El Gobierno cubano afirmó este viernes que enfrentará la decisión de Donald Trump de imponer aranceles a países que suministren petróleo a la isla con “firmeza” y aseguró que Cuba no “se va a doblegar” ante las presiones estadounidenses.
“Enfrentaremos la nueva arremetida con firmeza, ecuanimidad y seguridad de que la razón está absolutamente de nuestra parte. La decisión es una: ¡Patria o Muerte, Venceremos!”, señaló el Ejecutivo del país caribeño en un extenso comunicado.
En la declaración emitida un día después de la nueva orden ejecutiva de la Casa Blanca, La Habana afirma que Washington “se confunde” por confiar en que “con la presión económica y el empeño en provocar sufrimiento a millones de personas” logrará que “Cuba caiga, una vez más, bajo el dominio estadounidense”.
De igual forma, recalcó que las nuevas medidas de Trump no van a “doblegar” a los cubanos en su “determinación de defender la soberanía nacional”.
“El Gobierno de Estados Unidos llega a este punto tras haber fracasado durante 67 años en rendir y destruir un proceso político y revolucionario genuino y legítimo, de plena soberanía, justicia social y fomento de la paz y la solidaridad con el resto del mundo”, señaló la nota.
| “Enfrentaremos la nueva arremetida con firmeza, ecuanimidad y seguridad de que la razón está absolutamente de nuestra parte. La decisión es una: ¡Patria o Muerte!, ¡Venceremos!”
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— Presidencia Cuba (@PresidenciaCuba) January 31, 2026
Disposición al diálogo
En su declaración, el Gobierno de Cuba subrayó su “disposición histórica” a sostener “un diálogo serio, responsable, basado en el Derecho Internacional, en la igualdad soberana, en el respeto mutuo” con Estados Unidos, pero sin “injerencia en los asuntos internos”.
También reitero que “Cuba no constituye amenaza alguna para los Estados Unidos” y sus intereses nacionales, y afirmó que los ciudadanos estadounidenses “siempre han sido tratados con respeto y hospitalidad cuando su gobierno les ha permitido visitar la isla”.
Finalmente, La Habana señaló que la comunidad internacional tiene “el reto ineludible de definir si un crimen de esta naturaleza podrá ser el signo de lo que está por venir o si prevalecerán la cordura, la solidaridad y el rechazo a la agresión, la impunidad y el abuso”.
Se trata de la primera declaración institucional tras la orden ejecutiva anunciada el jueves.
Anteriormente, el presidente Miguel Díaz-Canel había apuntado que la nueva medida de la Administración Trump “evidencia la naturaleza fascista, criminal y genocida de una camarilla que ha secuestrado los intereses del pueblo estadounidense con fines puramente personales”.
Agregó que la decisión fue tomada “bajo un pretexto mendaz y vacío de argumentos”, en referencia a los argumentos contenidos en la orden ejecutiva para declarar una “emergencia nacional” en EE.UU. por el peligro que supuestamente supone Cuba para su seguridad nacional.
Entre esos motivos, Washington destacó el alineamiento de La Habana con Rusia y otros “actores malignos”, la acogida de bases de espionaje y “grupos terroristas transnacionales”, la persecución y tortura de oponentes políticos y la negación de derechos humanos en la isla.
Cuba sin petróleo
La presión de Washington hacia Cuba ha venido escalando desde el retorno de Donald Trump a la Casa Blanca, con especial énfasis, luego de los recientes sucesos en Venezuela y la captura de Nicolás Maduro.
Con ello, amenaza en agravar aún más la crisis económica y energética en un país que padecía ya un déficit crónico de combustible —especialmente visible en los prolongados apagones diarios— al no tener las divisas necesarias para importar crudo suficiente.
Cuba precisa unos 110 mil barriles de petróleo diarios, según distintas estimaciones citadas por la agencia EFE a falta de datos oficiales. De esta cantidad, solo en torno a 40 mil provienen de su producción nacional de crudo, dedicada fundamentalmente a nutrir las centrales termoeléctricas.
El principal proveedor histórico de la isla era Venezuela, que en 2025 le suministró unos 27 mil barriles diarios, según el sistema de seguimiento de la agencia Reuters, una cifra muy inferior de los hasta 100 mil barriles diarios que llegó a proporcionar años atrás, pero al menos resultada un suministro relativamente estable.
Esto terminó tras los ataques del 3 de enero y el secuestro de Maduro por fuerzas estadounidenses, en una acción en la que murieron 32 militares cubanos.
Tras Venezuela, México se situó como el segundo suministrador de combustible a Cuba en 2025, con entre 6 mil y 12 mil barriles diarios, según distintas fuentes. No obstante, ya antes de la orden de Trump esta semana Washington había venido incrementando su presión sobre este país en las últimas semanas.











