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La Administración del presidente Donald Trump decidió extender por un año más una disposición ejecutiva que autoriza la intercepción y revisión de embarcaciones, tanto estadounidenses como de otros países, que tengan Cuba como destino, según una publicación en el Registro Federal.
La justificación oficial de Washington sostiene que La Habana “no ha ofrecido garantías suficientes” de que evitará el uso de fuerza desproporcionada contra naves o aeronaves estadounidenses que participen en manifestaciones pacíficas o actos conmemorativos en aguas próximas al norte de la isla.
De acuerdo con la agencia TASS, el documento también advierte que la entrada no autorizada de barcos con bandera estadounidense en aguas bajo jurisdicción cubana podría afectar los intereses exteriores de Washington, al considerar que esa situación “podría propiciar un flujo migratorio descontrolado” desde Cuba.
“El criterio de Estados Unidos se mantiene firme en que un éxodo masivo desde Cuba constituiría una amenaza para la seguridad nacional, al generar una alteración significativa en el equilibrio de las relaciones internacionales del país”, señala el texto oficial.
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El mandatario estadounidense defendió la extensión como parte de la continuidad de la “emergencia nacional declarada con respecto a Cuba”, condición que habilita la detención de buques que se dirijan a la isla.
Esta prerrogativa se remonta a 1996, cuando el entonces mandatario Bill Clinton la instauró tras el derribo de dos aeronaves de la organización Hermanos al Rescate, con sede en Miami.
Con el paso del tiempo, el alcance de la orden se amplió. En 2004 se añadieron restricciones al envío de recursos financieros y materiales, medidas que se reforzaron en 2016 y nuevamente en 2018, y que desde entonces se renuevan de forma periódica.
El pasado 29 de enero, Trump firmó además un decreto que declara un estado de emergencia por la supuesta amenaza que representa Cuba para EEUU y permite imponer aranceles a los países que suministren petróleo a la isla.
Desde Cuba, el ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez, rechazó las decisiones de Washington y denunció que buscan establecer un “cerco total al abastecimiento de combustible”, algo que se siente fuertemente en la vida cotidiana de los cubanos y sus servicios básicos.
Para La Habana, se trata de una vulneración de principios del comercio internacional y una política que somete a la población cubana a condiciones de vida extremas.












