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La empresa Petróleos de México (Pemex) dio marcha atrás a sus planes de enviar un cargamento de crudo a Cuba en enero, según reportes de medios internacionales, en un contexto marcado por el aumento de la presión de EE.UU sobre la isla.
Hasta el momento, ni el Gobierno mexicano ni el cubano han emitido un pronunciamiento oficial sobre la presunta cancelación.
De acuerdo con documentos consultados por Bloomberg y citados por El País, el embarque estaba previsto para cargarse en la primera quincena de enero y arribar a Cuba a fines de mes, pero fue retirado del calendario de exportaciones de Pemex sin que se explicaran las razones.
La operación, que debía realizarse en el buque Swift Galaxy, de bandera panameña, fue cancelada y la embarcación nunca realizó el viaje, apunta el medio español.
Ni la empresa estatal ni la Secretaría de Energía mexicana han respondido a solicitudes de comentarios sobre el tema, subraya, por su parte, El Financiero.
Los reportes periodísticos sitúan esta decisión en paralelo al endurecimiento del discurso de Washington hacia La Habana y la amenaza de un bloqueo petrolero.
Una semana después de la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses, el presidente Donald Trump advirtió públicamente que no habría “más petróleo ni dinero para Cuba”, en un mensaje difundido en sus redes sociales.
Trump advierte al Gobierno cubano que no recibirá más petróleo ni dinero de Venezuela
México y el envío de petróleo a Cuba
Los reportes sobre la suspensión del envío petrolero contrastan con declaraciones recientes de la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum, quien aseguró públicamente que México mantendría el suministro de petróleo a Cuba como un “apoyo solidario” a la isla.
En una reciente conferencia de prensa, Sheinbaum señaló que su país “siempre va a estar ahí” para ayudar al pueblo cubano ” en condiciones de mucha dificultad”, en referencia a los interminables apagones, la escasez de alimentos y la falta de combustible que sufre el país caribeño.
México ha regularizado el envío de petróleo a Cuba desde 2023, en coincidencia con la reducción de los suministros venezolanos a la isla provocada por la caída de su producción.
Según datos recopilados por Bloomberg, durante el último año Pemex despachó en promedio un buque mensual, equivalente a unos 20 mil barriles diarios de crudo.
Especialistas consultados por la agencia EFE señalan que México se ha convertido en el principal proveedor de petróleo y derivados a Cuba, una posición que incrementa el costo geopolítico en su relación con EEUU.
En este complicado escenario, y a pesar de las declaraciones públicas de Sheinbaum, el Gobierno mexicano habría venido revisando si mantenía los envíos petroleros a Cuba para evitar represalias de la Administración Trump, según reportó la semana pasada la agencia Reuters.
El último envío de Pemex a la isla llegó este propio enero con unos 86 mil barriles, de acuerdo con lo informado en ese momento por EFE.
Llega a La Habana petrolero con cerca de 86 mil barriles de combustible desde México
Presiones y amenazas desde EEUU
Desde Estados Unidos, el secretario de Energía, Chris Wright, afirmó recientemente que hasta ahora el Gobierno estadounidense no ha solicitado a México frenar los envíos de crudo a la isla.
Sin embargo, analistas han advertido que la volatilidad política en Washington podría traducirse en nuevas medidas de presión, que podrían llevar a la reducción o la cancelación de los envíos.
Ramsés Pech, socio de la consultora energética Grupo Caraiva, comentó a EFE que, con el fin de golpear el suministro petrolero a Cuba, Trump podría impulsar aranceles u otras sanciones para frenar este tipo de embarques, como ya ha ocurrido con Irán.
Por demás, la Administración Trump estaría considerando imponer un bloqueo total a las importaciones de petróleo hacia Cuba como parte de un abanico de nuevas tácticas para forzar un cambio de régimen en la isla, según lo informado hace solo días por la revista Politico.
Tres fuentes citadas por el medio estadounidense, señalaron que la idea de impedir cualquier envío de crudo a la isla, si bien no es un decisión firme, ha sido promovida en Washington por críticos a La Habana y cuenta con el respaldo del secretario de Estado Marco Rubio.
Tras divulgarse estos planes, el vicecanciller cubano Carlos Fernández de Cossío consideró esa pretensión como “un asalto brutal contra una nación pacífica que no representa amenaza alguna para Estados Unidos”.










