La administración del presidente Donald Trump está considerando imponer un bloqueo total a las importaciones de petróleo hacia Cuba como parte de un abanico de nuevas tácticas para forzar un cambio de régimen en la isla, informó la revista estadounidense Politico, en su versión digital de este viernes.
En una exclusiva firmada por Ben Lefebvre y Eric Bazail-Eimil, el medio subrayó que “la energía es el punto de estrangulación para matar al régimen”, según una fuente con conocimiento de las discusiones.
Un plan en evaluación dentro de la Casa Blanca
Tres personas familiarizadas con las conversaciones, citadas por Politico, señalaron que la idea de impedir cualquier envío de crudo a Cuba ha sido promovida por críticos del régimen dentro de la administración y cuenta con el respaldo del secretario de Estado Marco Rubio.
Aunque no se ha tomado una decisión final, la propuesta figura entre las opciones que podrían ser presentadas al presidente Trump. Politico destacó que “deponer al gobierno comunista del país —en el poder desde la revolución cubana de 1959— es 100 por ciento un evento de 2026 en la visión de la administración”.
De Venezuela a México: el suministro en la mira
Hasta hace poco, Cuba dependía en gran medida de los cargamentos de petróleo venezolano, que en los últimos meses había despachado hacia la isla un promedio de unos 27 000 barriles diarios.
Según dijo al portal BBC Mundo el economista cubano Omar Everleny, de los niveles iniciales durante los gobiernos de Chávez se pasó a promedios “de 58 000 barriles diarios, luego a 38 000 y finalmente, en 2025, nunca se sobrepasaron los 30 000 y en algunos meses llegaron a caer hasta los 18 000”.
Cuba necesita unos 110 000 barriles diarios para funcionar con normalidad y produce por su cuenta aproximadamente 40 000, por lo que depende en gran parte del crudo que recibe del exterior, suscribió el medio británico.
Sin embargo, las sanciones estadounidenses y la captura del presidente Nicolás Maduro en enero han cortado ese flujo y México pasó a ser el principal proveedor de crudo, pero con unos 17 mil barriles diarios, entregados mediante contratos de pago o por concepto de ayuda humanitaria. Ese volumen no puede cubrir completamente la creciente escasez energética.
Según datos de la Agencia Internacional de Energía, Cuba importa alrededor del 60% de su consumo de petróleo. La interrupción de los envíos venezolanos ya está aumentando la extensión y masividad de los apagones; incluso en La Habana, mientras que los cargamentos mexicanos apenas amortiguan la crisis.

Riesgo de crisis humanitaria
“Un bloqueo total de las importaciones de petróleo hacia Cuba podría entonces provocar una crisis humanitaria”, advirtió Politico, citando a funcionarios que se oponen a la medida.
Cuba ha encadenado tres años consecutivos de decrecimiento de su Producto Interno Bruto. Luego de las caídas de 2,0 % en 2023 y 1,1 % en 2024, se estima que en 2025 el bajón alcanzó entre 4% y 5%.
“No se trata de una crisis más”, sino de “la acumulación de distorsiones, adversidades, dificultades y errores propios, exacerbados por un cerco externo extremadamente agresivo”, admitió en diciembre ante la Asamblea Nacional el presidente Miguel Díaz-Canel.
Dentro de la administración Trump voces advierten que un bloqueo total podría desencadenar una crisis humanitaria en Cuba. La pérdida de divisas por la reventa de crudo venezolano y la falta de combustible han estrangulado la economía, pero un corte absoluto podría agravar todavía más la escasez de alimentos y bienes básicos.
Los defensores del plan argumentan que la acción estaría amparada por la Ley LIBERTAD de 1994, conocida como Helms-Burton, que codifica el embargo estadounidense contra Cuba. Politico señaló que “el esfuerzo se justificaría bajo la Ley LIBERTAD de 1994, mejor conocida como la Ley Helms-Burton”.
México bajo presión
El papel de México como proveedor de petróleo a Cuba ha colocado al gobierno de Claudia Sheinbaum en el centro de la tensión. Según fuentes consultadas por la agencia británica de prensa Reuters, la administración mexicana evalúa si continuar con los envíos ante el temor de represalias de Washington.
Sheinbaum ha defendido públicamente los contratos de suministro como ayuda internacional y decisiones soberanas, pero dentro de su gabinete crece la preocupación de que la política pueda antagonizar con Trump en medio de la revisión del tratado comercial de Norteamérica (TMEC).
El miércoles, la mandataria defendió el suministro como una política de Estado basada en la solidaridad histórica con la isla, así como en los principios constitucionales de la política exterior mexicana. “Si México puede ayudar a generar mejores condiciones para Cuba, siempre vamos a estar ahí”, zanjó la líder mexicana.
Sheinbaum srecordó que la relación entre México y Cuba ha sido constante a lo largo de distintos gobiernos, independientemente del tinte político. Ha recordado que administraciones tan variadas como las de Enrique Peña Nieto, Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo mantuvieron cooperación con La Habana, incluidos gobiernos del PAN “aunque un poco menos”, ha dicho. “Es apoyo al pueblo cubano, más allá de si se está de acuerdo o no con su régimen”, reiteró.
“Es muy poco lo que se envía”, explicó, sin que hasta ahora el Gobierno mexicano haya detallado las cifras sobre las entregas.
La controversia llega en medio de un momento delicado entre México y Estados Unidos, en el que el apoyo energético a Cuba ha sido interpretado como un gesto incómodo frente a Washington. “‘¡NO HABRÁ MÁS PETRÓLEO NI DINERO PARA CUBA! ¡CERO!“, escribió hace unos días el presidente estadounidense en su red social. El secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, asegura que su país no ha pedido a México que corte el suministro de petróleo a la isla, según publica la cadena CBS.
La ofensiva contra Cuba se inscribe en una estrategia más amplia de Trump para reafirmar el dominio estadounidense en el hemisferio occidental. Tras la captura de Maduro, el presidente ha intensificado la presión sobre La Habana y ha advertido que “no habrá más petróleo ni dinero para Cuba”.
El endurecimiento de las sanciones coincide con un discurso más agresivo hacia México, al que Trump acusa de estar gobernado por cárteles. Funcionarios mexicanos han expresado su preocupación por la presencia de drones de reconocimiento estadounidenses sobre el Golfo de México, siguiendo la ruta de buques que transportan combustible hacia Cuba.
La población de Cuba cayó un 24 % en cuatro años, según un estudio independiente
Miami efervescente; La Habana resiste, envejece y pierde demografía
Los exiliados cubanos en Miami, que durante décadas han impulsado la caída del gobierno en la isla, celebran la posibilidad de un bloqueo total. “No debería llegar ni un centavo, ni petróleo. Nada debería llegar jamás a Cuba”, declaró el senador republicano Rick Scott.
Rubio, por su parte, ha sido un defensor constante de medidas duras contra La Habana, convencido de que la pérdida del apoyo venezolano abre una ventana de oportunidad para el cambio político en la isla.
Históricamente, La Habana ha sobrevivido a sanciones y embargos, incluso tras la caída de la Unión Soviética, en 1991, que llevó a una caída de 32 % del PIB, un escenario insólito en tiempos de paz.
Analistas advierten que, aunque el régimen ha demostrado resiliencia, un bloqueo total de petróleo podría ponerlo en una situación inédita. Al mismo tiempo, la posibilidad de un colapso repentino genera temores de una crisis migratoria regional.

Sin un bloqueo energético radical, ya se produjo un tsunami migratorio. El demógrafo cubano Juan Carlos Albizu-Campos estimó el pasado año que 2,75 millones de personas han emigrado desde 2020, incluyendo a unos 788 000 en 2024, a lo que se suma que Cuba está entre los primeros países más envejecidos del hemisferio occidental, con más de una cuarta parte de los residentes en la isla con 60 años o más, con toda la carga socioeconómica que eso implica.










