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La generación de los parques solares en Cuba rebasó este martes los 800 MW en un tramo del mediodía, el nivel más alto reportado hasta ahora en esa franja horaria, en medio de la peor crisis energética agravada por el bloqueo petrolero de Estados Unidos.
El dato, que constituye un récord en generación fotovoltaica, fue informado por el director del Despacho Nacional de Carga de la Unión Eléctrica, ingeniero Félix Estrada Rodríguez, quien precisó que el registro se alcanzó ayer como resultado de la expansión de la capacidad instalada en el país, según la entidad.
La UNE señala que el país instaló en 2025 más de 1000 MW en esta modalidad de energía limpia, pero a inicios del pasado año el Gobierno había dicho que planeaba instalar 55 parques, con lo que generaría más de 1000 MW. Ahora asegura que generan más de 1000 MW, sin embargo, el año cerró solo con 37 parques en funcionamiento.
En los reportes de la UNE de enero, la cifra de los parques en operaciones pasó de 37 a 49 en apenas 24 horas, sin detallar de cuáles se trataba ni a la zona a la que pertenecen. Esa cifra todavía no alcanza el plan del pasado año.
La primera decisión del país es continuar con el desarrollo del programa de instalación de parques solares fotovoltaicos, bajo los auspicios de China, indicó la semana pasada el viceprimer ministro Óscar Pérez-Oliva Fraga, durante una transmisión de la Mesa Redonda.
Para fines del año en curso, esta fuente de energía debe entregar unos 2 mil MW al mix energético de la isla, que ahora mismo sufre de apagones de más de 20 horas consecutivas en todo el país, salvo en La Habana, donde las interrupciones han alcanzado hasta 17 horas en las últimas semanas.
El Gobierno apuesta por acelerar la instalación de estos parques, así como de sistemas domésticos de energía renovable. Pérez-Oliva afirmó que “ese es el camino, ese es el punto a donde tenemos que llegar”, en referencia a la independencia energética.
Las baterías y el excedente de generación
Casi al terminar 2025, comenzaron las instalaciones en el municipio de Cueto, en la provincia de Holguín, del primer Sistema de Almacenamiento de Energía (BESS), una tecnología que buscará aportar mayor estabilidad al Sistema Electroenergético Nacional en medio de la crisis que atraviesa el país.
Estas baterías permitirán conservar el excedente de generación proveniente de los paneles solares para utilizarlo durante los picos de consumo o ante fallas en las plantas productoras, reseña la Agencia Cubana de Noticias.
Se trata, indica el reporte, de una infraestructura que deberá extenderse a otros puntos estratégicos del país. En agosto pasado, un reporte de Cubadebate adelantó que estas unidades también se instalarán en subestaciones como Bayamo 220, Cotorro 220 y Habana 220. Cada una puede almacenar 50 MW.
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Según estimaciones internacionales, en días nublados ligeros, la efectividad puede reducirse entre un 10 % y un 25 %; cuando están muy nublados o con lluvia ligera, el indicador puede caer entre un 50 % y un 80 %; en tanto, con lluvia intensa o tormentas, la producción de energía puede disminuir hasta un 90 % o más, ya que la luz solar es casi nula.
La logística para instrumentalizar estos parques medianos, según los estándares internacionales, es enorme y requiere de una considerable fuerza laboral calificada. Cada proyecto de 21.8 MW requiere 42 588 paneles y 16 380 pilotes, detalló el viceministro de la Construcción, Antonio Mauri Medina, quien resaltó la movilización de 15 mil trabajadores multisectoriales para instalar a marcha forzada estas granjas solares.
Estados Unidos cerró el grifo de petróleo venezolano hacia Cuba tras la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero, y pocos días después anunció aranceles para cualquier país que suministrara combustible a la isla en una medida extraterritorial que ha sido rechazada por aliados de Cuba como Rusia y China.
La Habana, que importa dos tercios de sus necesidades energéticas, perdió así un aliado clave y un suministro vital. Expertos estiman que, de los 110 mil barriles diarios que requiere Cuba, Venezuela aportaba unos 30 mil en 2025, lo que deja a la isla en una situación crítica.










