No sabemos si por superstición o por simple coincidencia, Cuba regresó este viernes al Clásico Mundial de Béisbol en el parque Hiram Bithorn de San Juan, Puerto Rico, con una camisa de color rojo intenso y las cuatro letras blancas en el pecho. Veinte años después, de nuevo contra Panamá, la escuadra caribeña utilizó una franela parecida a la de su primer choque en la historia del evento, muy recordado por la emocionante victoria in extremis.
Y como hace dos décadas, de nuevo los antillanos salieron airosos frente a los pinoleros, que esta vez opusieron menos resistencia. Aunque se respiraba tensión por romper el hielo en la sexta edición del Clásico, Cuba no pasó los mismos apuros de 2006, cuando necesitaron 11 entradas para llevarse el triunfo, con batazos históricos de Yulieski Gurriel y Yoandry Garlobo y relevos certeros de Yuniesky Maya y Yadel Martí.
Ahora los héroes fueron Yoelkis Guibert, Yoan Moncada y un cuerpo de lanzadores que se comportó a la altura de las exigencias, con ocho ponches, dos boletos, cinco imparables y solo una carrera permitida. Justo esa faena monticular minimizó cualquier posible daño ante el bajón de la ofensiva en la segunda mitad del encuentro, cuando 13 bateadores resultaron eliminados por su orden.
“Panamá tiene buenos jugadores, buenos lanzadores. Nos frenaron un poco después que marcamos las tres carreras, pero el picheo de nosotros también se comportó muy bien”, dijo después del partido Moncada, la gran estrella de la jornada por su oportunidad con el madero y su estelar desempeño defensivo en la esquina caliente.
En la misma línea se expresó el mentor cubano Germán Mesa, quien no quiso dar demasiada importancia al dominio de los lanzadores panameños a partir del cuarto episodio. “Es parte del béisbol, ganábamos 3-0 y con esas carreras tocaba a los lanzadores aguantar. Sigo pensando que estos torneos son de picheo y defensa y las carreras que podamos hacer hay que tratar de conservarlas”, sentenció en entrevista con Joel García.
Precisamente, el déficit ofensivo es uno de los temas que más preocupan sobre la novena cubana, que este viernes pegó solo cinco imparables, aunque tres de ellos fueron extrabases. Alfredo Despaigne y Erisbel Arruebarrena, dos ejes de la tanda sólida, no pegaron imparables en ocho turnos y fueron retirados cuatro veces por la vía de los strikes.
“El Grillo” se convirtió en el primer cubano con dos juegos de tres ponches en la historia de los Clásicos Mundiales (tenía un partido de estas características en 2013), mientras Despaigne vio rota su cadena de 18 duelos consecutivos embasándose en el evento. Según Francys Romero, la seguidilla comenzó contra Japón el 18 de marzo de 2009 y se extendió en las ediciones de 2013, 2017 y 2023.
“Hay que tener en cuenta que son jugadores que aportan mucho dentro del equipo con su experiencia. Hoy tuvieron un día malo, pero esperamos que para el próximo juego el rendimiento de ellos sea diferente. Soy de la vieja escuela y pienso que si ganamos no se debe cambiar nada”, aseguró Germán, aunque dejó la puerta abierta para futuros movimientos en la alineación.
Germán, de nuevo en la diana 20 años después
Una de las historias que menos se recuerdan de la primera participación cubana en los Clásicos Mundiales tiene que ver con Germán Mesa. “El Mago” formó parte de la delegación caribeña en 2006 como gloria deportiva, porque ya se había retirado y todavía no formaba parte de los esquemas de dirección del béisbol en la isla.
En aquella oportunidad, Germán estuvo en las gradas y su imagen quedó grabada cuando confrontó a unos aficionados que mostraron carteles contra el gobierno cubano durante el partido frente a Holanda. “Peloteros sí, Tirano no” y “Peloteros sí, Castro no” se podía leer en las dos pancartas que aparecieron en la transmisión televisiva desde la capital boricua.
Mesa fue cuestionado por el periodista Jorge Morejón sobre aquel momento durante la conferencia de prensa de este viernes: “No hubo ningún incidente. Fue simplemente un malentendido con el hombre que estaba allí en las gradas y fui a ver qué pasaba”, aseguró el actual mentor cubano.
La pregunta no estuvo fuera de contexto, porque en el partido frente a los panameños se dio una escena similar cuando una persona se paró detrás del plato con un cartel en el que se podía leer claramente un mensaje contra el gobierno cubano.

“Abajo la dictadura. Díaz contados”, decía la pancarta, que después no volvió a verse en la transmisión. Al respecto, Germán aseguró que no vio a la persona con el mensaje.
“No estamos mirando los carteles, estamos concentrados en el juego, que fue a lo que vinimos. Lo externo no nos va a sacar de concentración”.











