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El lunes por la noche, Cory Booker, senador demócrata por Nueva Jersey, comenzó a hablar en el pleno del Senado y continuó durante 25 horas y cinco minutos, rompiendo el récord anterior por casi 50 minutos y entregando, finalmente, un símbolo de rebelión.
No se trata de una obstrucción, toda vez que no se estaba aprobando ninguna ley. Booker decidió hablar “mientras me sea físicamente posible”, dijo, en protesta contra Donald Trump y a partir de lo que describió como un “momento moral”.
El poder de ese gesto consiste en la resistencia que se requiere para llevarlo a cabo: permanecer de pie y hablando, sin comer, descansar ni ir al baño. Esto lo sitúa en una categoría de protesta que oscila entre los sit ins de los 60, bajo el movimiento de derechos civiles, y una huelga de hambre.
Los observadores coinciden en que parte de las consecuencias del comportamiento de Trump y los suyos consiste en que se pueden ignorar normas y protocolos, pasar por encima de los jueces y desechar programas sociales y científicos.
A lo largo de las 25 horas, las personas entraban al recinto para presenciar su gesto de resistencia, mientras su personal le ponía toallitas faciales y le colocaba carpetas con materiales para que leyera.
La mayor parte del tiempo, Booker se dedicó a a hablar y a enumerar todas las cosas ilegales que Trump ha hecho en sus primeros meses en el cargo.
Criticó duramente las políticas que el presidente ha implementado en su segundo mandato y los recortes de gastos del Partido Republicano en su próxima legislación fiscal.
Según su oficina, el discurso recibió más de 350 millones de “me gusta” en la transmisión en vivo de Booker en TikTok, incluyendo más de 300 000 receptores que lo vieron simultáneamente en su plataforma. .
Además, recibió más de 28 000 mensajes de voz de aliento y el apoyo de figuras demócratas como la exvicepresidenta Kamala Harris y Nancy Pelosi, expresidenta de la Cámara de Representantes.
Fue un momento catártico para una franja de votantes desmoralizados que sintonizaron el evento con el anhelo de que el partido de la oposición actuara más allá de las tradicionales acciones. Y fue alivio, dicen los opositores, ver a un demócrata tomar el micrófono y aferrarse a él.
“Hay mucha gente pidiendo a los demócratas que hagan más, que se arriesguen y que hagan las cosas de manera diferente”, le dijo Booker a los periodistas luego de abandonar el local. “Esto parecía lo correcto. Y por lo que me dice mi personal, mucha gente estuvo presente. Así que veremos qué pasa. Creo que muchos de nosotros tenemos que hacer mucho más, incluyéndome a mí”.