En medio de la crisis energética sin precedentes llevada al extremo por el bloqueo petrolero de Estados Unidos, este miércoles comenzó la comercialización de gas licuado la población en La Habana, Artemisa y Mayabeque, mediante “distribución regulada” para garantizar cobertura y “evitar el acaparamiento”.
Según Tribuna de La Habana, el restablecimiento del servicio sigue a la llegada de un nuevo cargamento y ocurre mientras el país sufre apagones de más de 20 horas consecutivas, salvo en La Habana, donde las interrupciones han alcanzado hasta 17 horas en las últimas semanas.
En un comunicado, la empresa de Gas Licuado precisó que el despacho se organiza con controles operativos y prioridades territoriales para sostener el abastecimiento básico, un sutil alivio a la crisis energética agravada por restricciones en el suministro de combustibles desde diciembre último.
El plan prevé la distribución diaria de 15 mil cilindros en los puntos de venta habilitados de las tres provincias, y tendrán prioridad las zonas con mayor densidad de clientes, los edificios multifamiliares y los circuitos que han registrado mayores afectaciones eléctricas, de acuerdo con la entidad.
Las regulaciones fijan la venta de un solo cilindro por contrato y la organización de los turnos según la fecha de la última compra. En tanto, los mensajeros registrados solo podrán adquirir un cilindro por cliente cada día.
La escasez de gas licuado continúa siendo problema de carácter nacional sin solución efectiva. El suministro de este producto se vio fuertemente afectado el año pasado. En agosto, comenzó la descarga de 1300 toneladas en Santiago de Cuba, tras el agotamiento del cargamento que llegó en mayo.
Opción cero
En una inusual comparecencia televisiva la semana pasada, el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, reconoció que la situación energética es “compleja” y que, tras el cierre del grifo desde Caracas, los cubanos van a “vivir tiempos difíciles (…), muy difíciles”.
Díaz-Canel revivió el concepto de la “opción cero”, un plan de supervivencia ante un escenario de “cero petróleo” importado que implicó un racionamiento extremo, autosuficiencia alimentaria, el uso de tracción animal, carbón vegetal para cocinar y transporte no motorizado, entre otras medidas.
Cuba sufre una grave crisis energética desde mediados de hace varios años por las frecuentes averías de sus obsoletas centrales termoeléctricas y la falta de divisas para importar los combustibles necesarios para nutrir la generación distribuida.
Cuba revive su plan de supervivencia de los 90 ante el escenario de “cero combustible”
La operación militar estadounidense en Caracas el 3 de enero significó para La Habana, además del golpe a un aliado regional clave, el fin de suministro energético vital.
Ante este panorama, el Gobierno respondió con un paquete de medidas de emergencia. El programa incluye el racionamiento de combustibles, la reducción de servicios públicos y la priorización de actividades esenciales.
Recientemente, durante la transmisión de la Mesa Redonda, el vice primer ministro Óscar Pérez-Oliva Fraga, subrayó que el poco combustible disponible se destinará a “los servicios esenciales, la generación de electricidad, los servicios de salud, el abastecimiento de agua y las actividades de defensa”.
El presidente Miguel Díaz-Canel denunció el “bloqueo energético” de Washington y calificó de “criminal” la política hacia Cuba, al tiempo que reiteró la disposición de un diálogo multitemático con la Casa Blanca, pero sin presiones y bajo ciertas condiciones, entre ellas el respeto a la soberanía de la isla.











