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Las cualidades interpretativas de la actriz Yura López (Villa Clara, 1985) no han pasado inadvertidas para directores, ni para el público que ha seguido su trabajo en teatro, radio, cine y televisión.
Graduada de actuación en la Escuela de Arte Samuel Feijó y del Instituto Superior de Arte, Yura no necesita muchos elementos técnicos para llenar la pantalla. Es de esas intérpretes que se entregan por completo a su profesión y captan la atención de quienes la rodean gracias a su carisma y capacidad.
Su versatilidad artística le ha permitido formar parte de telenovelas como Cuando el amor no alcanza (2015) y Ojo de agua (2025); series como Unidad Nacional Operativa U.N.O. (2015), Lucha contra bandidos (2020) y Tras la huella (2025); y películas como Ernesto (2017) y Red Avispa (2019), entre otras.
El talento que ha demostrado durante su recorrido la ha llevado a obtener el premio Adolfo Llauradó de la Asociación Hermanos Saíz, reafirmando que vive un momento de plenitud profesional, pero también de madurez personal.

¿Tu trayectoria profesional ha sido fruto de tus propias decisiones o más bien de las oportunidades que se te han presentado?
Mi carrera se ha construido paso a paso, con esfuerzo, dedicación, entrega y disfrute. En parte por mis decisiones y, en parte, por las ofertas que han llegado a mí. Pero, sobre todo, trabajando y tratando de sentirme bien con lo que hago. No puedo estar en un lugar ni realizar un trabajo en el que no me sienta cómoda.
He decidido estar donde quiero estar y hacer lo que quiero hacer, pero también he aprovechado las oportunidades que se me han presentado, buscando siempre lo positivo y lo provechoso. Siempre trato de equilibrar estas cosas: no hago algo solo por complacer a alguien o por avanzar en mi carrera.

Has trabajado en todos los medios. ¿Desde tu experiencia, imponen más las cámaras o los escenarios?
Para mí, todos los medios imponen de la misma manera. Me preparo con la misma exigencia y rigor, incluso en la radio.
Cada medio tiene su propio nivel de exigencia. En el teatro, por ejemplo, tienes la satisfacción de vivir un momento único frente al público, que no se repetirá jamás. La función queda tal como la hiciste ese día, bien o mal, pero al día siguiente puedes repetirla y mejorarla.
En televisión o radio, tienes la posibilidad de repetir una escena si quieres arreglarla o mejorarla. Pero una vez que sale al público, no hay manera de modificar lo que quedó.
Cuando vas al teatro, ¿disfrutas como espectadora o aflora la actriz que hay en ti?
Cuando voy al teatro me dejo llevar. Desde hace mucho tiempo, trato de disfrutar al máximo lo que veo. Puede que me guste o no, pero en el momento me olvido de todo y conecto con lo que está en escena. Después, sí puedo establecer mi criterio.

Te defines como una persona tímida. ¿Cómo consigue una actriz con esta característica pisar los escenarios con seguridad?
Me considero tímida y, con el tiempo, creo que me vuelvo aún más. Pero cuando actúo, se me olvida todo eso. Es como si una magia se adueñara de mí: puedo romper barreras y transformar mi energía en escena.
¿Qué factores se conjugaron para que participaras en la telenovela Cuando el amor no alcanza?
La oportunidad llegó por medio de Mayra Mazorra, actriz que admiro y quiero mucho. Ella ya había quedado seleccionada como parte del elenco de la telenovela y me contó que estaban haciendo casting. Me propuso a mí porque estaban buscando a la hija de su personaje, que tenía características similares a las mías.
Hice varios castings hasta que me escogieron para interpretar a Yaneisi, un personaje que recuerdo con mucho cariño porque me abrió las puertas a otras oportunidades.
¿Cuáles han sido las causas por las que no te hemos visto trabajando frecuentemente en el séptimo arte?
Para los actores cubanos, en general, es bastante complejo trabajar en cine, principalmente porque hay pocas producciones nacionales. Otro factor es que no se realizan muchos castings, o al menos yo no me entero.
Todo lo que he hecho en cine ha sido en coproducciones; no he trabajado en cine nacional, que me encantaría, a no ser en cortometrajes. Solo participé en un casting al que me llamaron directamente, pero no pierdo la fe de hacer cine cubano e internacional.
En otro espacio has señalado que en Cuba hay mucho talento joven que se podría aprovechar más. ¿Los actores de tu generación tienen suficientes oportunidades hoy?
Creo que sí hay mucho talento joven, pero se explota poco debido a las pocas oportunidades. Solo se produce una telenovela seguida de otra, y no es como en otros países donde hay varias producciones al mismo tiempo.
Como mencioné antes, las oportunidades en el cine son muy escasas. En el teatro hay grupos, pero se ha perdido un poco la motivación para trabajar: es muy sacrificado en los tiempos que vivimos y muy poco remunerado. Por eso se desaprovecha el talento de los jóvenes.
Los actores de mi generación casi todos están fuera del país. Los que seguimos aquí somos muy pocos; algunos dejaron la actuación por falta de oportunidades o razones económicas y se han dedicado a otras áreas.
Hemos tenido que labrarnos nuestras propias oportunidades. Ha sido difícil, pero ahora estamos empezando a alcanzar una realización más personal, cumpliendo sueños con proyectos propios.

Por el camino has dejado actuaciones notables en series como Lucha contra bandidos y U.N.O. ¿Estos personajes contribuyeron a que construyeras tu identidad como actriz?
Todos los personajes que he interpretado a lo largo de mi carrera han ido perfeccionando la actriz que soy hoy y me han ayudado a construir mi identidad artística. Sin embargo, hay personajes clave que te obligan a salir de lo habitual, que están muy alejados de lo que uno es en la vida real.
Por ejemplo, Ana Luisa en Lucha contra bandidos y Nereida en U.N.O. me hicieron esforzarme, adentrarme y descubrir cosas que antes no había experimentado. Me ayudaron a explorar hasta dónde puedo llegar. Por eso siempre agradeceré este tipo de personajes: sacan a uno de la zona de confort y te hacen arriesgar más.
¿Eres obsesiva con la creación de tus personajes?
Sí, lo soy. Siempre siento que, una vez terminado el proyecto, podría haberlo hecho de otra manera o haberle dado más. En cine, uno está listo para encarnar un personaje justo cuando termina de grabar.
En teatro es diferente: el proceso de creación suele ser más largo y hay más tiempo para perfeccionar el personaje. Me gusta estudiar cada detalle, hacerle regalos, acompañarlo y defenderlo lo mejor posible. También me estudio a mí misma y observo a las personas para guardar en mi “disco duro” todo lo que pueda, y luego darle vida a los distintos personajes.

¿Qué parte de ti tuviste que explorar al interpretar a Nadia en la telenovela Ojo de agua?
Para Nadia tuve que explorar mi parte más explosiva y guerrera. Es un personaje sensible, pero también muy fuerte y con un ritmo acelerado. Tuve que buscar en mí esa explosión porque, en la vida, soy más tranquila y calmada. Nadia va siempre adelante, enfrentándose a todos para alcanzar sus objetivos y superando obstáculos, y yo tuve que conectar con esa energía.

¿El ritmo que impone un dramatizado de larga duración supone una presión extra?
Sí, enfrentar un dramatizado largo es toda una aventura: es “locura cuerda”, pero también muy gratificante. Tiene la ventaja de permitir construir y ayudar al personaje a volar, pero las condiciones de trabajo actuales son bastante complejas.
Hay que comenzar el proyecto lo mejor preparado posible, porque después no habrá tiempo para nada. Es agotador, pero también enriquecedor: logras crear una especie de familia, fortaleces vínculos con los actores y eso aporta muchísimo al trabajo final.
¿Qué porcentaje del resultado final pertenece al elenco y cuánto al equipo de realización?
Para mí, ambos son igual de importantes. Es esencial que los actores lo demos todo, pero también que el equipo técnico esté completamente comprometido para que el proyecto tenga la mayor calidad posible.
De nada sirve que los actores estén perfectos si fallan el audio, las luces, la fotografía, la dirección o cualquier especialidad. Todo es imprescindible. Tengo mucho respeto por el equipo técnico; sin ellos sería imposible lograr la calidad total que buscamos.

¿Se puede hacer una buena producción con poco presupuesto?
Sí, se pueden hacer cosas muy buenas si hay amor, ganas, inteligencia, respeto y entrega. A veces, con pocos recursos pero con creatividad, se logran resultados maravillosos. Tener mucho dinero no garantiza nada si no se sabe emplearlo ni se tiene el “ángel” para que funcione. Lo ideal es combinar presupuesto, buenas ideas y pasión.
¿Eres de las profesionales que pone en primer lugar su compromiso con el público?
Sí, el público es fundamental: a ellos nos debemos. Siempre trato de hacer mi trabajo con mucho amor, porque son quienes dicen la última palabra.
A veces no se imaginan todo el esfuerzo que hay detrás de ese pequeño fragmento que ven en pantalla. Detrás de eso hay mucho trabajo, entrega y cariño. Es hermoso cuando el público reconoce el esfuerzo y logra identificarse con los personajes.

¿La actuación te ha ayudado a conocerte mejor?
Claro que sí. La actuación me ha ayudado muchísimo no solo a conocerme, sino a vivir mejor y a enfrentar las situaciones de manera diferente. Cuanto más me conozco y me estudio, mejor puedo interpretar a los personajes y darles más profundidad.
Al mismo tiempo, construir un personaje me permite comprender muchas cosas sobre mí misma.
¿Cuáles son las prioridades de tu vida? ¿Familia y trabajo, en ese orden?
Amo la actuación; es una de las cosas que más quiero en la vida. Pero, para mí, la familia es lo más importante. Si ellos están bien, yo también estoy bien y puedo enfrentar cualquier trabajo con fuerza y amor, sin estrés ni preocupación.

Has recibido varios premios a lo largo de tu carrera. ¿Impulsan o generan presión?
Los premios son un reconocimiento y un impulso. Son la apreciación de un grupo de especialistas, y siempre se otorgan bajo ciertos criterios. No los veo como presión, sino como incentivo. Reconocimientos así te dan fuerzas y ganas de continuar, no para creerse superior, sino para seguir trabajando con pasión.
Subir los peldaños de uno en uno te ha servido para valorar tus logros?
Sí, mi carrera ha sido paso a paso, todo ha llegado en el momento justo, cuando debía. La estoy disfrutando, a pesar de las dificultades. Siempre busco la parte buena de las cosas y valoro cada experiencia que la vida me ha dado.
Agradezco a cada persona que se cruzó en mi camino: profesores, directores, actores con los que he trabajado, porque de todos aprendo. Nunca olvido mis comienzos en Santa Clara, en un pequeño grupo de teatro infantil, y ahora veremos hasta dónde puedo llegar. Lo importante es seguir adelante con empeño, ganas y fe.











