El ministro ruso del Interior, Vladímir Kolokóltsev, se entrevistó en La Habana por separado con el expresidente Raúl Castro, y con el actual mandatario, Miguel Díaz-Canel.
Ambos encuentros se realizan en momentos de creciente tensión geopolítica, tras el ataque de Estados Unidos a Venezuela, y remarcan la importancia que Moscú concede a La Habana en medio de las peores amenazas de Estados Unidos contra la isla desde la década de los 80.
La visita de Kolokóltsev incluye también homenajes a militares soviéticos caídos en Cuba en las primeras décadas de la revolución de 1959 y un tributo a los soldados cubanos recientemente muertos en territorio venezolano a manos de los atacantes estadounidenses.
La misma se produce cuando la Administración Trump intenta establecer un protectorado Caracas, luego de secuestrar a su gobernante, al tiempo que promueve un cambio de régimen en Cuba.
Encuentros con Raúl Castro y Díaz-Canel
Kolokóltsev, nacido en la región rusa de Penza en 1961 y al frente del Ministerio del Interior desde 2012, sostuvo primero un diálogo con el oficialmente llamado líder al frente de la revolución cubana, el general de Ejército, Raúl Castro, de 94 años.
El visitante transmitió a Castro saludos “afectuosos” del presidente Vladímir Putin y destacó la voluntad de fortalecer los vínculos bilaterales, de acuerdo con el reporte oficial.
En la propia jornada, el ministro ruso fue recibido en el Palacio de la Revolución por Díaz-Canel, quien calificó la visita de “enorme significación por el momento en que se hace”.
El mandatario cubano agradeció la presencia del alto funcionario y subrayó que la estancia de la delegación rusa permite intercambiar sobre la “compleja situación mundial, en América Latina y el Caribe y en particular de Cuba”.
Díaz-Canel recordó que en la anterior visita de Kolokóltsev, en noviembre de 2023, la isla enfrentaba enfrentaba “el recrudecimiento del bloqueo (de EE. UU.), una amplia campaña de intoxicación mediática y los impactos por su inclusión en la espuria lista de países supuestamente patrocinadores del terrorismo”, según la reseña de prensa.
“Todo eso ahora se mantiene, pero con mayor complejidad y una situación muy impactada por los sucesos del 3 de enero”, señaló el gobernante en alusión a lo ocurrido en Venezuela.
| El Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, @DiazCanelB, sostuvo fraternal encuentro con Vladimir Alexandorovich Kolokoltsev, ministro del Interior de Rusia. Calificó su visita como de gran significación.
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— Presidencia Cuba (@PresidenciaCuba) January 20, 2026
Putin y el respaldo a Cuba
El presidente ruso, Vladímir Putin, reiteró días atrás el apoyo de su Gobierno a Cuba, en un mensaje en el que destacó la “determinación a la hora de defender su soberanía e independencia”.
Desde el Kremlin, Putin insistió en que las relaciones con La Habana son “verdaderamente sólidas y amistosas” y aseguró que Moscú seguirá brindando asistencia a sus “amigos cubanos”.
La visita de Kolokóltsev parece encaminada a avivar las líneas de respaldo político y militar entre las dos naciones, que padecieron de zigzagueos en los primeros tiempos de la era post soviética.
En marzo de 2025, ambos países firmaron un acuerdo de cooperación en defensa que establece las bases legales para definir objetivos y modalidades de colaboración, en un esfuerzo por modernizar a las fuerzas armadas cubanas, apertrechadas con arsenales soviéticos, algunos técnicamente actualizados.
El pacto refuerza una relación que se remonta a la época soviética y que cobra renovada vigencia en medio de la crisis económica cubana y la creciente tensión con Washington.
El acercamiento de Moscú con La Habana contrasta con la frialdad con que el Kremlin lleva los asuntos con la administración post Maduro. El lunes, el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, declaró que Putin no tiene previsto comunicarse con la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, aunque podría hacerlo “rápidamente si fuera necesario”.
La aclaración refleja la cautela rusa tras la captura de Maduro por fuerzas de Estados Unidos, acción que Moscú calificó de “violación flagrante” del derecho internacional.
En su día, la vocera de Exteriores, María Zajárova, denunció que la detención del líder chavista constituye un “secuestro” contrario a la inmunidad que protege a todo jefe de Estado en funciones.
Putin: “Siempre hemos brindado y seguimos brindando asistencia y apoyo a nuestros amigos cubanos”
Washington multiplica presión sobre la isla
En paralelo a la visita rusa, Estados Unidos ha multiplicado sus gestos de presión hacia Cuba. Mike Hammer, jefe de la misión diplomática en La Habana, se reunió recientemente con la cúpula del Comando Sur en Florida, encabezada por el teniente general Evan L. Pettus.
La reunión, difundida por la embajada estadounidense, abordó la situación de Cuba y del Caribe en un contexto de creciente militarización regional. La publicación de la sede diplomática estadounidense no ofrece más detalles de lo dialogado entre ambos.
Pettus asumió el mando del Comando Sur en diciembre, coincidiendo con un aumento del despliegue militar estadounidense en el Caribe y operaciones contra supuestas rutas del narcotráfico. Apenas semanas después se produjo el ataque a Venezuela y la captura de Maduro.
Para la visión oficial de Washington, la crisis interna cubana —marcada por interminables apagones, crónica escasez de productos básicos y un éxodo masivo— constituye un factor que impacta directamente en la estabilidad hemisférica, según funcionarios estadounidenses.
Trump y el mapa provocador
Mientras, la tensión subió otro nivel por un gesto del presidente Donald Trump, quien difundió en su red social Truth Social un mapa en el que Cuba y Venezuela aparecen representadas bajo la bandera de las barras y las estrellas, junto a otros territorios como Canadá y Groenlandia.
La publicación, aparentemente generada mediante inteligencia artificial, carecía de texto explicativo y ha desatado una ola de críticas por proyectar una narrativa de dominación.
Analistas han interpretado el gesto como una provocación simbólica, alineada con el estilo comunicativo de Trump, conocido por el uso de crudos mensajes y de alto impacto visual.
Aunque la imagen no tiene efectos legales ni consecuencias prácticas inmediatas, especialistas advierten que refuerza la percepción de expansionismo y añade ruido a un escenario ya marcado por sanciones, disputas diplomáticas y operaciones militares que hasta hace muy poco parecían estratégicamente impensables por tácticamente temerarias.










