|
Getting your Trinity Audio player ready...
|
Un tropel de sucesos han acontecido esta semana en Venezuela, pero de todos el más impactante fue la reunión en Caracas, el jueves, entre la presidente interina, Delcy Rodríguez, y John Ratcliffe, el director de la CIA, la agencia estadounidense que por meses espió al ahora expresidente Nicolás Maduro, preso en Nueva York, y diseñó su plan de secuestro que provocó más de un centenar de muertos, entre ellos 32 militares cubanos.
Ratcliffe viajó al país sudamericano bajo órdenes del presidente, Donald Trump, “para transmitir el mensaje de que Estados Unidos espera una mejora en la relación de trabajo”, adelantó primero The New York Times, citando a un funcionario estadounidense, refirió este viernes un despacho de la agencia española EFE.
“Durante la reunión en Caracas, el director Ratcliffe abordó las posibles oportunidades de colaboración económica y señaló que Venezuela ya no puede ser un refugio seguro para los adversarios de EEUU, especialmente los narcotraficantes”, especificó una fuente oficial citada por la cadena CNN.
El encuentro entre Ratcliffe y Rodríguez, vicepresidenta chavista que asumió el mando de Venezuela con el aval de Washington, se produjo el mismo día en que Trump recibía en la Casa Blanca a la líder opositora María Corina Machado, a quien calificó de “mujer maravillosa”, pero que ninguneó para un protagonismo en una eventual transición.
El director de la CIA es el funcionario estadounidense de más alto rango y el primer miembro del Gabinete de Donald Trump que visita Venezuela tras la operación militar que resultó en la captura y traslado de Maduro y su esposa Cilia Flores a Nueva York para ser enjuiciados por narcoterrorismo.
Las imágenes difundidas por la propia CIA mostraron al director estrechando la mano de Rodríguez y conversando con altos mandos militares venezolanos. El viaje, de acuerdo con The New York Times, se realizó por orden expresa del presidente Donald Trump, quien espera una “mejora en la relación de trabajo” con el gobierno interino.
Según la prensa estadounidense, la agencia reclutó a un informante dentro del círculo cercano de Maduro, lo que permitió, por cinco meses, conocer su rutina diaria, lugares de residencia, viajes, hábitos de alimentación y hasta detalles personales, como sus mascotas.
Washington apuesta por Rodríguez
La reunión en Caracas entre Ratcliffe y Rodríguez tuvo lugar un día después del encuentro en la Casa Blanca entre Trump y la líder opositora María Corina Machado, quien recientemente recibió el Premio Nobel de la Paz, en una controvertida decisión de la Academia sueca que otorga el lauro.
Aunque Machado entregó su medalla áurea al mandatario estadounidense como gesto de respaldo, Trump descartó que ella lidere la transición por considerar que carece de apoyos internos suficientes, sobre todo de los cuerpos armados.
En su lugar, Washington ha apostado por Rodríguez, abogada y figura cercana a Maduro durante años, quien asumió como presidenta encargada el 5 de enero. Un informe de la CIA entregado a Trump sostuvo que mantenerla al frente era la opción más viable para evitar que Venezuela “cayera en el caos” tras el secuestro de Maduro.

Nuevo gabinete y “momento político” con el petróleo como activo estrella
Rodríguez ha aprovechado su posición al frente del gobierno para anunciar un “nuevo momento político” en Venezuela. El viernes designó a Miguel Pérez Pirela, filósofo y comunicador, como ministro de Comunicación; Freddy Ñáñez asumió Ecosocialismo; y el vicealmirante Aníbal Coronado tomó el mando de Transporte.
La mandataria interina subrayó que la renovación busca “abrir espacios políticos” y dar continuidad a las liberaciones de presos realizadas en diciembre de 2025 bajo el gobierno de Maduro.
En paralelo, Rodríguez prometió el ingreso de divisas a la banca privada mediante el mecanismo cambiario, alimentado por la venta de volúmenes de petróleo. “Nuestra preocupación es que las divisas sean un impulsor de la economía nacional para garantizar las plenas capacidades productivas de Venezuela”, dijo en una reunión transmitida por la televisión estatal.
El salario mínimo venezolano permanece en 130 bolívares mensuales —menos de 40 centavos de dólar al cambio oficial—, lo que evidencia el colapso del poder adquisitivo. El gobierno ha mantenido ese monto sin aumentos, mientras incrementa bonos que no inciden en beneficios laborales.
La agencia Reuters informó que bancos venezolanos recibirán 300 millones de dólares provenientes de ingresos petroleros depositados en una cuenta en Qatar.
El plan forma parte de un acuerdo de 2 mil millones de dólares alcanzado tras la destitución de Maduro. Estados Unidos completó la primera venta de crudo venezolano por 500 millones de dólares, y se prevé la comercialización de entre 30 y 50 millones de barriles diarios bajo la égida de Washington.
Parte de esos ingresos se destinarán a fondos de protección social e infraestructura. Rodríguez también anunció una reforma puntual de la ley de hidrocarburos para captar inversiones en campos petroleros sin infraestructura, con el objetivo de explotar las mayores reservas del planeta.
Gas, ¿un punto y aparte?
En otro gesto de apertura, Rodríguez informó que Venezuela se estrena como exportador de gas licuado de petróleo (GLP). “El día de hoy, por primera vez en nuestra historia, se ha suscrito un contrato de comercialización de GLP”, dijo en un consejo de economía con empresarios.
Venezuela posee las mayores reservas de gas de América Latina, con 221 billones de pies cúbicos bajo su subsuelo, pero históricamente ha relegado este recurso frente al petróleo. Aunque el país ha sido autosuficiente en gran medida, en ocasiones ha tenido que importar gas debido a la falta de infraestructura y a la preferencia del Estado por explotar el crudo, más rentable para sus arcas.
Sin embargo, el gas representa hoy una oportunidad estratégica, aunque el reto para Venezuela es doble: construir la infraestructura que le permita conectarse con sus vecinos y aprovechar el gas que actualmente se ventea y quema.
Bajo las sanciones de Estados Unidos, que limitan el acceso a financiamiento, el programa parecía condenado al fracaso, pero la nueva realidad geopolítica parece incentivar tales planes gasíferos.
Machado persigue una transición democrática sine die
Mientras tanto, María Corina Machado expresó desde Washington su confianza en una eventual transición democrática. Reconoció, sin embargo, la dificultad de organizar elecciones libres tras décadas de gobierno autocrático y evitó dar un cronograma. “Confío profundamente en que tendremos una transición ordenada”, afirmó en la Fundación Heritage.
La líder de Vente Venezuela desestimó que la preferencia de Trump por Rodríguez implique un desaire a su movimiento opositor. “Esto no tiene nada que ver con una tensión o decisión entre Delcy Rodríguez y yo”, aseguró.

Entretanto, funcionarios estadounidenses consideran reabrir la embajada en Caracas, cerrada durante el primer mandato de Trump. El presidente ha insistido en que Venezuela debe convertirse en un aliado energético de Washington, con compañías estadounidenses revitalizando la deteriorada infraestructura petrolera.
Este viernes cerró con un vuelo con 231 migrantes venezolanos deportados desde Phoenix, Estados Unidos, arribando al aeropuerto internacional Simón Bolívar, 13 días después de la captura de Maduro. La operación marcó la reanudación de traslados directos suspendidos en diciembre por tensiones bilaterales.
Los vuelos de retorno habían sido regulares desde marzo de 2025, con varios por semana. Sin embargo, fueron interrumpidos tras el despliegue de fuerzas estadounidenses en el Caribe y el Pacífico contra embarcaciones sospechosas de narcotráfico.











