El Gobierno de Irán reiteró este lunes su advertencia directa a EE.UU de que responderá de manera “contundente” a cualquier agresión militar de Washington.
La advertencia de Teherán llega justo cuando el portaviones estadounidense USS Abraham Lincoln arribó a Medio Oriente en medio de crecientes tensiones por la represión de las protestas internas en el país persa.
La cancillería iraní afirmó que cualquier ataque “provocará arrepentimiento” por parte del presunto agresor y exhibió en una plaza de Teherán un cartel con un portaviones destruido bajo la consigna: “El que siembra vientos, cosecha tempestades”.
“Todos los intereses, bases y centros de influencia de Estados Unidos serán convertidos en objetivos legítimos, definitivos y accesibles para las fuerzas armadas de la República Islámica de Irán”, apuntó el comandante del Cuartel General Central de Jatam al-Anbiya, el general de división Ali Abdolahi, citado por agencias internacionales.
De acuerdo con el líder militar, la era del “golpe y fuga” ha terminado para siempre, dado que la respuesta de Irán “será mucho más rápida, más precisa y más devastadora de lo que Estados Unidos y el régimen sionista (en referencia a Israel) podrían siquiera imaginar”.
La respuesta de las autoridades de Irán al movimiento militar estadounidense llega en un contexto de crisis interna: organizaciones de derechos humanos denuncian que la represión de las manifestaciones iniciadas en diciembre ha dejado cerca de 6 mil muertos, mientras el gobierno reconoce 3 117 fallecidos y acusa a “alborotadores” apoyados por Estados Unidos e Israel.
El bloqueo de internet, vigente desde el 8 de enero, ha dificultado la verificación independiente de las cifras.
Trump mantiene abierta la opción militar; Israel observa con cautela
Donald Trump insistió la semana pasada en que su gobierno “vigila muy de cerca” a Irán y que no descarta una intervención militar. “Prefiero que no pase nada, pero los estamos vigilando muy de cerca”, declaró entonces el mandatario estadounidense, al tiempo que confirmó el despliegue de buques de guerra en la región “por precaución”.
Trump ya había marcado dos líneas rojas: el asesinato de manifestantes pacíficos y la ejecución masiva de detenidos. Según fuentes de la Casa Blanca, las amenazas de Washington habrían frenado la ejecución de más de 800 manifestantes, extremo desmentido por Teherán.
El republicano también anunció un arancel adicional del 25 % a cualquier país que mantenga negocios con Irán, lo que intensifica la presión económica sobre la república islámica.
Por su parte, las autoridades israelíes, que en junio de 2025 participaron en una ofensiva contra instalaciones nucleares de Irán, y que de contragolpe conocen del poderío misilístico iraní, mantienen una postura de alerta.
Israel, que considera a Irán su principal amenaza estratégica, ha reforzado su cooperación con Washington en materia de inteligencia y defensa. Sin embargo, diplomáticos europeos señalan que Tel Aviv evalúa cuidadosamente los costos de una nueva escalada, consciente de que una guerra abierta podría desestabilizar toda la región.
También se han manifestado en contra de un ataque y han pedido contención a la Administración Trump los países árabes del Golfo Pérsico, aliados de Estados Unidos, los que podrían convertirse en blancos del país persa por albergar bases militares estadounidenses.
Como recién hizo el general Ali Abdolahi, también el presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, y otras autoridades persas han advertido que cualquier agresión será respondida con ataques a objetivos en territorio israelí y a instalaciones estadounidenses en Medio Oriente.
Grupos proiraníes amenazan con entrar en el conflicto
Ante las amenazas norteamericanas, el líder de Hizbulá en Líbano, Naim Qassem, declaró que su organización “no es neutral” y que se reserva el derecho de actuar ante un ataque contra Irán.
“Una guerra contra Irán incendiará la región”, advirtió en un discurso televisado. Qassem subrayó que un atentado contra el líder supremo Ali Jameneí tendría consecuencias devastadoras para “decenas de millones de seguidores en todo el mundo”.
En Irak, la milicia Kataib Hezbolá llamó a una “guerra total” en apoyo a Teherán y exhortó a los “muyahidines de todo el mundo” a prepararse para operaciones, incluso suicidas, contra “los sionistas y sus secuaces”. El comunicado de su secretario, Abú Husein al Hamidawi, aseguró que “la guerra contra la República Islámica no será un paseo, sino que en ella saborearán los colores de la muerte amarga”.
Por su parte, los rebeldes hutíes de Yemen, también respaldados por Irán, difundieron un video con la imagen de un barco en llamas y la palabra “pronto”, insinuando que podrían reanudar ataques en el mar Rojo. En el pasado, los hutíes atacaron más de 100 embarcaciones como parte de su presión contra Israel en la guerra de Gaza.
Entretanto, las autoridades de Emiratos Árabes Unidos reiteraron que no permitirán que su espacio aéreo, territorio o aguas sean utilizados para lanzar ataques contra Irán. “El diálogo, la distensión y el respeto de la soberanía estatal son las bases más eficaces para resolver las crisis”, señaló el Ministerio de Exteriores emiratí en un comunicado.
Desde Moscú, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, advirtió que un ataque militar contra Irán “significaría otro paso que podría desestabilizar gravemente la situación en la región”. Rusia, que mantiene relaciones estrechas con Teherán, instó a todas las partes a mostrar moderación y resolver las tensiones mediante negociaciones pacíficas.











