El Festival Internacional Jazz Plaza comenzó este 26 de enero de manera simultánea en tres ciudades: La Habana, Villa Clara y Santiago de Cuba.
En la capital, el programa del evento ofreció tres presentaciones en su primera jornada. Cada una de ellas totalmente destacable y con un hilo en común: rendir tributos. El festival tiene varias dedicatorias este año y dos de ellas fueron saldadas en este día inicial.
Sumando a la infancia
Los 35 años de La Colmenita fueron celebrados con la idea de que la compañía de teatro infantil fuera la primera presencia del arte hecho para las infancias participando en el Jazz Plaza.
A su vez, La Colmenita eligió crear un espectáculo que trajo al público infantil la oportunidad del descubrimiento, y a los no pequeños la ocasión del reencuentro, con la música de Irakere.
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Tomando como motivo teatral al cuento de Ricitos de Oro y los tres osos, las abejas repitieron un estilo que ya les ha funcionado con homenajes a Los Van Van o The Beatles, y crearon su Ricitos Valdés y los Tres Ositos en el Bosque de Irakere que llevaron a escena el sábado 25 y domingo 26 de enero en el Teatro Karl Marx.
“Hemos vivido una fiesta gigante, hemos hecho un abrazo, un beso grande a lo mejor de la música cubana. Con Irakere nos sentimos que hemos tocado el techo”, dice Carlos Alberto Cremata, director de La Colmenita.
El espectáculo tuvo entre sus invitados a fundadores y exintegrantes de Irakere, como el baterista Enrique Plá, el bajista Jorge Reyes, los saxofonistas César López y German Velazco, y el flautista Orlando Valle “Maraca”.
Además, puso a convivir las voces de los pequeños integrantes de la compañía con grandes cantantes cubanos como Mandy Cantero, Alain Pérez y Mayito Rivera; y prestó todo el escenario y sus instrumentos al showman de Cuba, Bobby Carcassés, el creador del Festival Internacional Jazz Plaza.
Justo cuando terminó la última función y cayó el telón, parecía que empezaba realmente la gran explosión musical.
“Se formó una fiesta cubana aquí atrás, y vamos a seguir porque somos niños y a los niños lo que más les gusta es la fiesta”, sentenció Cremata.
Frank Fernández: 80 años
Otra de las dedicatorias del festival fue para los 80 años de vida y 65 de carrera artística del pianista Frank Fernández, y ese fue el concierto que cerró la primera noche del evento, en una Sala Avellaneda del Teatro Nacional de Cuba totalmente llena.
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El propio artista explicó en escena que la presentación estaba concebida con un repertorio que incluía muchas de sus composiciones, pero también obras que son sus favoritas de autores muy diversos como Alfred Thompson, Giacomo Puccini, Bill Evans, José White, Ernesto Lecuona, María Teresa Vera y Atahualpa Yupanki.
Frank fue el protagonista en agasajo y en escena, pero no estuvo solo. Digna Guerra y Coro Nacional de Cuba, Cuban Sax Quintet, el tenor Eugenio Hernández, Javier Millet y la Orquesta de Cámara, el percusionista Jesús Estrada, Los Muñequitos de Matanzas, las cantantes María Victoria Rodríguez y Zulema Iglesias, los pianistas Nachito Herrera y Rodrigo Garcia, el pequeño violinista de solo 13 años Víctor Núñez y el quenista Rodrigo Sosa lo acompañaron en algunos temas y asumieron ellos mismos otros.
“Ese cariño del pueblo cubano conmigo, lo mismo si toco Beethoven que si toco una rumba con los Muñequitos de Matanzas, eso no tiene precio, es invaluable y aquí me tienen hasta el último día de mi vida”, nos dijo el pianista aún en el escenario, pocos minutos después de que terminara el concierto.
Rolando Luna y los danzones
Rolando Luna es considerado por muchos el mejor pianista de su generación y es una de las grandes estrellas de la música cubana formada en el Jazz Plaza, ganador a finales de los 90 del Premio JoJazz, aquel evento cantera que tristemente se perdió. Luna decidió esta vez dedicar su concierto a un género específico.
“Homenajear al danzón porque soy admirador de mis raíces, de esos pianistas de nuestro baile nacional, y le debo mucho a esos compositores que engrandecieron esos danzones que toqué. Además a estos específicos les dicen Súper Danzones, es decir, que el danzón que es la obra magna de la música, porque es el único género que puede abarcar todos los géneros en uno, y todavía a estos les dicen super danzones porque tienen un extra”, explica Rolando Luna sobre las razones para este concierto y la selección de su repertorio.
La Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba, esta vez dirigida por el Premio Nacional de la Música Joaquín Betancourt, acompañó al pianista, sumando otras notas de color con la presencia y talento de Felipe Cabrera en el contrabajo, Yaroldy Abreu en la percusión, Barbarito Torres en el laud, Carlos Sarduy en la trompeta y las cantantes Annys Batista y Olvido Ruiz Castellanos.
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“A Rolando lo conozco casi desde que se graduó de la escuela de música y fui de los primeros músicos que descubrió su talento y lo llamó para grabar, para integrar algunas agrupaciones populares, así que me honra mucho que él me haya designado para hacer este trabajo, un proyecto hermoso en el que puse todo mi corazón”, dice Joaquín Betancourt, con esa alegría que viene también del maestro orgulloso.