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Era un secreto a voces y finalmente se confirmó. La selección cubana de béisbol tendrá nuevo mánager en los próximos días, luego de que las autoridades del deporte de las bolas y los strikes en la isla informaran este martes sobre el fin del ciclo de Armando Johnson al frente de la escuadra nacional.
El movimiento, que se venía cocinando desde hace algunos meses, está motivado en primer orden por el nefasto papel de la novena antillana en el Premier 12 y, en segundo, por las situaciones personales del experimentado director pinero, que condicionaron su trabajo durante 2024.
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Aunque muchos han recibido la noticia con sorpresa, este es el cierre natural de Johnson, quien fue designado en septiembre de 2022 para un período de dos años con opciones de continuar según los resultados.
“Su nombramiento al frente de nuestra selección élite se ha concebido hasta el cierre de la temporada internacional de 2024, tras la cual se harán nuevas valoraciones a fin de ratificarle o no para el cuatrienio hasta Los Ángeles 2028”, precisó en 2022 la Federación Cubana, que ahora ha cumplido con su palabra.
¿Qué dejó la era Johnson?
Cuando Armando Johnson recibió las riendas del equipo nacional se encontró con una “papa caliente” entre las manos. La estela de resultados negativos y una cantera sin grandes talentos en el panorama doméstico ponían mucha presión sobre sus hombros para conformar una selección competitiva con opciones de cosechar resultados relevantes a corto plazo.
De hecho, su primer torneo fue la Copa del Caribe celebrada en Bahamas en diciembre de 2022. Allí perdió en par de ocasiones ante Puerto Rico y no pudo romper la sequía cubana de títulos en la arena internacional.
No obstante, Johnson no bajó los brazos y trabajó junto a la Federación para armar un plantel más potente de cara a la quinta edición del Clásico Mundial en marzo de 2023. La integración de profesionales que no residen en la isla, entre ellos varias estrellas de Grandes Ligas, resultó crucial en la cuarta posición obtenida en el evento de selecciones más difícil del planeta.
El Clásico fue una montaña rusa, con derrotas iniciales ante Países Bajos e Italia que presagiaron el peor escenario. Sin embargo, el equipo resurgió de sus cenizas y venció a Panamá y Taipéi de China para avanzar a la siguiente ronda como punteros de su llave. Ese resultado, a su vez, les permitió esquivar en el primer cruce a Japón y chocar entonces con Australia, un rival mucho más asequible.
Esta oportunidad no la dejaron pasar y, tras vencer a los australianos, pasaron a semifinales por segunda vez en la historia del Clásico Mundial. Colarse entre los cuatro grandes de un torneo tan fuerte, más allá de que no se encontraron con las novenas más potentes, fue impresionante. Por desgracia, el sueño terminó en esa instancia, en la que Estados Unidos les dio un baño de realidad, con paliza de 14-2.
Johnson aprovechó la espiral positiva del Clásico y conquistó la medalla de plata en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de San Salvador. Muchos pueden pensar que no fue un resultado positivo, pero Cuba, después de caer contra México y Puerto Rico, logró tres victorias en línea y llegó a la final con muchas papeletas para tomar revancha ante los aztecas.
Sin embargo, las pésimas condiciones climáticas en la capital salvadoreña impidieron la celebración del choque y privaron a los antillanos de pelear por recuperar el cetro regional perdido en Barranquilla 2018.
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Poco después, Johnson consiguió su primer título con el equipo nacional en la Copa del Caribe celebrada en tierras boricuas. La novena nacional superó a Curazao en la discusión de la corona y disparó las expectativas rumbo a los Juegos Panamericanos de Santiago de Chile, pero allí se rompió totalmente la dinámica ganadora que se arrastraba desde el Clásico.
Derrotas contra Venezuela y Brasil eliminaron a Johnson y su escuadra de la contienda por las medallas, y posteriormente también perdieron el duelo por la quinta posición ante República Dominicana, con remontada en el último inning de los quisqueyanos.
Ese, pudiera decirse, fue el principio del fin para Johnson, y no solo por cuestiones deportivas. Tras un primer año muy activo, el mentor pasó casi desapercibido en 2024, afectado por problemas de salud y otras situaciones familiares. Su presencia se difuminó casi por completo y, a la vista pública, tuvo muy poco protagonismo en el trabajo con las escuadras antillanas que participaron en eventos internacionales durante el curso.
Este detalle, aunque no resultó determinante, sí pudo incidir en el desastre de Cuba en el Premier 12, donde solo se ganó un partido en cinco salidas. En las lejanas tierras taiwanesas, Johnson certificó el fin de su ciclo con un último lugar en la tabla de posiciones, igualado con Puerto Rico.
En el plazo de un año entre los Panamericanos de Santiago y el Premier, el mentor pinero pasó de ser una opción real para el ciclo 2025-2028 a quedar completamente descartado. El contraste de resultados de sus primeros meses con lo que ocurrió después fue abrumador; enterró cualquier mínima posibilidad de seguir al frente de la novena nacional.
Como ha sido tendencia en los últimos años, Johnson cometió errores en el manejo de sus equipos y en decisiones estrictamente deportivas, aunque es válido señalar que contó con muy pobre apoyo de scouting y análisis de datos, uno de los grandes agujeros negros del béisbol cubano en la actualidad. Sin resolver este punto será muy complicado competir en condiciones ante los rivales más fuertes del mundo, más allá de quien dirija.
Al margen de esto, la gestión de experimentado timonel pinero quedará marcada para siempre por el cuarto lugar del Clásico Mundial 2023 (el segundo resultado más relevante de Cuba en estas citas) y por la histórica incorporación de jugadores de MLB.
El puesto vacante
“Podemos decir que vamos a tener un nuevo director, incluso otros cargos en esa estructura, después de las evaluaciones que hemos realizado. No solo será para el venidero Clásico, sino también en pos de enfrentar un nuevo ciclo (…) Estaremos listos el siguiente martes para hacerle una propuesta a la presidencia del Inder. Es un trabajo que aún lleva varios análisis, solo después lo haríamos público”.
Con esta declaración de Juan Reinaldo Pérez Pardo, presidente de la Federación Cubana de Béisbol, quedó abierto oficialmente el casting para seleccionar al siguiente mentor del equipo nacional. De momento, no han trascendido nombres desde la cúpula directiva del béisbol antillano, pero los fanáticos y medios especializados han comenzado a analizar distintas opciones.
La mirada popular apunta hacia nombres clásicos como Alfonso Urquiola o Rey Vicente Anglada, figuras emblemáticas con un destacadísimo historial de dirección, quienes además tienen el prestigio y alcance suficiente para negociar con peloteros emigrados que fortalezcan la escuadra cubana. Sin embargo, la distancia de ambos con el béisbol organizado a nivel nacional pudiera dinamitar sus hipotéticas candidaturas.
Anglada: “No tenemos la obligación de pensar igual, pero sí tenemos la obligación de respetarnos”
Otros entendidos en la materia prefieren apostar por rostros jóvenes más familiarizados con las tendencias modernas del deporte de las bolas y los strikes. Es el caso del holguinero Noelvis González, todo un catedrático con experiencia docente en Canadá y Europa, que además ha dirigido en Series Nacionales.
En tanto, el sitio especializado Pelota Cubana informó en las últimas horas que entre los candidatos podría estar Michel Enríquez, otro pinero muy cercano a Armando Johnson. El “Súper 12”, como se le conocía al estelar antesalista en sus tiempos de jugador, ha acumulado horas de vuelo como entrenador en el béisbol profesional en México, aunque todavía no ha escrito la primera página en su historial como mentor al máximo nivel.
Un ciclo se cierra y otro se abre, lo normal en el deporte y la vida. Por ahora no hay pistas claras de cómo terminará el asunto. No queda entonces otra opción que esperar la decisión que marcará los destinos del equipo nacional en los próximos años, aunque, más allá de quien asuma en el puesto, será crucial quién lo acompañe, los recursos tecnológicos de los que dispondrá, las estrategias de preparación y la mentalidad para enfrentar desde el puesto de mando un deporte que ha evolucionado a pasos acelerados en los últimos tiempos.