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El flujo de información oficial sobre la participación cubana en el ya inminente VI Clásico Mundial de Béisbol ha sido pobre. Cuando resta apenas un mes para el inicio del principal certamen a nivel internacional, las autoridades caribeñas no han dado demasiadas pistas del listado preliminar –compuesto por peloteros de ligas profesionales y de la Serie Nacional– que entregaron a los organizadores desde finales del pasado año, y tampoco han manifestado cuáles son sus intereses puntuales en la convocatoria de peloteros de MLB.
Si bien la licencia de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) para la participación antillana se retrasó, en diciembre la Federación Cubana de Béisbol (FCB) confirmó que sí estaría en la competición, pero desde entonces poco más se ha sabido del potencial elenco dirigido por Germán Mesa.

“El Mago” por el momento opera en La Habana con su cuerpo de dirección y poco más de una veintena de jugadores provenientes de escuadras ya eliminadas de la 64 Serie Nacional, entre quienes resaltan las estrellas del béisbol japonés Raidel Martínez y Liván Moinelo.
Del resto de los elegibles no hay señales oficiales, sobre todo de aquellos que militan en circuitos profesionales en Estados Unidos. Sin nombres claros sobre la mesa, ahora mismo la conformación del conjunto genera más incertidumbres que certezas.
Otro de los asuntos que preocupan para Cuba es que el gobierno de Estados Unidos otorgue en tiempo y forma los visados para cubrir la ruta Arizona-Puerto Rico-Houston-Miami, la cual debería cubrir la selección caribeña desde sus duelos de preparación a inicios de marzo hasta los cruces decisivos si logra superar la primera ronda.
Ese tema, sin discusión, generará un dolor de cabeza adicional al que ningún otro equipo se enfrentará antes del Clásico, aunque la dirección del equipo cubano, en voz de Germán Mesa, ha preferido no darle demasiada importancia en su última aparición pública: “Siempre hemos jugado bajo tensión, desde que yo estaba en el terreno, y siempre hemos estado a la altura, para eso trabajamos, con mentalidad positiva y concentrados en el juego de pelota”.
El castillo de naipes se tambalea
La sensación de duda entorno al equipo Cuba ha aumentado en las últimas jornadas con las bajas de jugadores de MLB que habían dado el visto bueno a integrar el llamado “Team Asere”. Este no es un asunto menor, porque se supone que justamente esos peloteros eleven el nivel cualitativo del plantel y de alguna manera equiparen las fuerzas a la hora de enfrentar a contrarios con amplio arsenal profesional.
“No estamos en las mentes de esos jugadores, yo no puedo hablar por ellos (…) Cada quien es libre de tomar sus decisiones”, precisó Germán Mesa sobre la negativa de varios efectivos a integrar la nómina final de Cuba después que habían manifestado su intención de participar en el Clásico.
La disposición pública de todos esos jugadores con experiencia en MLB o en Ligas Menores de Estados Unidos había permitido armar una estructura interesante de cara al evento, pero poco a poco ha comenzado a agrietarse en todos los frentes. Tanto el pitcheo como la defensa y el bateo tendrán menos profundidad de la que se pensaba y, sobre todo, menos nivel cualitativo.
Entre los lanzadores, por ejemplo, ya han confirmado que no estarán en el Clásico tres abridores que pertenecen a la organización de los Toronto Blue Jays: el pinareño Lázaro Estrada, el capitalino Silvano Hechevarría y el holguinero Rafael Sánchez. De ellos, Estrada debutó en Grandes Ligas y era una opción potente para la rotación cubana.
Otros dos derechos vinculados a franquicias de MLB que se han bajado del carro son Jorge Marcheco (Angels) y Yunior Tur (Athletics), este último recordado como cerrador con las Avispas de Santiago de Cuba, pero que fue reconvertido a abridor en 2025.
El golpe más fuerte entre las bajas del pitcheo es el de Daysbel Hernández, el rapidísimo relevista de Atlanta que sí ha logrado estabilizarse en Las Mayores. El derecho de los Braves estaba llamado a convertirse en uno de los líderes del bullpen antillano junto a Yariel Rodríguez, Yoan López y Raidel Martínez.
En cuanto a los jugadores de campo, ya se sabe que no participarán en el Clásico el versátil Andy Ibáñez (Dodgers), el portentoso inicialista Ernesto Martínez Jr. (Yankees) y los jardineros Andy Pagés (Dodgers) y Víctor Labrada (Mariners). De este grupo, la ausencia más sensible es la de Pagés, por sus grandes cualidades como defensor y por los diversos registros ofensivos que mostró en su espectacular boom de 2025.
Con estas bajas, motivadas todas por el deseo de los jugadores de enfocarse en los entrenamientos de primavera que arrancan en unas semanas, Cuba pierde a un tercio de su potencial equipo para el Clásico, por lo que tendrá que buscar otras opciones entre los jugadores disponibles del sistema MLB (tanto Las Mayores como Ligas Menores) o mirar a los peloteros de la Serie Nacional.
Otras grandes ausencias
Uno de los mayores retos de Cuba en la sexta edición del Clásico Mundial es intentar reeditar la actuación de 2023, cuando se logró avanzar hasta semifinales. El desafío es mayúsculo, en primer orden porque están ubicados en un grupo muy exigente junto a Puerto Rico, Canadá, Colombia y Panamá, y en segundo porque no contarán con sus principales estrellas profesionales que se desempeñan en Estados Unidos.
Mientras los máximos aspirantes al trono del béisbol mundial sí tendrán a su disposición a varias de sus luminarias, los antillanos se enfrentan a un panorama completamente distinto. Algunos de los principales jugadores de la isla declinaron vestir el uniforme de las cuatro letras por diversos motivos (intereses profesionales, desacuerdos políticos) y otros quedaron excluidos por las propias directrices de convocatoria del movimiento deportivo cubano, que mantiene un veto sobre aquellos atletas que abandonaron delegaciones, incluso si ya cumplieron un período de sanción (prohibición de regresar a Cuba).
Aroldis Chapman con Gran Bretaña rumbo a su segundo Clásico Mundial
Además, por el momento tampoco han considerado la inclusión de peloteros nacidos en otros países y con raíces cubanas, una práctica muy habitual en el Clásico gracias a la flexibilidad del reglamento.
Entre los ligamayoristas que no competirán con Cuba por cualquiera de estos motivos están Jorge Soler (Angels), JC Escarra (Yankees), Adrián Morejón (Padres), Yordan Álvarez (Astros), Cionel Pérez (sin equipo), Edgar Quero (White Sox), Yandy Díaz (Rays), Zach Neto (Angels), Raisel Iglesias (Braves), Miguel Vargas (White Sox), Yanquiel Fernández (Rockies), Yosver Zulueta (Mariners), Aroldis Chapman (Red Sox) y Randy Arozarena (Mariners), estos dos últimos reclutados para jugar con Gran Bretaña y México, respectivamente.
La lista de ausencias no termina ahí, de hecho, habría que sumar las de casi todos los peloteros de MLB que entraron en la convocatoria del pasado Clásico: Luis Robert Jr., Roenis Elías, Ronald Bolaños, Onelki García, Miguel Romero, Yoenis Céspedes y Andy Ibáñez. De aquel grupo, el único que conserva opciones reales de hacer nuevamente el equipo es Yoan Moncada.

Los motivos de esta ausencia masiva son igualmente diversos. Están los que no quedaron satisfechos con la experiencia de 2023, como es el caso de Elías, quien ha alegado un alto nivel de improvisación y mucho desfase con el béisbol moderno de los directivos y entrenadores (de los cuales algunos sí repetirán en el venidero Clásico). En tanto, varios han expuesto que prefieren enfocarse en los retos profesionales que tienen por delante.
De todo el grupo, la negativa que más ha sonado es la de Luis Robert Jr., quien todavía conserva su cartel de estrella en Grandes Ligas (recientemente fue canjeado a los New York Mets), pero prefirió no vincular su nombre al “Team Asere” mientras no exista una convocatoria abierta a todos los cubanos en el béisbol profesional de Estados Unidos.
Con los agujeros que abren estas bajas, Cuba navega en un mar de dudas rumbo a la sexta edición del Clásico, evento en el que, nuevamente, no podrán contar con la mayoría de su potencial. En un mundo ideal, con todas sus estrellas reunidas bajo la misma piel, seguro se lograría plantar cara a las mejores selecciones del mundo, pero esa unión ahora parece solo un sueño lejano.












