre Mike Muhr, actual párroco, continúa con el mismo empeño.

“Ha fluido correctamente la ayuda de los Estados Unidos y las autoridades en Cuba han otorgado los permisos sin ningún tipo de inconvenientes, a pesar de las dificultades normales que surgen en este tipo de situaciones”, comenta Monseñor Serpa, quien añade que la colaboración entre parroquias de ambos países es frecuente.

Ciudad Sandino se fundó en 1964 y fue poblada por personas de distinta procedencia, la mayoría de ellas trasladadas desde la región central. Muchos de ellos profesaban la fe católica; pero en el nuevo sitio no contaban con templo, lo cual llevó a que la práctica religiosa disminuyera, apunta la investigadora Yanetsy Castañeda.

Medio siglo después, tras el establecimiento de una hermandad con la parroquia de Tampa, surgió la propuesta que se concreta actualmente.

La iglesia tendrá un diseño moderno, explica José Luis Gutiérrez, jefe de la obra. Foto: Eduardo González.

“La raíz era saciar las necesidades desde el punto de vista pastoral y espiritual de Sandino, teniendo en cuenta la multitud de personas creyentes que había, aunque fueran de otros países. Llegamos a tener cerca de 4000 estudiantes latinoamericanos de Medicina, muchos de los cuales estaban comprometidos con su fe cristiana. Las misas se celebraban en las escuelas, pero ellos pedían un lugar para ir”, cuenta Monseñor Serpa.

El terreno fue otorgado por el gobierno y el proyecto corresponde al arquitecto Magol Valdés Lobán. Una vez concluida, la iglesia tendrá capacidad para unas 200 personas. «Tendrá un diseño moderno, pero mantendrá características tradicionales”, dice José Luis Gutiérrez, jefe de obra.

Vista del templo en construcción.

Hasta ahora, la parroquia Sagrado Corazón de Jesús en Sandino funciona bajo el encargo del padre Carlos Mario Martínez Orozco, en una casa donde acogen a los fieles y realizan sus actividades.

Para las misioneras mexicanas Emerlinda y Guadalupe, la construcción será fundamental para el desarrollo de la congregación. Pertenecientes a la orden Hijas Mínimas de María Inmaculada, llegaron hace varios años para dar su apoyo.

“Somos mexicanas y es difícil ver en mi país un sitio donde no haya una iglesia católica. Allá en cada pueblo existe una. Por eso no he querido irme nunca de aquí. Cada vez que hacemos una celebración o una procesión, las personas no caben. Nosotros realizamos determinados sacramentos que acá están limitados por el espacio”, comenta Emerlinda.

Los transeúntes preguntan por la fecha de terminación a José Luis y los integrantes de la brigada de ocho albañiles, quienes aceleraron su trabajo a partir de febrero pasado.

La armazón ha tomado forma y se observan avances del templo. En su frente, destaca la torre del campanario en una esquina, donde será colocada también la cruz. Con numerosos andamios dentro, el salón principal se asemeja, incipientemente, a su forma final.

“Una iglesia representa, para un cristiano, lo que un hospital para un enfermo. Sería ideal que cada pueblo tuviera lo suyo, como un lugar para ofrecer a quienes lo necesiten y quieran”, concluye monseñor Serpa.

Para Belkys, católica desde los seis años, “ayudará a visualizar nuestra fe. Dará mayor organización y reconocimiento a la práctica y eso va a contribuir a que se sumen más personas. Quiero que se termine ya, porque creo que puede hacer mucho por la gente de este pueblo”.

La voz de la iglesia