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El número de víctimas mortales tras el ataque masivo lanzado por Rusia contra Kiev en la noche del 27 al 28 de agosto ascendió este viernes a 23, según informó la administración militar de la capital ucraniana.
Entre los fallecidos se encuentran al menos tres menores de edad, refirió un despacho de la agencia EFE.
El bombardeo, que afectó a 33 sectores de la ciudad, provocó además graves daños materiales en distritos como Shevchenkivski, Holosiivski, Darnytski, Dniprovski y Desnianski, e incluso alcanzó instalaciones de la delegación de la Unión Europea en Kiev.
Las autoridades locales confirmaron que 63 personas resultaron heridas, 35 de ellas hospitalizadas, entre las que se incluyen once niños.
Los equipos de rescate continúan trabajando entre los escombros, donde se estima que aún permanecen atrapadas al menos tres personas.
La cifra de muertos y heridos podría aumentar en las próximas horas, advirtió el Ministerio del Interior.
Según la Fuerza Aérea de Ucrania, Rusia empleó 598 drones —incluidos Shahed de ataque y señuelos—, así como 31 misiles de distintos tipos, entre ellos dos hipersónicos Kh-47 Kinzhal, nueve balísticos Iskander-M o KN-23 de fabricación norcoreana, y 20 misiles de crucero Kh-101.
En paralelo, el Ministerio de Defensa ruso reportó este viernes que sus defensas aéreas derribaron más de 50 drones ucranianos sobre su territorio y en la anexionada península de Crimea.
Mientras tanto, el Kremlin reconoció que avanzan lentamente los preparativos para una eventual reunión entre Vladimir Putin y Volodimir Zelenski, aunque reiteró que Moscú no descarta ese encuentro.
Según la cancillería rusa, las garantías de seguridad para Ucrania deberían surgir de un arreglo pacífico del conflicto y no ser una condición previa para iniciar negociaciones.