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El mundo de la moda viste de luto. Valentino Garavani falleció este lunes en su residencia de Roma, rodeado de sus seres queridos, a los 93 años, según una nota de la Fundación Valentino Garavani y Giancarlo Giammetti.
Su partida es muy relevante para la industria italiana y global de la moda, que pierde así a uno de sus más grandes exponentes, el creador del legendario “rojo Valentino” característico, utilizado por él en una amplia gama de productos de moda, incluyendo vestidos, bolsos, zapatos y maquillaje.
Valentino nació el 11 de mayo de 1932, como Valentino Clemente Ludovico Garavani. Comenzó su carrera en París a los 17 años en los talleres de Jean Desses y Guy Laroche. En 1959 regresó a Italia para abrir su primera tienda en la Via Condotti de Roma, con el respaldo de su padre y un socio comercial. Allí inició una relación profesional y sentimental con la llamada “ciudad eterna”, que duraría toda su vida.
Su gran salto llegó en 1967, cuando presentó su célebre “Colección Blanca” y recibió el premio Neiman Marcus Award. Pero fue el vestido que diseñó para Jackie Kennedy en 1968 —un traje mini de color ámbar en seda georgette para su boda con Onassis— el que catapultó su nombre a la fama mundial.

Después de su magistral desfile de alta costura en la edición de 1962 de Pitti Immagine, “Roma y toda Italia quedaron definitivamente en el mapa internacional de la moda”, como han recordado cronistas del sector.
Valentino se convirtió en el diseñador predilecto de generaciones de celebridades y miembros de la realeza. Desde Elizabeth Taylor y Julia Roberts hasta Grace Kelly, pasando por las reinas Máxima de Holanda, Mette-Marit de Noruega y la princesa Magdalena de Suecia, todas confiaron en él para los momentos más importantes de sus vidas.
Anne Hathaway, a quien el diseñador llamaba cariñosamente “mi hija”, lució uno de sus vestidos en su propia boda. Gwyneth Paltrow, Jessica Lange y Naty Abascal también formaron parte de su círculo íntimo de clientas y amigas.
En 1998, Garavani vendió su empresa, pero continuó dirigiéndola hasta que se retiró en 2008, con un histórico desfile en París. Su vida profesional y privada fue documentada en la película “Valentino: el último emperador” (2009), y también apareció en cameos en “El diablo se viste de Prada” (2006) y “Zoolander 2” (2016).
Italia y el mundo de la moda lloran hoy la pérdida de uno de sus últimos emperadores, el hombre que demostró que la elegancia, la feminidad y el color rojo pueden ser eternos.









