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Roberto González (La Habana, 1972) cree que una de las funciones principales del arte es ayudar a sanar. Eso me dijo años atrás, cuando lo entrevisté para este mismo espacio. Entonces yo afirmaba que, a más de ser un pintor muy bien dotado, es un pensador profundo, alguien que elabora cuidadas metáforas para develar e interpelar sus circunstancias vitales, que son las de sus contemporáneos de esta orilla de la vida.

Raras veces sus piezas se vuelcan a lo íntimo. Intenta expresarse no como un ser sufriente, sino como alguien que lleva la beligerante lucidez por delante. Se explica y explica el mundo tal cual lo ve, con un trasfondo lírico, aunque no exento de desgarramientos. No expone el mundo tal cual es, ni como debía ser, sino como él está empeñado en creer que es. Y uno puede acomodarse o no a sus visiones, compartirlas o refutarlas, pero en ningún caso pasar indiferente ante sus cuadros, que con el tiempo han ido ganando esplendor en la realización y profundidad en el calado.

Ahora Roberto expone Zona de confort en La Habana vieja, una colección que tiene como presupuesto la mirada irónica. Lo que ahí se muestra es como esas cajas chinas que contienen en sus entrañas múltiples cajitas menores, a las que hay que acceder —tal las capas de sentido— destapándolas una a una, hasta encontrar el numen que habla por boca del artista.
He escogido cinco piezas de Zona de confort para mostrarlas en esta columna. Es sólo una mínima porción de lo que el espectador sensible puede encontrar en la Casa de México.
“Soberanía ornamental” la recibo como un discurso en contra del acartonamiento, la excesiva codificación de los símbolos. Como las monedas, los slogans y consignas se gastan con el trasvase constante. Pierden su efectividad primaria —si es que alguna vez la tuvieron— y quedan como algo kitsch, vacío, muerto.

“A la espera del milagro”. La inercia, la pasividad, la creencia de que las soluciones llegarán o no de arriba. El no entenderse como parte del problema o parte de la solución. El anhelo inmóvil, la esperanza evanescente, la pasividad del sueño.

“Diálogo nocturno”. Las condiciones están aparentemente creadas para el intercambio entre iguales. La comunicación como camino de doble vía. Pero faltan los interlocutores. Es un diálogo sin diálogo, una plática, si acaso, entre fantasmas.

“Home, sweet home”. La ironía en su máxima expresión. El hogar, el refugio idílico, suele ser zona de guerra. Primera línea en la confrontación de los egos. Campo minado, primero; y luego arrasado. Va esta obra en contra de las apariencias, contra lo que se finge como armoniosa convivencia.

“Hasta la última gota” no precisa mayores comentarios. Pieza fuerte esta en empaque lírico, estrategia discursiva que se le da muy bien al artista. Un exprimidor que pudiera ser un tornillo de banco o un sargento de carpintería: lo que sujeta, aprieta, exprime. El “siempre se puede más”. El “ahora sí vamos a…”. El “resistan creativamente”.

Roberto González viene de Magritte y Chirico, de Redon e Iturria. No le turba que la mirada inquisitiva encuentre rasgos en sus obras de aquellos artistas sobre los que ha edificado su poética. Es su repertorio visual cubanísimo, también su sensibilidad insular, que rehuye las estridencias del color, y a todo lo que le parezca falso por tópico.
Encuentro que ha crecido como creador. Sus soluciones son cada vez más pictóricas, despegadas de las soluciones gráficas iniciales (que estaban muy bien, hay que decirlo), en favor de una elaboración donde los fondos cobran un mayor valor expresivo.
Buen regalo en este fin de año para los habaneros amantes del arte. Los que quieran ensanchar la mirada al mismo tiempo que entienden, como sugiere el poeta, que en el borde del camino siempre habrá una silla peligrosa que lo invite a parar.
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Qué: Zona de confort, exposición de pintura de Roberto González.
Dónde: Casa del Benemérito de las Américas Benito Juárez (Casa de México). Obrapía No. 116 esquina a Mercaderes, Habana Vieja.
Cuándo: Hasta el 28 de febrero de 2026. De martes a sábado de 10:00 a.m. a 3:00 p.m.
Cuánto: Entrada libre.











