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El cantante Duani Ramos y la periodista deportiva Glenda Torres comenzaron su historia de amor de manera inesperada. Sus caminos se cruzaron mientras cumplían compromisos profesionales y, desde entonces, comprendieron que estaban destinados a encontrarse.
“Todo comenzó con encuentros casuales durante mi gira nacional con el Grupo Moncada, mientras Glenda participaba en la Serie Nacional de Béisbol. Coincidimos en los mismos hoteles en Guantánamo y Santiago de Cuba, pero no nos vimos. Fue en Granma donde por fin nos presentamos. Luego solo nos saludábamos de lejos; todo sucedía muy rápido y siempre rodeados de mucha gente”, rememora Duani.
“Cada vez que nos despedíamos, no podía evitar desear volver a verla. Buscaba el momento perfecto para expresarle cuánto me atraía todo de ella: su personalidad, su educación y esa figura de mujer tan sensual y hermosa. Llegó el día: estuvimos en la inauguración de la serie, ella me entrevistó y, al terminar el partido, tuvimos el concierto del Grupo Moncada. Fue con sus compañeros de la televisión a vernos. Después nos reunimos todos en el hotel. Tras una larga noche-madrugada, todos se fueron a dormir y, por fin, nos dejaron solos. Yo di el primer paso”, cuenta con orgullo.

Ambos evocan con emotividad esos instantes iniciales en los que decidieron darse una oportunidad.
“Duani llegó a mi vida en el mejor momento. Disfrutaba de mi soltería y no tenía intenciones de compromiso, pero Dios tenía para mí el mejor plan. Encontrarme con él ha sido una de las mayores bendiciones. Con él conocí lo que es tener un amor bonito. Claro que hemos tenido altas y bajas, como cualquier pareja, pero el amor que sentimos nos permite enfrentar y superar cualquier adversidad”, expresa la comunicadora.
Al profundizar en su historia, Glenda recuerda que, apenas se conocieron, tenía un viaje planificado al extranjero quince días después.
“En ese momento la comunicación era por correo electrónico, porque todavía no se usaba WhatsApp en Cuba. Él iba a conectarse a los parques todos los días. Su constancia y dedicación fueron sumando. Cuando regresé, consolidamos la relación. Desde el primer momento fue amoroso, detallista y respetuoso conmigo. Además, me encantó la relación tan bonita que tuvo desde el inicio con mis padres y mi familia”.
Duani añade que su pareja llegó en el momento justo.
“La encontré sin saber que la necesitaba. Sabía de sus cualidades profesionales, pero al conocerla a fondo descubrí su inmensa personalidad, capaz de enfrentar mi fuerte carácter e incluso domar al Duani de aquella época. Ella logró cambiar mi estilo de vida para mejor”.
“Glenda es una persona genuinamente buena, algo que valoro profundamente, así como el cariño y el respeto que demuestra hacia mi familia. Al conocerla, primero a través de la televisión, me cautivó su profesionalismo. Enamora con su presencia, su belleza y su elegancia”, agrega.
Su relación no ha estado exenta de desafíos, los mismos que han fortalecido una unión próxima a cumplir ocho años.
“En este tiempo hemos crecido como pareja y como personas. Cada día apostamos por seguir juntos, amándonos sobre la base del respeto, que es primordial, y con el deseo de que nuestra familia siga creciendo. Somos muy bendecidos por contar con el amor y el apoyo de nuestras familias”, comenta la exreportera de espacios informativos de la Televisión Cubana.
Para el ganador del Premio de la Popularidad de la segunda temporada del concurso “Sonando en Cuba”, el amor no puede existir sin respeto.
“Ese es el aspecto más crucial para mí. Otro reto es no caer en la monotonía. Se trata de dejar de idealizar a la pareja, aprender a negociar las diferencias reales y priorizar las emociones de cada uno”.

Basta intercambiar unos minutos con ellos para constatar que en esta relación el amor y la admiración caminan de la mano.
“Desde el primer momento nos hemos apoyado en nuestras profesiones. Duani fue mi camarógrafo en muchas ocasiones en Cuba y aquí en España también lo sigue siendo en los videos que grabamos. Constantemente me da ideas, me motiva a superarme y siempre está dispuesto para lo que necesite. Yo, por mi parte, lo apoyo incondicionalmente. Me encanta verlo crecer profesionalmente, que la gente lo celebre y que sigan disfrutando de su bella voz”.
Él recuerda como uno de los momentos más memorables aquel viaje a México en el que le propuso matrimonio.
“Hoy vivimos lejos de la isla, de nuestras familias y de nuestra zona de confort. Nos hemos enfrentado solos al mundo en un país, una cultura y una burocracia muy desafiantes. Eso ha fortalecido nuestra dependencia mutua. Somos el uno para el otro. Juntos superamos los obstáculos diarios de la vida como inmigrantes. Ha sido difícil, pero todo es más llevadero cuando estamos juntos”, concluye el cantante.
La acción de amar
Otra historia de amor es la que protagoniza una pareja que, además de compartir la misma profesión, comparte una profunda admiración mutua. El actor Alejandro Palomino y la actriz Nora Elena Rodríguez sostienen una relación que se ha fortalecido con el paso de los años.
“El momento en que te das cuenta de que estás enamorada puede llegar de sorpresa. En mi experiencia, esa certeza apareció y se materializó bastante rápido, afortunadamente. Nuestra relación tuvo desde el inicio —y conserva— esa capacidad de entrega incondicional. Siempre ha descansado en la pasión, la admiración, el respeto y la tolerancia. En ese camino también nos han acompañado pruebas muy desafiantes que, lejos de quebrarnos, blindaron la relación”, confiesa la actriz, recordada por su interpretación de Lucía en la telenovela Regreso al corazón.
Por su parte, el director del grupo Vital Teatro asegura que la primera cualidad que hay que amar en Nora es su obstinación natural. “Su pasión, esa cultura de pareja tan nutrida, su aguda observación y su exigencia con la verdad”, refiere.
Con voz firme, Palomino afirma que la relación comenzó hace mucho tiempo, aunque el primer paso aún lo siguen discutiendo —pese a que, admite, ella tiene la razón—. “Todo empezó solo con miradas que yo le ofrecía. Luego nos cruzamos y hoy somos un team blindado. Fue muy hermoso el reencuentro y el intercambio robusto basado en la honestidad y el respeto. Coincidimos en muchas cosas, incluso en las casualidades”.

El amor genuino que expresan se renueva a diario con pasión y complicidad.
La egresada de la Escuela Nacional de Arte subraya que ambos celebran los logros profesionales del otro de manera independiente. “Que feliciten a Palomino por su trabajo —y viceversa— nos impulsa con una fuerza descomunal hacia nuevas etapas de la vida”.
“Lo más importante ha sido la multiplicidad de criterios y el respeto en el disenso en todo lo que nos proponemos, tanto en lo profesional como en las proyecciones cotidianas”, añade.
El rostro del actor que dio vida a Herminio en la telenovela Sábados de gloria se transforma cuando habla de la mujer con la que ha compartido su vida. “Ya sumamos 30 años como pareja. Las pérdidas familiares y otros desafíos profundos han dejado marcas sólidas en nuestra visión de la vida y de lo que significa, en esencia, la acción de amar”.
Cercanos al público que sigue su trabajo en el teatro, el cine y la televisión, ambos se complementan y se apoyan como el gran dúo que son dentro y fuera de escena.

“El amor no solo ofrece un abanico de colores a la vida —y eso hay que valorarlo y defenderlo—, también representa su sentido mismo. Sin amor, sin esa capacidad de amar que se cultiva cada día, la vida pierde significado. Nuestra relación crece poderosamente porque la hacemos crecer. Tenemos esa voluntad entrenada”, reafirma la actriz, quien ha formado parte de espacios televisivos como La otra esquina y En tiempos de amar.
Una historia de amor incondicional
Igual de sólida es la relación que conforman la actriz María Teresa Pina y el actor y locutor Niro de la Rúa.
Se conocieron durante una actividad de trabajo en el municipio mayabequense de Bejucal. Aquel encuentro inicial dio paso, con el tiempo, a una relación cimentada en la comunicación y la confianza.
El locutor, integrante del elenco del programa Mediodía en TV —hoy Al mediodía— asegura que fue él quien dio el primer paso, pidiéndole su número de teléfono con una excusa banal.
“Su profundidad y su inteligencia me conquistaron. Desde que llegué, su belleza, elegancia y donaire ya me habían cautivado. Siempre ha sido una mujer bella y talentosa. Tuve el privilegio de descubrir desde el inicio su valentía, su fidelidad a sí misma y a los demás, su sensibilidad infinita, honestidad, integridad, independencia, humildad y dulzura. En fin, con ella me saqué la lotería”.
Al recordar ese momento, la actriz que participó en las telenovelas El balcón de los helechos, A pesar de todo y ¡Oh, La Habana!, admite que desde el primer instante percibió algo especial en Niro.
“Llegó todo vestido de negro y pensé: ‘Dios, qué hombre tan bello’. Esa noche conversamos y me pidió el teléfono. Creí que buscaba amistad; no me di cuenta de que estaba realmente interesado. Con el tiempo comenzó a llamarme y a visitarme, hasta que nos hicimos inseparables. Nos necesitábamos. Nos fuimos descubriendo y ha sido un amor intenso, grande y deslumbrante. Para mí es lo mejor que me ha pasado en la vida”, confiesa.

La relación entre Niro y María Teresa se ha distinguido no solo por su estabilidad, sino por la conexión que mantienen desde el inicio.
Tras 18 años de unión, el presentador que tuvo presencia en el espacio De la gran escena destaca que “es un disfrute constante: la unión sin condiciones, escucharnos, ser cómplices en lo más mínimo, reírnos juntos, amarnos cada día desde el ‘buenos días, mi amor’, y admirarnos y respetarnos profundamente. Siempre ha sido una fiesta. Espero que Dios y la vida me lo sigan regalando”.

Para María Teresa, esta relación es ejemplo de lo que implica construir una vida en común. “Una de las cosas que más disfruto es el tiempo que compartimos. Todo lo que hago lo hago esperando el momento de estar juntos. Nunca ha sido difícil mantener una relación siendo ambos personas reconocidas: nos respetamos, nos admiramos y no cargamos complejos ni frustraciones. Me hace feliz que reconozcan los valores de él, y sé lo feliz que Niro se siente cuando reconocen los míos”.











