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La voz de acción del director Alberto Luberta Martínez marca el inicio de un día de rodaje. Ojo de agua, telenovela en proceso de filmación, pretende captar la atención de los televidentes desde su primera emisión.
Bajo la guía del experimentado realizador, que alterna en esta función con su colega José Víctor Herrera, el equipo técnico ajusta los últimos detalles de la locación, mientras el elenco repasa los textos y ensaya las escenas.
En la nueva apuesta de la Casa Productora de Telenovelas cuya fecha de estreno está prevista para noviembre de este año, las guionistas Eurídice Charadán y Lil Romero trabajaron codo con codo para dar vida a esta historia, condensada en 80 capítulos.
Nadia es una ingeniera agrónoma que se traslada de la ciudad hasta una localidad rural llamada Ojo de agua. Ella protagoniza la historia.
El dramatizado busca resaltar las distintas facetas de la mujer cubana, su lucha por salir adelante y defender el amor y la libertad personal.
La dirección de actores está a cargo de Yailín Coppola, quien guía a un elenco en el que sobresalen Yura López, Denys Ramos, Alberto Corona, Jorge Martínez, Mayra Mazorra, Ariana Álvarez, Leidis Díaz, Kenia Ortíz, Yaité Ruiz, Damián Alonso, Carlos Luis González, Ray Cruz, Yordanka Ariosa, Luis Ángel Batista, Rolando Rodríguez, Johann Ramos, Carlos Migueles González, Yeney Bejerano, entre otros.

Los acompaña el responsable del equipo de mini técnica, Humberto Hernández Massia, las productoras Laura Valdés y Adriana París, además de la primera asistente de dirección, Drialys Díaz, junto a un equipo de especialistas y técnicos de las áreas de ambientación, sonido, luces, cámara, maquillaje, vestuario y transporte.

Desde dentro
Después de estar alejada del espacio telenovela, la actriz Yura López Angulo regresa por la puerta grande.
“Nadia es un personaje muy valiente por los pasos que va dando en su vida, y por cómo enfrenta cada situación. Le suceden muchas cosas, pero siempre sale airosa de las trampas que le van apareciendo en el camino”, cuenta Yura.
Largas horas de estudio y constante preparación fueron necesarias para lograr enrumbar este nuevo reto actoral.
“Me ha aportado mucho desde lo creativo; he estado en constante crecimiento, por todos los retos que el director me ha puesto en cada escena. He aprendido de todos los colegas con los que he interactuado”.
Ha sido una linda experiencia, con todo lo que conlleva. Estamos dando lo mejor de nosotros, lo he disfrutado mucho; ha sido un proceso maravilloso. El ritmo de trabajo ha sido fuerte porque un rol protagónico tiene muchas escenas y diálogos largos. No se para. Grabamos varias secuencias en una jornada; ha demando mucho de mí”, comentó.

Al ser consultada sobre cómo quisiera que fuera recibido su personaje sostiene que le gustaría que cuando se proyecte la telenovela el público le tenga paciencia y amor a Nadia. Es un personaje complejo.
Esta ingeniera agrónoma es una mujer que lucha por mantener el amor y la familia a pesar de todas las adversidades que se le presentan.

Denys Ramos, por su parte, ha representado varios personajes en el cine, el teatro y la pequeña pantalla que lo han ayudado a construir una sólida carrera en la actuación. Su inclusión en el elenco de Ojo de agua ha generado mucha expectativa.
“He trabajado con Alberto Luberta en producciones anteriores. En esta ocasión me llamó para interpretar a Fabián, ingeniero hidráulico que trabaja en una empresa mixta. He tratado de defenderlo lo mejor que he podido con lo que he tenido a nivel de guión”, dice.

Al igual que sus compañeros de reparto, dice sentirse agradecido por esta oportunidad. “La dinámica ha sido muy buena, hay buen ambiente y estamos pasándola bien, que es lo principal. Uno no puede trabajar en esta profesión si no se divierte. Hemos tenido un buen entendimiento entre todos los actores y hay conexión entre los que llevan más tiempo y los noveles”, finalizó.
El personaje de María Fernanda ha sido un punto de inflexión en la carrera de la actriz Sindy Rosario González. Se trata de su primer personaje en el género telenovela, una responsabilidad que la compromete y por la cual agradece a la dirección del dramatizado.
“Alberto Luberta me llama por una recomendación del codirector José Víctor, con el que había trabajado anteriormente en el espacio Tras la huella. Ha habido mucha empatía, respeto y química entre todos. Entramos cada día a trabajar con ganas de hacerlo bien y de que todo quede lo mejor posible”.
Los minutos pasan dentro de una jornada maratónica de filmaciones y la actriz de la compañía Ludi Teatro está lista para grabar la próxima secuencia, pero antes se da el tiempo para ahondar en su personaje.

“María Fernanda estudia biología en la Universidad de La Habana y juega un rol fundamental en la vida de su madre, Nadia, que es la protagonista de la historia. Comencé a amarla desde que la recibí, el día que comencé a leer los guiones. La he defendido lo mejor que he podido. Espero que la disfruten, porque he puesto todo mi empeño”, cuenta Sindy.
“El mayor desafío de interpretarla ha sido transitar por todas las emociones que pasa el personaje; todo el tiempo debe enfrentarse a las situaciones que se le presentan”.
Aún quedan muchas escenas por grabar. Mientras se acondicionan las nuevas locaciones, el set de vestuario y maquillaje se convierte en el punto de encuentro entre los actores.
Las ocurrencias de uno de ellos destacan entre los demás. Sus escasos 12 años delatan a una figura que comienza a escribir su historia como actor.

“Llego a la telenovela por castings, gracias a la actriz Yaremis Pérez, que me conocía de una experiencia anterior y me solicitó unas fotos para enviárselas a las personas que estaban realizando la prueba de selección. Me siento muy agradecido de que confiaran en mí para representar a Arturito, un niño adicto a la tecnología, específicamente al videojuego Dota”, cuenta Brandot Graverán Leyva.

Compartir set de grabación con actores que admiraba a través de la pequeña pantalla está siendo una experiencia enriquecedora para él. “He aprendido de los actores que me rodean, específicamente de Yura López y Denys Ramos, que hacen de mis padres. Ha sido difícil, pero a la vez emocionante; es una aventura, algo nuevo por descubrir”.
En otra de las locaciones se avistan rostros conocidos de la pequeña pantalla. Dan una clase magistral de interpretación en una secuencia con una alta carga emotiva.
Una de las protagonistas de la escena está en la memoria colectiva del público cubano por los personajes de Jesusa y Yamina en las telenovelas Destino prohibido y La cara oculta de la Luna, respectivamente.
En esta oportunidad Ariana Álvarez da vida a Lita, un co protagónico, la mejor amiga de Nadia. Lita se caracteriza por ser sincera, buena persona, simple, aunque defiende sus derechos con uñas y dientes.
“Confieso que ni el tiempo de preparación ni de ensayo ha sido muy grande. No es el personaje de mis sueños, ni el que me hubiese gustado interpretar, pero intento sacarle lascas a cada una de las cosas que me tocan en la vida. Por ello creo que me he ido por la parte de la simpleza, de la sencillez, de la típica cubana que adora, por ejemplo, la comida casera, las recetas cubanas. Lita está en busca del amor, el placer, y lo hace de la mejor manera que puede. Intenta dar felicidad, satisfacción y buenas vibras a quienes la rodean. Es un personaje con mucha alegría”, relata Álvarez.

La reconocida actriz resalta los desafíos que implica la producción televisiva, incluso para las figuras más experimentadas.
“El principal reto para poder interpretarla fue que me hice un esguince durante el rodaje y he estado dos meses de reposo absoluto en casa. Las veces que he podido ir a grabar ha sido con muletas, sin poder andar. Por tanto, no he podido moverme como hubiese querido”, lamenta.
Con el guión en manos Ariana revela que le gustaría que los espectadores se conecten con su personaje a través de la bondad y la inocencia.
“Quisiera que vieran a Lita como una mujer que lucha por su independencia, libertad emocional, sexual, espiritual, y que lo hace de la manera que puede. Aunque puede ser criticable, lo hace como sabe y hasta donde le da su intelecto. Quisiera que la gente disfrutara de mi personaje”, refiere.

Dentro del elenco llama la atención una de las actrices que espera su turno para entrar en acción. Además de su capacidad para la actuación, el canto y la animación, Leidis Díaz tiene un carisma que traspasa la pantalla.
“A la novela llego porque Luberta me llamó y me dijo que estaba pensando en mí para hacer un personaje. Me pidió que hiciera casting, porque quería probar mi imagen con las otras actrices con las que tenía que interactuar. A los pocos días me comunica que formaría parte de Ojo de Agua para interpretar a Roxy”, cuenta.
Sobre su personaje, adelantó que “es una madre de familia que se pasa todo el tiempo haciendo lo posible y lo imposible para poder materializar la gran ilusión de celebrar los 15 años de su hija. En función de concretar ese objetivo, trabaja como costurera y dependienta de un ranchón. Además, está muy enamorada de su esposo y establecen una dinámica que al público le va a gustar mucho”.

En una vorágine de trabajo donde todos los especialistas desandan de un lado para otro, la actriz busca concentración, hace anotaciones al margen del texto y marca las líneas que deberá enfatizar cuando se enciendan las cámaras.
“El principal desafío ha sido lidiar con el temperamento del personaje, saber cómo controlarlo para dar la dosis exacta y que no esté todo el tiempo peleando, buscar el término medio para que esté equilibrado. La otra parte ha sido recordar las técnicas de costura que me enseñó mi abuela cuando yo era niña”.
La actriz, que estuvo distanciada de este género televisivo por la maternidad, pone todo su empeño y energía para volver a conectar con las personas que han seguido su trayectoria.
“Quisiera que los televidentes no me cogieran odio. Roxy no es un personaje negativo, pero es un poco intensa. Quisiera que disfrutaran del trabajo, que se diviertan y que de alguna manera se alejen de los problemas. Si se sienten identificados con el personaje, espero que puedan encontrar una solución para resolver los desafíos a los que se van a enfrentar a través de ella. La novela cubana se consume mucho; el público la vive y la disfruta”, remata.
Del otro lado de las cámaras
Cuando se hable de creativos que han trascendido en la historia reciente de la televisión cubana no se puede dejar de mencionar a Alberto Luberta Martínez. Proveniente de una familia arraigada a los medios de comunicación, el realizador de las producciones: Lucha contra bandidos (LCB) y El derecho de soñar ha logrado establecerse en esta profesión por méritos propios.
Detrás de cada uno de los detalles de esta producción está la mano de este arriesgado director que se entrega en cuerpo y alma para solventar los desafíos que implica la realización televisiva.
“Me gusta que cada miembro del equipo sienta que está tributando a que esta obra colectiva se materialice y llegue a feliz término. Hubo mucha confianza y comunicación con el elenco; nosotros los escuchamos a la hora de hacer aportes. Esa dinámica es importante. Trabajo en conjunto con el director José Víctor Herrera. Nos hemos puesto de acuerdo para que las escenas sean lo más movidas posibles”, cuenta.
En otro momento de la conversación con OnCuba, Luberta señaló que la telenovela se sale de los entornos habituales. Tiene una ambientación rural, y engloba tres grandes poblaciones: el asentamiento costero Arroyo Seco, el pueblo Ojo de Agua, una finca y un hostal.
“El público señala que las producciones nacionales generalmente se desarrollan en locaciones citadinas y esta se sale de ese entorno. Estoy muy contento con eso. Desde el punto de vista de producción es más trabajoso, pero nos ha dado la posibilidad de utilizar y aprovechar los exteriores”, concluyó.
En cuanto a las particularidades de la trama, el director comentó que es importante resaltar el empoderamiento de la mujer mediante los códigos de este género. “Tiene su antagonista bien claro y una serie de elementos que a la audiencia pueden parecerles atractivos. La telenovela tiene también un poco de magia; hay un personaje místico que se llama Luz. Desde mi perspectiva, este tipo de personajes se ha explotado poco dentro de los dramatizados nacionales y tenemos el placer de que lo interprete la actriz Kenia Ortiz”.
Jorge Luis Frías García y Alberto Luberta tienen una amistad que trasciende lo profesional y se ha visto reforzada con el paso de los años.
Para el director de fotografía, acompañar a Luberta en esta nueva aventura es un reflejo de su compromiso con la obra y del respeto que se profesan. “Casi siempre trabajo con Alberto. En esta ocasión, tengo muy buenos camarógrafos e iluminadores que han cumplido con todas las cosas que les he solicitado durante todo el rodaje”, dice.

Esta experiencia profesional no pudo ser más enriquecedora para Jorge Luis. “Me ha aportado mucho. Es una telenovela que normalmente no se realiza en nuestro país, con locaciones en el campo. Todo gira sobre la dramaturgia de los personajes. Me parece que funciona; demanda otro tipo de iluminación, con contrastes fuertes según las situaciones”.
Si algo llevó a Katia Noris Oleaga a integrarse al equipo técnico de este audiovisual fue su admiración por los profesionales implicados. De Ojo de agua se lleva varias lecciones y un sinfín de momentos inolvidables detrás de cámaras.
“Tanto el director Alberto Luberta, como el director de fotografía, me han dado mucha libertad para crear. Han confiado en mí y me han permitido continuar desarrollándome en este perfil. Me siento libre para dar mi punto de vista sobre la iluminación y la cámara. Eso ha permitido que además de aprender de ellos pueda expresarme no solo sobre la parte técnica, de la cámara; también aporto en otros ámbitos de la creación artística”, agregó.
Entre ilusionada y nerviosa, la camarógrafa de la Unidad 1 resalta que en las producciones televisivas generalmente coinciden los mismos especialistas por ese motivo: la experiencia es buena porque están acoplados y acostumbrados a trabajar juntos.
Interrogada sobre cómo quisiera que fuera recibida esta propuesta por el público, Katia señala que por suerte la telenovela es un producto que tiene bastante aceptación y desea que a las personas les guste. “Nos hemos esforzado para cumplir con sus expectativas”, agrega.